El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, vota en la consulta a la militancia del pasado sábado. En vídeo, declaraciones del secretario de Organización del PSC, Salvador Illa. Foto: David Zorrakino (Europa Press) | Vídeo: ATLAS

El fiasco del proceso independentista y el descalabro electoral de Ciudadanos en las últimas elecciones generales han reactivado la estrategia del PSC para situarse en la centralidad política de Cataluña. Los socialistas catalanes celebrarán su 14º congreso del 12 al 15 de diciembre en Barcelona para imprimir un cambio a su discurso y atraer al votante constitucionalista que en las últimas elecciones catalanas de 2017 encumbró a Inés Arrimadas a la victoria y que ahora puede sentirse huérfano.

“Hay que alejar definitivamente el espectro de las dos comunidades”, dice la ponencia marco que se discutirá en el congreso para rebatir los efectos que ha generado el procés. “Es hora de que las lenguas, la escuela, la Diada y la senyera vuelvan a ser de todos”, añade el documento, en el que se reclama un nuevo pacto lingüístico, sin considerar el catalán la lengua vehicular en la escuela ni defender la inmersión lingüística que se viene aplicando desde hace más de tres décadas. Al mismo tiempo, solicitan también un nuevo modelo de medios públicos para hacer de TV3 la televisión plural que no ha sido en los últimos tiempos, según los socialistas.

Al mismo tiempo, el PSC defiende, como lo viene haciendo desde su fundación, en 1978, que Cataluña es una «nación» que debe ser reconocida y que España es un Estado plurinacional en el que la forma más apropiada de organización territorial es el federalismo. «El PSC tiene más de 40 años de historia y siempre ha defendido que Cataluña es una nación», ha asegurado esta mañana el secretario de Organización del partido, Salvador Illa, quien se ha mostrado sorprendido «porque esto sea noticia».

«Queremos una Cataluña capaz de forjar su futuro como nación, garantizando así la continuidad de su lengua y su cultura y con pleno respeto a las lenguas habladas en el territorio en una relación federativa y plurinacional con España», decían los socialistas en la resolución aprobada en su congreso de 2016.

Al año siguiente, las ejecutivas del PSOE y el PSC firmaron la llamada Declaración de Barcelona en la que se dice: «Para los socialistas, debe ponerse en marcha desde ya un proceso de fortalecimiento del autogobierno de Cataluña, de mejora de su financiación, de mejor reconocimiento de su personalidad nacional y de su papel motor del conjunto de España». Y continúa: «Como formulamos en julio de 2013 en la Declaración de Granada, estamos convencidos de que la solución definitiva al actual desencuentro pasará por una reforma constitucional que haga de España un Estado federal. En este camino, es necesario avanzar hasta reconocer plenamente su carácter plurinacional».

Los socialistas catalanes consideran que hay que rehacer los pactos rotos o «fuertemente dañados» (particularmente lenguas y educación), que han construido su cohesión nacional desde la Transición. La ponencia marco defiende que «tendrán que ser nuevamente forjados porque la voluntad de apropiación unilateral de sus elementos centrales por parte del independentismo ha provocado su abandono por parte de un número muy relevante de ciudadanos y ciudadanas de Cataluña».

Estas son algunas de las principales propuestas del documento que discutirá el congreso.

Reconocimiento de Cataluña como nación. Los socialistas catalanes consideran que Cataluña y España “son plurales y diversas, un conjunto de pueblos con singularidad propia con lazos sociales, culturales y políticos que los han mantenido unidos”. Por ello, el PSC entiende que «reconocer Cataluña como nación y España como un Estado plurinacional» es la manera de entender su «unión y la igualdad en la diversidad».

Diálogo, negociación y pacto. El documento apuesta por estos tres pasos para solucionar el encaje de Cataluña en España y para asegurar “más cotas de autogobierno, empezando por la mejora de la financiación y del reconocimiento político para Cataluña”. El primer paso sería un acuerdo entre catalanes, con la reforma del Estatuto de autonomía que defiende el PSC aunque no figura explícitamente en el documento, y después la reforma constitucional.

Apuesta por la España federal. El PSC resume esta idea en cuatro puntos. Cambiar las reglas actuales para distribuir de otra manera las competencias de las comunidades autónomas; cambiar los recursos con un nuevo modelo de financiación para las Administraciones; cambiar el modelo de representación, haciendo del Senado una Cámara de representación territorial y reconociendo la “pluralidad nacional” de España. “Las líneas maestras del acuerdo han de pasar por más Cataluña en España y más España en Cataluña”, dice el texto. “La España federal lo permitiría aumentando el cogobierno y la responsabilidad por parte de las comunidades autónomas y visualizando su pluriculturalidad y, a la vez, facilitando la implicación de las instituciones españolas en el futuro de Cataluña”, reconociendo la capitalidad de Barcelona y unas infraestructuras que ahora no existen.

Un modelo lingüístico flexible. El PSC considera que el pacto de convivencia imperante en Cataluña desde la restauración de la democracia “se ha roto por la instrumentalización que han hecho los nacionalismos de la lengua, por el proceso independentista, que ha asociado el catalán a su causa, y por una utilización partidista alrededor de su uso, especialmente en la escuela”. Ante ese hecho y el “riesgo actual de que la lengua materna se convierta en un factor de división social en la escuela”, los socialistas catalanes se proponen conseguir “una convivencia efectiva y afectiva del catalán y el castellano”. Para ello proponen un modelo educativo plurilingüe, “con la flexibilidad que la realidad sociolingüística presente en nuestro país exige” y asegurar el conocimiento de las dos lenguas. Al mismo tiempo, el PSC se compromete al reconocimiento y la preservación del plurilingüismo en España, “articulando la defensa de todas las lenguas oficiales” con el fin de garantizar que todos los ciudadanos puedan hablar su lengua y las Administraciones les garanticen ese derecho.

Una nueva TV3. La ponencia marco considera que tantos años de nacionalismo en Cataluña, así como el proceso independentista, han provocado una división en la sociedad catalana y una crisis sin precedentes que se ha agravado por “el victimismo a través de la tergiversación de la historia” y de la situación de Cataluña respecto a otros territorios por varios motivos: el uso partidista de las instituciones, la falta de imparcialidad y neutralidad de los medios de comunicación públicos y “la instrumentalización política de los sentimientos y las emociones”. Una parte de la programación de TV3 y Catalunya Ràdio los han convertido en “instrumentos de agitación y propaganda” al servicio del independentismo. Para combatir esa situación, el PSC pide “reconfigurar” la radio y la televisión que dependen de la Generalitat para que estén “al servicio de todos y recuperen su credibilidad”, de manera que sean “los relatores de la diversidad y la pluralidad, neutrales respecto de las diferentes opciones políticas”. El consenso permitió crear la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, pero ahora hace falta una nueva ley, de manera que las direcciones de TV3 y Catalunya Ràdio se designen con un concurso internacional.

 

García-Page remite al artículo 2 de la Constitución

JOSÉ MARCOS

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, respeta pero no comparte la afirmación del PSC de que Cataluña sea una nación. “La ley es la ley, la que nos dimos. En tanto no tengamos otra hecha entre todos son todo opiniones fundamentadas, pero no son ley. La ley es el artículo 2 de la Constitución”, subrayó en La Sexta. “Nadie discute el termino de nacionalidad en la Constitución, para mí lo esencial es la igualdad entre españoles”, añadió. “Está bien la plurinacionalidad, pero todos formamos parte de esa pluralidad. A veces parece que solo pintan unos”, abundó.

García-Page fue el único barón del PSOE que se desmarcó del PSC aunque valoró su rol como “puente eficaz y útil entre el independentismo y nacionalismo encubierto con el conjunto de España”. “El PSC lleva desde el principio planteando que Cataluña es una nación (…) El término es relativo, hoy todo se saca de contexto. Interfiere en un momento de excitación e inquietud ante lo que pueda plantear ERC”.




Fuente: El Pais

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