El rey Salmán de Arabia Saudí ha declarado este miércoles que su país desea un arreglo político para Yemen y que espera que el reciente acuerdo de Riad (entre los separatistas del Sur y el Gobierno internacionalmente reconocido) sirva de base para unas conversaciones de paz más amplias. Sus palabras, en la apertura de la sesión anual del Consejo Consultivo (Shura), refuerzan la idea de que el Reino del Desierto intenta rebajar las crisis regionales para hacerse más atractivo a los inversores extranjeros.

“Los esfuerzos del reino culminaron con la firma del acuerdo de Riad entre el Gobierno yemení y el Consejo de Transición del Sur que esperamos que abra la puerta a un entendimiento más amplio para alcanzar una solución a la crisis y permitir que el querido pueblo yemení contemple un futuro de seguridad, estabilidad y desarrollo”, ha manifestado el monarca según la transcripción del discurso facilitada por la agencia estatal de noticias saudí, SPA.

El rey ha dicho que su país “ha sido objeto de ataques en los que se han utilizado 286 misiles balísticos y 289 drones”, en referencia sin duda a las operaciones de los rebeldes Huthi de Yemen, a quienes sin embargo no ha mencionado por su nombre. Sí se ha referido a Irán, el vecino cuya rivalidad está detrás de la intervención saudí en Yemen en 2015. “El sabotaje a nuestras instalaciones petroleras en Abqaiq y Khurais, en el que se usaron armas iraníes evidenció el nivel de frustración alcanzado por el régimen iraní y llevó al mundo a unirse frente a esta agresión criminal”, ha asegurado.

Más allá de la valoración de la empresa nacional de petróleo, Aramco, (que muchos inversores extranjeros consideran demasiado elevada, entre 1.600 y 1.700 millones de dólares), los analistas también atribuyen la falta de interés internacional en la salida a Bolsa del gigante petrolero a esos ataques, y al riesgo estratégico que suponen las malas relaciones con Irán. Consciente de ello, Salmán ha subrayado la rapidez con que la empresa restauró su capacidad de producción después de que el bombardeo interrumpiera las operaciones. También ha insistido en que la política petrolera del reino sigue siendo “promover la estabilidad en los mercados globales de crudo”.

“La Oferta Pública de Venta (OPV) de una parte de las acciones de Aramco permitirá a los inversores contribuir a esta empresa puntera en el mundo (…) y mejorará la transparencia y el gobierno corporativo en línea con los estándares internacionales”, ha destacado el rey. Los fondos obtenidos de la venta, ha recordado, se depositarán en el Fondo de Inversión Pública (fondo soberano saudí, también conocido como PIF por sus siglas en inglés) para financiar los proyectos de diversificación económica de la Vision 2030.

Gran parte de su discurso ante los 150 miembros de la Shura ha sido un endoso a ese ambicioso plan de su hijo y heredero, el príncipe Mohamed Bin Salmán: desde la apertura al turismo a la promoción de la mujer, pasando por el apoyo a la pequeña y mediana empresa. Tampoco ha faltado una mención “al éxito en erradicar el extremismo”, alusión doblemente significativa ya que la fecha coincidía con el 40º aniversario del asalto a la Gran Mezquita de La Meca por Juhayman y sus seguidores. El príncipe Mohamed ha señalado aquel suceso como punto de inflexión de la radicalización de su país que ahora trata de revertir.




Fuente: El país

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