El rey Felipe VI, que hoy cumple 51 años, ha llegado a las 7.30 de esta mañana (dos horas menos en España) a Bagdad para visitar a las tropas españolas desplazadas en la base Gran Capitán, ubicada en el departamento iraquí de Besmayah. La visita, que no había sido anunciada previamente por motivos de seguridad, incluye también un encuentro con el presidente de Irak, Barham Salih, así como una entrevista con los altos mandos de la coalición militar presente en el país bajo mandato de la OTAN. Es la segunda visita del Jefe del Estado a un destacamento español, tras la que, el 7 de abril de 2015, realizó a las tropas desplazadas en el Líbano.





El visita se ha hecho coincidir con el cumpleaños del Rey con el objetivo de aprovechar la efeméride para colocar el foco en las misiones de la tropas españolas en el extranjero. En Irak están destinados quinientos militares cuya misión, que comenzó en 2014, es el adiestramiento y formación de soldados iraquíes. España, que retiró las tropas de Irak tras la llegada al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se integró de nuevo en 2014 a la misión conjunta de la OTAN. En total participan 60 países liderados por Estados Unidos, que tiene como cometido la lucha contra el yihadismo y en la que España participa en el adiestramiento de soldados iraquíes.

El viaje del Rey comenzó la pasada medianoche en la base militar de Torrejón (Madrid) con el despegue del avión de las Fuerzas Aéreas. Junto al monarca también ha viajado la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el jefe del Cuarto Militar de la Casa del Rey, el almirante Juan Ruiz Casas.





Un grupo de periodistas fueron citados en las instalaciones militares para acompañar al Rey sin conocer el destino del vuelo que no se desveló, por razones de seguridad, hasta que el avión alcanzó la velocidad de crucero. Tras algo más de cinco horas de vuelo, el avión ha aterrizado en un aeropuerto militar de Bagdad y el Rey, vestido con uniforme de campaña del ejército de Tierra, ha sido recibido por el embajador de España en Irak y las autoridades de la base área, dependiente del Departamento de Estado de Estados Unidos. Tras su encuentro con el presidente Salih, en el palacio presidencial de Bagdad, el Rey tiene previsto desplazarse en helicóptero a la base de Besmayah, situada a 45 kilómetros al sudeste de la capital iraquí.


Ya tenía ganas de veros sobre el terreno”



“Ya tenía ganas de veros sobre el terreno”. El Rey ha trasladado su “orgullo” por la labor de los militares desplazados en Irak en su primer contacto con las tropas que ha tenido lugar esta mañana poco después de aterrizar en Bagdad. En un encuentro con los componentes de la Task Force Toro, la unidad de helicópteros con los que ha desayunado en el hangar español de las instalaciones militares del aeropuerto de la capital iraquí.





El Jefe del Estado, con traje de campaña árido (indicado para paisajes de tierra y arena), ha saludado a los militares libres de servicio esta mañana, unas cuarenta y cinco personas, ocho ellas mujeres. Les ha dado las gracias por su trabajo, “muy importante para la seguridad en la zona y la de todos”, habida cuenta de que la misión internacional está destacada para prevenir ataques del terrorismo yihadista.

“Os traslado el orgullo que siente el Rey por vuestro trabajo”, les ha dicho. “Solo puedo daros las gracias por lo que hacéis, por vuestro servicio, por vuestra voluntad de ayudar”. Antes de partir en dirección al palacio presidencial para entrevistarse con el presidente de Irak, Barham Salim, el Rey ha compartido un desayuno con los soldados, oficiales y mandos que le han despedido cantando a coro el “Cumpleaños feliz






No es la primera vez que el Rey hace de su cumpleaños una ocasión propicia para trasladar la celebración del ámbito privado al público. En 2015 viajó a Etiopía para asistir a una cumbre de Unión Africana que se celebró en Addis Abeba y en la que España tenía interés por posicionarse como interlocutor. Los asistentes a la cumbre obsequiaron al Rey con una tarta de cumpleaños a pesar de los esfuerzos diplomáticos por evitar el trance que, a la postre, resultó beneficioso tanto para los intereses de España, ya que los presentes valoraron positivamente la presencia del Rey en ese día concreto, como para el propio Jefe de Estado que marcó un camino que se ha seguido hasta hoy mismo: aprovechar las fechas señaladas para trascender al ámbito público.





En 2016, debido a la interinidad del Gobierno, el Rey pasó su cumpleaños en la intimidad familiar pero en 2017, el cumpleaños se hizo coincidir con los actos de clausura del cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes
con un acto académico celebrado en el Palacio Real. El año pasado, el 50.º cumpleaños del Rey fue la ocasión elegida para poner el foco en la princesa Leonor que el 30 de enero recibió de manos de su padre la insignia del Toisón de Oro, el máximo honor que entrega la Corona. Fue el rey Juan Carlos quien, en 1998, con motivo de su 60º cumpleaños optó por desplazarse a Bosnia para visitar a las tropas españolas, marcando un camino que años más tarde ha retomado su hijo y sucesor.








Fuente: LA Vanguardia

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