El Reino Unido ha confirmado este viernes la captura por Irán de dos embarcaciones en el estrecho de Ormuz. «Estoy sumamente preocupado por la captura de dos barcos por parte de las autoridades iraníes en el estrecho de Ormuz», ha reconocido el ministro de Exteriores, Jeremy Hunt. El ministro ha calificado estas acciones de «inaceptables» y precisado que uno de los buques tiene bandera británica y el otro, liberiana.

Inicialmente, la Guardia Revolucionaria de Irán había anunciado este viernes por la noche la captura de un petrolero británico cuando cruzaba el estrecho de Ormuz por “no respetar el derecho marítimo internacional”. El incidente, apenas horas después de que un tribunal de Gibraltar extendiera 30 días la detención del buque iraní Grace 1, supone una nueva vuelta de tuerca en el pulso que Teherán mantiene con Occidente desde que Estados Unidos abandonó el acuerdo nuclear el año pasado.

Un comunicado militar del que se han hecho eco los medios iraníes identifica el petrolero interceptado como Stena Impero. Según datos de las webs de seguimiento marítimo, el barco navegaba por aguas internacionales entre Irán y Emiratos Árabes Unidos cuando de repente cambió el rumbo y se dirigió hacia la costa iraní. Una fuente militar sin identificar citada por la agencia estatal iraní IRNA ha señalado que el buque había «desactivado su rastreador e ignorado varias advertencias antes de ser capturado».

El Gobierno del Reino Unido está investigando con urgencia la situación exacta del Stena Impero. Londres «vigila atentamente la situación a partir de los informes de un posible incidente en el Golfo», ha indicado la BBC, que informa de una reunión del Comité Cobra de emergencias. El pasado día 9 el Reino Unido elevó la amenaza a los barcos británicos que navegan por esa zona a «crítico», el nivel más alto.

Mientras, la empresa propietaria, Stena Bulk, ha confirmado que no ha podido contactar con el petrolero cuyo destino era el puerto de Jubail, en Arabia Saudí, y que sin embargo se estaba dirigiendo hacia Irán. El buque, con 23 tripulantes a bordo fue abordado por “pequeñas lanchas sin identificar y un helicóptero”, según la misma fuente, citada por la BBC.

Para el presidente Donald Trump, el incidente le reafirma en su política de mano dura. «Viene a demostrar que tengo razón», dijo, el régimen iraní significa «problemas, nada más que problemas», afirmó a la prensa en los jardines de la Casa Blanca. El norteamericano señaló que hablaría del asunto con Reino Unido, pero se mostró frío, informa Amanda Mars. «Es un barco británico, no es estadounidense», apuntó, y lanzó una nueva coz a la primera ministra, Theresa May, al asegurar que hablaría con el futuro primer ministro. «Pronto tendrán uno nuevo, es una cosa nueva para Reino Unido».

El segundo buque sería el Mesdar —el nombre no ha sido confirmado por el Ministerio de Exteriores británico—, que navega bajo bandera liberiana pero es de propiedad británica, que 40 minutos después del asalto al Stena Impero dio un giro brusco en su trayectoria hacia Arabia Saudí para poner rumbo a Irán. Los Guardianes no mencionaron la captura de una segunda embarcación.

Stena Bulk no ha podido contactar en las últimas horas con la tripulación del petrolero, de 30.000 toneladas. Según la compañía, cuenta con 23 miembros a bordo de los que no se ha informado que hayan resultado heridos. La naviera asegura que el Stena Impero fue abordado por un helicóptero y varias lanchas.

La acción se produce el mismo día en que Gibraltar extendía otros treinta días el periodo de detención del petrolero iraní Grace 1, retenido desde hace dos semanas en ese territorio por las sospechas de que transportaba crudo a Siria. Desde entonces, Teherán ha amenazado con tomar represalias contra un buque del Reino Unido. De hecho, hace una semana fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria ya intentaron capturar un navío británico, pero la rápida intervención de una fragata de Su Majestad impidió que lograran su propósito.

Este nuevo incidente se suma a un clima de alta tensión en las aguas que rodean el estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. El mes pasado media docena de petroleros sufrieron sabotajes en el golfo de Omán. Tanto Londres como Washington responsabilizan a la República Islámica. Aunque sus portavoces rechazan la acusación, muchos observadores consideran que es una respuesta a la imposibilidad de vender petróleo a causa de las sanciones de EE UU.

Con anterioridad, Irán negó haber perdido ningún dron, desmintiendo el anuncio hecho la víspera por el presidente de EE UU, Donald Trump. El portavoz de las Fuerzas Armadas, el general Abdolfazl Shekarchi, ha asegurado que todos los aparatos que salieron en misión volvieron a su base. Y Abbas Araghchi, viceministro de Exteriores y negociador nuclear, incluso se ha permitido ironizar sobre si los estadounidenses no habrían derribado uno de sus propios drones.

“A pesar de las alegaciones delirantes y sin fundamento de Trump, todos los aviones no tripulados [enviados] al golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, incluyendo el que ha mencionado el presidente estadounidense, han regresado sin problemas a su base”, ha declarado el general Shekarchi, citado por la agencia de noticias Tasnim (próxima a la Guardia Revolucionaria, cuyas fuerzas navales se encargan de la vigilancia de las fronteras marítimas iraníes).

El presidente Trump aseguró en la noche del jueves que un dron iraní se había acercado a menos de mil metros del buque de asalto anfibio USS Boxer y había ignorado “múltiples llamamientos para que se retirara”.




Fuente: El Pais

A %d blogueros les gusta esto: