Vivimos en un mundo en el que la comida es cada vez más abundante y mas barata, y por consiguiente, de más fácil acceso. ¿Pero qué ocurre con esta nueva forma de vida que creemos que nos facilita? Los alimentos más asequibles y más fáciles de alcanzar son los que tienen mayor contenido en calorías, azúcares, sal y menores valores nutritivos. Es decir, son los productos menos beneficiosos y peores para nuestra salud. Dicho de otra forma: los que nos hacen engordar.

La obesidad es una enfermedad crónica y compleja en la que el exceso de tejido graso puede poner en riesgo el organismo. Es el principal factor de riesgo para desarrollar enfermedades crónicas en los adultos como diabetes mellitus tipo 2 (DM2), hipertensión, hiperlipidemia, enfermedad cardiovascular, apnea del sueño, hipoventilación, enfermedad músculo esquelética, cáncer, además, dermatopatías y alteraciones tanto hepatobiliares, como pancreáticas.

Es por eso que la epidemia de la obesidad sigue expandiéndose sin pausa en todo el mundo aumentando más rápido en el caso de las zonas rurales, según un nuevo estudio. La investigación dirigida por el Imperial Collage de Londres y publicada en «Nature», expone los datos de la talla y el peso de más de 112 millones de adultos en áreas tanto urbanas como rurales de 200 países y territorios entre los años 1985 y 2017.

Las causas de la obesidad son múltiples. Las personas que viven en un entorno urbano pueden padecerla por el gran desequilibrio que se genera entre el fácil acceso a alimentos con alto valor energético y unido a la disminución de la actividad física en el trabajo, el hogar y las actividades recreativas provocando un desequilibrio. Por el contrario, siempre se ha presumido que un estilo de vida rural ha ido de la mano de una buena alimentación y más saludable acompañada de una mayor actividad física por el entorno en el que se encuentran.

Pero no es así. El estudio, que involucró a mas de 1000 investigadores reflejó que el promedio del índice de masa corporal (IMC) en las áreas rurales ha aumentado en 2,1kg/m2 tanto en mujeres como en hombres. Aunque en el caso de las ciudades, el incremento fue de 1.3kg/m2 en mujeres y 1.6kg/m2 en hombres. Es por tanto, que en estas tres últimas décadas, hombres y mujeres de un entorno urbano y en tres cuartas partes de los países tenían un IMC más alto que las personas de ámbito rural.

Por esta razón y según explica el profesor Majid Ezzati, autor principal de la Escuela de Salud Pública de Imperal, se desmiente la idea y la percepción masiva y generalizada de que las personas que viven en las ciudades son la causa principal del aumento global de la obesidad.

La obesidad en función de los ingresos

Las diferencias son bastante importantes entre los países de ingresos altos, medios y bajos. En los mas ricos, el estudio mostró que el IMC ha sido más alto en las áreas rurales, por cuestiones como: menores ingresos y educación, disponibilidad limitada y mayor precio de los alimentos saludables, y menos instalaciones deportivas y de ocio. Según Ezzati: «Las ciudades brindan una gran cantidad de oportunidades para mejorar la nutrición, hacer más ejercicio físico y recreación» y por tanto, poder tener una mejor salud en general.

Los países de ingresos bajos y medios han experimentado un cambio: mejores infraestructuras, más agricultura mecanizada y mayor uso de automóviles. Todo ello genera beneficios, pero al mismo tiempo conlleva menores gastos de energía y mayores en alimentos generalmente procesados y de baja calidad haciendo que el IMC en las áreas rurales aumente mas rápido.




Fuente: La Razón

A %d blogueros les gusta esto: