Don Juan Carlos cumple este domingo 82 años. Lleva cinco y medio lejos del trono y seis meses apartado de la actividad oficial. Durante este tiempo intenta diseñar una nueva vida alejada de la atención mediática y centrada en sus aficiones, pero siempre marcada por su frágil salud de hierro. Al rey emérito no le gustan las fiestas de cumpleaños, es más, las evita. Por eso no tiene previsto nada especial para este día, tampoco una celebración familiar, ya que las relaciones entre sus hijos son todavía tensas y con su esposa ha habido un ligero acercamiento pero más formal que sentimental.

Cuando en junio de 2014, el palacio de La Zarzuela anunció que se iba a producir un relevo en la Corona nadie supo responder entonces a la cuestión de qué papel iba a tener don Juan Carlos a partir de ese momento ni tan siquiera aclararon el tratamiento que iba a recibir. El finalmente conocido como rey emérito inició la nueva etapa institucional asistiendo a tomas de posesión en Latinoamérica, algo que hasta ese momento hacia su hijo, y acudiendo a contados actos oficiales en España. Sus problemas de salud cada vez más frecuentes y el deseo de Zarzuela de evidenciar una nueva etapa en la Casa del Rey hicieron todo lo demás. Juan Carlos de Borbón es, a sus 82 años, un rey jubilado, más aún desde que el pasado día 2 de junio oficializara su condición de retirado.

Desde esa fecha pocas veces se ha visto en público al padre de Felipe VI. Este verano sufrió una operación cardíaca, también una más leve para quitarle una mancha en la cara y más tarde se le vio con una gran brecha en la frente producto de un accidente casero. Don Juan Carlos está mucho tiempo en Galicia con sus amigos, con los que regatea cuando su salud se lo permite, y viaja al extranjero menos de lo que le gustaría por consejo de sus médicos. Pasa mucho tiempo con su hija Elena, con quien comparte aficiones como la gastronomía y los toros. Ya no puede cazar pero sí se suma a todas las visitas al campo que puede.

Los reyes eméritos, el pasado verano en Galicia. GTRES

Don Juan Carlos ha recuperado el tono cordial en su relación con doña Sofía pero poco más. Cada uno hace su vida. Eso sí, ahora son capaces de viajar juntos por razones familiares como ver un partido de balonmano de su nieto Pablo en Alemania o acudir como pareja a la boda del tenista Rafa Nadal en Palma de Mallorca.

En esta vida de retirado de don Juan Carlos hay un cierto sabor de amargura. Siente que en esta nueva etapa se le ha dejado a un lado en ocasiones importantes, como cuando se celebró el 40º aniversario de la democracia. Prueba de ese error fue el papel protagonista que se le otorgó cuando año y medio después se festejó los 40 años de la Constitución. En el ámbito más personal lucha por no acabar en una silla de ruedas como su madre. Para ello se somete a duras sesiones de recuperación todos los días. A sus 82 años, don Juan Carlos no ha perdido la coquetería ni sus ansias de ser independencia.




Fuente: El Pais

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