Miguel Garrido de la Cierva (Madrid, 59 años) ha sido elegido esta semana el presidente de los empresarios madrileños. Durante los próximos cuatros años -prorrogables por otros cuatro más-, estará al frente de la CEIM, de la que antes fue secretario general. La Confederación engloba a más de 130 asociaciones de los diferentes sectores. Casado y con tres hijos, fundó su primera empresa, Viajes Eco, en 1985. Comenzó los estudios de Derecho en la Universidad Complutense, pero no los llegó a terminar. Entre 2001 y 2003, fue viceconsejero de Economía y consejero de Medio Ambiente, tras producirse el Tamayazo.

Pregunta. ¿Cómo se siente al ser el presidente de los empresarios madrileños?

Respuesta. Por un lado, contento e ilusionado porque es verdad que he tenido mucha relación con las asociaciones de empresarios, entre ellas la de jóvenes en 1985. Nunca pensé que acabaría siendo el presidente de la CEIM. Es una satisfacción que los empresarios hayan visto que pueden confiar en mí. También es una responsabilidad. Soy consciente de la importancia y la trascendencia que tiene este cargo. Afecta a las vidas de muchos empresarios.

P. ¿Por dónde va a ir su mandato?

R. Estas organizaciones, fruto de muchos avatares, se han dedicado a hacer cosas que no tenían por qué hacer. Nosotros queremos centrarnos en la razón de ser nuestra, que es lobby, la defensa y la representación de los empresarios madrileños, y por otro, ayudar a las empresas a ser más competitivas. Eso se consigue siendo un canal de transmisión de información, como la nueva normativa o las oportunidades de negocio en otros países. El paso que queremos dar es ser proactivos para intentar ser un actor que proponga cosas.

P. ¿Cómo ha sido la relación con el Ayuntamiento de Madrid de Manuela Carmena?

R. Yo recuerdo hace justo cuatro años que llamó la propia Carmena aquí, a CEIM, para decirnos que se quería reunir con nosotros. Lo hizo ella misma en persona en la primera semana de su mandato. Desde entonces, hemos tenido una muy intensa relación con el Ayuntamiento. Hemos hablado mucho y hemos interactuado mucho. Entendemos que es necesario que las Administraciones escuchen a los sectores afectados a la hora de tomar algunas medidas. Es cierto que ha habido muchos Ayuntamientos en el de Madrid. Ha habido áreas en las que la relación ha sido muy fluida y otras en las que había menos.

P. ¿Eso ocurrió en Madrid Central?

R. Antes de Madrid Central, cuando hicieron el primer cierre en las Navidades de hace dos años, ya tuvimos una serie de reuniones en los que les demandábamos unas medidas antes de hacer los cortes. Una que es muy clara y que luego no la hicieron es la información de disposición de plazas de aparcamientos. Ese es el error, la confusión que ha habido. Muchas personas han pensado que no se podía entrar en Madrid Central. Se ha podido entrar siempre a un aparcamiento. Si alguien va a querer entrar en Madrid Central y luego no hay plaza y le van a multar, puede que no se arriesgue a entrar. Es una cosa relativamente sencilla instalar esos anuncios. Ellos nos dijeron que sí, y a día de hoy aún no está.

P. ¿Les propusieron algunas medidas?

R. Sí, hablamos de que los hoteles necesitarían un número de plazas o que los restaurantes podrían requerir alguna medida y no nos hicieron caso. Creemos que es una pena porque el producto final habría mejorado y habría supuesto menos rechazo por parte de los comerciantes.

P. ¿Qué le comentan sus asociados de Madrid Central?

R. Hemos creado un grupo de trabajo integrado por las asociaciones afectadas. Estas van desde los comercios, la restauración, las empresas de transporte y logística a las empresas de servicios, aparte de los colectivos de la zona. Hemos estado permanentemente reunidos con Inés Sabanés o personas de su equipo. Han ido haciendo sondeos informales entre sus asociados. Lo que nos transmitieron desde un primer momento es que se produjo una bajada de actividad comercial.

P. Pero eso resulta poco preciso.

R. Para el último informe que les pedimos, les dijimos que comprobaran la liquidación del IVA del primer ejercicio de este año con el de 2018. En base a ello, nos dieron el dato de que había bajado de media la facturación un 15%. Eso es mucho dinero, pero hay que reconocer que la evolución del comercio es desigual. Influye mucho la climatología, las fechas, la zona,… Sí que han notado un antes y un después.

P. ¿Algún sector ha sido más sensible?

R. Los bares han tenido mucha afluencia de gente, pero los restaurantes sí han tenido una caída importante de gente y de las ventas. Y es curioso porque hace unos años, cuando la gente iba a la Gran Vía, iría a un aparcamiento privado. Eso se ha debido al efecto disuasorio de la falta de información y de la confusión de que ir a Madrid Central es muy complicado. El principal problema ha sido la falta de información.

P. ¿Cree que se debería eliminar Madrid Central?

R. Somos en ese sentido muy cautelosos respecto a nuestro papel. En definitiva, somos los representantes de los empresarios. Lo que nos corresponde es evaluar y recomendar qué convendría. No estamos ni a favor ni en contra. Las ciudades del futuro son ciudades en las que el protagonismo del coche será menor. Lo que pasa es que la fórmula para hacerlo es importantísima. Si se consigue reducir la circulación pero a costa de la destrucción de establecimientos y de puestos de trabajo, hay que considerarlo. Se necesita buscar fórmulas que la hagan compatible con mantener e incluso mejorar la actividad empresarial.

P. ¿Ha hablado con el alcalde de Madrid?

R. Hemos hablado mucho de este tema y le hemos pedido que antes de tomar ninguna medida lo hable entre otros con nosotros. Desde luego, que hable con los empresarios para que tomen las decisiones siendo conscientes de lo que pueden implicar para nuestra actividad.

P. ¿Está a favor del desarrollo de Castellana Norte?

R. Sinceramente, no lo conozco al detalle. Lo que sí creemos es que urgente que se desarrolle. Madrid tiene que crecer y una parte importante de ello es a través de Castellana Norte. Cuanto antes se ponga en marcha, va a tener un efecto inmediato en el empleo. En el momento en que tenga luz verde, supondrá una gran actividad económica. La construcción y el urbanismo son muy intensivos en mano de obra.

P. Los gobiernos del PP en el Ayuntamiento y el posible de la Comunidad de Madrid han anunciado bajadas de impuestos. ¿Qué le parecen?

R. Nosotros en general pensamos y lo defendemos con firmeza que a mayor presión fiscal, menor actividad económica y por tanto, menor recaudación. Desde luego es bueno para el crecimiento económico que haya una menor presión fiscal. Eso también incluye la recaudación. Si uno sube un impuesto, a lo mejor recauda más a corto plazo, pero probablemente a largo plazo acabe pasando factura. Madrid, que ha tenido un desarrollo bastante positivo en los últimos años en comparación con otras regiones, ha sido en parte por tener menor presión fiscal que otras comunidades.

P. Sin embargo, el Gobierno central ha anunciado que va a subir los impuestos a las empresas.

R. Respetamos que cada uno tiene que tomar las decisiones que crea conveniente, pero consideramos que es un error. Desde planteamientos ideológicos entendemos que se puedan subir los impuestos a las empresas, que se considera que son más poderosas. Creemos que es negativo y así se lo dijimos el otro día a la ministra, que estuvo aquí hace unos días.

P. Pero aún más grave puede ser en las cotizaciones sociales, ¿no?

R. Sí, porque el mayor problema que tiene la sociedad para nosotros es el desempleo. Y eso que en Madrid está mejor que en otras zonas, porque está en el 11% de tasa. Pero sigue siendo alta respecto a otros países europeos. Por ello, no podemos entender que esté especialmente gravada la contratación en España. Es un impuesto antisocial.

P. Sin embargo, se está contratando en precario.

R. Esa es otra preocupación de los empresarios. Para las empresas no es bueno que haya excesiva rotación. Lo ideal es tener un equipo más o menos estable. Que haya una precariedad como la actual no es bueno. Lo que tendríamos que pensar es que eso ocurre a lo mejor porque estamos con unos contratos muy rígidos y la gente no se atreve a hacer una contratación más indefinida porque le va a suponer una hipoteca para el futuro, a la que a lo mejor no puede hacer frente. Ahí es donde tenemos que hacer un esfuerzo para encontrar nuevas fórmulas y superarlo.

P. El PSOE ya anunciado que va a suprimir la reforma laboral del PP.

R. En el momento en que se produjo esa reforma fue muy positiva para afrontar un periodo de crisis complicada que tenían las empresas. Esa reforma ha permitido que se eliminaran algunas rigideces y que no se destruyera tanto empleo. En definitiva, ha sido positiva. Eso sí, creo que hay que pensar en el futuro. Eso ha salvado muchas empresas y ha sido positivo, pero eliminarlas a las bravas sería enormemente delicado. Eso sí, hay que pensar en fórmulas de futuro para conciliar los intereses de los trabajadores y los de los empresarios.

P. ¿Es fácil crear una empresa en Madrid?

R. Crear una empresa en el sentido de que es complicado hacerse un hueco en el mercado. Desde luego, también es verdad que es más fácil que antes. Antes había más trabas administrativas, más problemas de financiación y el propio dar a conocer tu empresa. Hoy las herramientas permiten dar a conocer tu empresa en dos días.

P. ¿Cómo están las empresas madrileñas en temas de tecnología e innovación?

R. Madrid es un ejemplo en muchas cosas, pero tenemos asignaturas pendientes. Una de ellas es la innovación. Madrid no ha aprovechado suficientemente las posibilidades que había en programas europeos de innovación que otras comunidades autónomas, como el País Vasco, sí lo han hecho. Aquí se tomaron medidas de desmantelar agencias que han tenido un coste como es la pérdida de oportunidades. Es algo que tenemos que recuperar. Eso, junto a la conexión universidad-empresa, a la investigación e innovación, es algo que Madrid necesita.

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Fuente: El Pais

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