El PSOE tenía antes de la sesión de investidura una intención directa de voto del 41,3%, según el barómetro que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publica este martes. El PP se sitúa en segundo lugar con 13,7%, frente al 13,1% de Unidas Podemos y sus confluencias, y un 12,3% de Ciudadanos, que sufriría un fuerte retroceso respecto a la encuesta anterior de junio. El sondeo recoge intención directa de voto, es decir, sin tratamiento posterior de los datos brutos.

El trabajo de campo del estudio se realizó durante los primeros días de julio, coincidiendo con las negociaciones para la investidura del candidato socialista, Pedro Sánchez, pero antes de que se frustrara por la falta de acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos. La encuesta incluye las preguntas fijas habituales de los barómetros mensuales sobre la situación política y económica del país, y la percepción ciudadana sobre los principales problemas. Y de nuevo la política está bajo mínimos. Los ciudadanos la colocan como el segundo gran problema del país, solo detrás del paro. Este último es citado por e 38,7% como principal preocupación, los políticos por el 18,2% y la corrupción por el 8,4%.

La encuesta llega en un momento clave, cuando los socialistas, que insisten en que su prioridad sigue siendo lograr la investidura y no quieren ir a elecciones, tienen que reiniciar los contactos y están trasladando que la oferta de coalición con Podemos ha decaído. El sondeo reforzaría así a los dirigentes socialistas que creen que les podría ir muy bien en una repetición electoral. Y mete presión a Unidas Podemos pero sobre todo a Ciudadanos, que insiste en rechazar de forma tajante la abstención para facilitar la investidura pero se vería muy perjudicado por unas nuevas elecciones, según esta encuesta. Aún así, Albert Rivera ha dejado clarísimo de todas las formas posibles que no se abstendrá. Y Pablo Casado también ha insistido hoy en la idea de que no se abstendrá en ningún caso. Los populares dan por hecho que serían uno de los principales beneficiados de una repetición electoral.

Sin embargo, el CIS ha entrado en los últimos meses en la batalla política y desde la oposición ya no le conceden credibilidad a sus datos. Desde Unidas Podemos incluso recurrieron al sarcasmo para burlarse de estos datos. «Según el CIS del PSOE, Sánchez no necesita negociar con nadie porque, si decide obligar a los españoles que vuelvan a votar, sacaría un 127% de los votos y sería elegido Rey de España, presidente de la Comisión Europea, Papa de Roma y Emperador del Universo», ha escrito Pablo Echenique, principal negociador de Podemos.

Con respecto al sondeo anterior de junio, el PSOE avanza casi dos puntos porcentuales, desde el 39,5%, mientras el PP se mantiene inalterable en el 13,7%. Es una diferencia descomunal que no tiene nada que ver con la que realmente se produjo en las elecciones generales y después en las más recientes autonómicas y municipales. En las generales, el PSOE logró un 28,6% de los votos y el PP un 16,7%. Pero este barómetro solo ofrece intención directa de voto, no proyecta un resultado. Unidas Podemos, que en la última encuesta del CIS sufrió una pequeña bajada, sube cuatro décimas y Ciudadanos, que era segundo en la anterior oleada, cae tres puntos y medio hasta situarse en el cuarto puesto.

Pedro Sánchez logra ser el líder mejor valorado entre los dirigentes de los principales partidos, pese a que está por debajo del 5. El presidente logra un 4,6 sobre 10 de media entre todos los consultados. Albert Rivera está en un 3,4, Pablo Iglesias en un 3,3 y Pablo Casado en un 3,1. Sin embargo, cuando se mira la valoración entre sus votantes, que es lo que verdaderamente interesa a los políticos, se comprueba que los números son bastante similares entre los cuatro principales líderes y siempre por encima del 6. El que gana entre los 4 en esta categoría es de nuevo Sánchez, con un 6,8, pero las diferencias son de décimas y el peor entre sus votantes es Rivera, con un 6,1. 

En los primeros días de julio, se fijó para los días 22 y 23 el Pleno de investidura, y varios dirigentes de Ciudadanos sufrieron un escrache en la manifestación del Orgullo LGTB en Madrid. También se empezaron a evidenciar las dificultades para que PSOE y Unidas Podemos llegaran a un acuerdo para investir a Sánchez. El día 9, tras la reunión que mantuvieron el presidente del Gobierno en funciones y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ambos se dedicaron duras críticas y dos días después se llamaban y constataban que ninguno parecía dispuesto a ceder.

La encuesta no recoge el efecto que haya podido tener entre los electores el veto explícito a la entrada de Iglesias en el Consejo de Ministros, que Sánchez verbalizó el 18 de julio, ni el movimiento con el que contestó el líder de Podemos, que al día siguiente decidió hacerse a un lado para facilitar el pacto sobre un gobierno de coalición. Tampoco el estrepitoso fracaso de las negociaciones y la investidura fallida de Sánchez.

En el barómetro de junio, el CIS otorgó al PSOE una intención directa de voto del 39,5%, diez puntos por encima de su resultado electoral del 28 de abril. La segunda posición era entonces para Ciudadanos, con un respaldo ya anunciado del 15,8%, un porcentaje similar al que logró en las generales. El PP figuraba como tercera fuerza, con un apoyo ya decidido del 13,7%, por debajo del 16,7% que marcó en las generales, en las que quedó por encima de los de Albert Rivera. Podemos, que cuando se hizo el anterior trabajo pasaba momentos de contestación interna por el resultado de las locales, se anotaba un 12,7% en el barómetro, 1,6 puntos por debajo de su resultado en las generales. El CIS de junio atribuía a Vox un respaldo expreso del 5,1%, la mitad del 10,26% que logró en las generales del 28-A, cuando se estrenó en el Congreso.

En el sondeo de este martes se puede ver que la formación naranja se resiente por las bajas que empezó a registrar el pasado 24 de junio cuando el exdiputado Toni Roldán y el eurodiputado Javier Nart, dejaron la cúpula del partido por la negativa de la dirección a negociar con Pedro Sánchez y su decisión de mantener al PP en determinados gobiernos, incluso con el apoyo de Vox.

En los días en los que hizo el estudio Vox frustró la investidura del candidato del PP, Fernando López Miras, a la Presidencia de Murcia —que finalmente fue designado la semana pasada, con los votos de los de Santiago Abascal— y continuaba negociando un acuerdo para hacer presidenta de la Comunidad de Madrid a la popular, Isabel Díaz Ayuso.




Fuente: El Pais

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