Está resultando más difícil de lo que PP y Ciudadanos creían en un primer momento. La organización de la concentración convocada por PP y Ciudadanos, a la que se sumó Vox, para exigir elecciones a Pedro Sánchez y condenar su política respecto a Catalunya ha necesitado tres días de negociaciones y salvar numerosos obstáculos, desde los protagonismos de los líderes convocantes hasta el problema que les crea la presencia de grupos ultras.

Hogar Social, España 2000, La Falange y Democracia Nacional se han adherido sin ser invitados, y el PP y Cs consideran indeseable su asistencia. Por eso, en un comunicado conjunto, ambos partidos se desmarcan de ellos e invitan a los españoles a acudir el domingo a la plaza Colón, excepto a estos grupos.






Valls acudirá a la manifestación, en la que al final también estarán Feijóo y Moreno

“Serán bienvenidas a la concentración todas aquellas personas que defiendan la Constitución, nuestra democracia y el respeto a las leyes democráticas”, dice el comunicado, y añade: “Por ello rechazamos la presencia de aquellos grupos que no defiendan los valores democráticos y de convivencia”.

Aunque no cita a nadie, en las redes han ido comunicando su asistencia grupos como Hogar Social, que reparte comida a personas con dificultades, pero siempre que sean españolas, y ha hecho una convocatoria a sus seguidores para defender la unidad de España “frente a quienes nos dividen”, “frente a los patriotas de pulserita y cuenta en el extranjero” y “frente a los políticos separatistas”. Hogar Social, que ha protagonizado incidentes en Valencia o Catalunya, también llama a acudir a Colón para protestar contra Sánchez, y la coalición ADÑ, que une a Falange Española de las JONS, AES (Alternativa Española), La Falange y Democracia Nacional, con lemas como “Sánchez traidor”. La Falange, además, convoca en Colón, “a pesar de la presencia del PP y Cs”, que “no son de fiar”.


Casado y Rivera no hablarán y cederán el protagonismo a la sociedad civil

A ninguno de estos grupos les había llamado el PP para que se sumaran a la marcha, como sí hizo con otros, que han confirmado su asistencia, como UPyD, Foro Asturias, UPN y PAR, además de asociaciones de víctimas del terrorismo y otras próximas al PP.

Ayer anunció su asistencia Manuel Valls, candidato a la alcaldía de Barcelona, que dijo que lo hará “sin ningún dilema y sin ningún complejo” y añadió: “Todos los constitucionalistas y progresistas deberían apoyar esta manifestación”.

También estarán finalmente los presidentes de Galicia y de Andalucía, Alberto Núñez Feijóo y Juan Manuel Moreno. Aunque habían anunciado que no acudirían por problema de agenda el primero, y por un compromiso familiar el segundo, ante “las malinterpretaciones” que se habían hecho de su ausencia, y sin que mediara llamada ni orden desde Génova, indican, han decidido suspender sus compromisos y acudir a la concentración. Feijóo adelanta el último acto de promoción del Xacobeo que tiene en Nueva York y llegará a Madrid con el tiempo justo para acudir a la manifestación. Moreno, que tenía el bautizo de un familiar muy cercano, ha decidido saltarse el compromiso familiar y estar presente.





El presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, confirmó que no estará en Madrid, porque a esa hora asistirá en Andoain al homenaje a Joseba Pagazaurtundua, asesinado por ETA hace 16 años. Alonso dijo que no recibió ninguna llamada para que fuera y que, al contrario, cuando se convocó la protesta contra Sánchez telefoneó para explicarse, y a la dirección del PP le pareció bien que se quedara en el País Vasco. Los tres barones populares aseguran que la única presión que han sentido ha sido “la mediática”.

El gran escollo de la negociación sobre quién hablaba en el acto se convirtió en un problema irresoluble entre el PP y Cs. Mientras que Pablo Casado proponía que la intervención de los líderes convocantes –él mismo, Albert Rivera y Santiago Abascal– se limitara a la lectura de un manifesto, Cs quería que cada líder de cada uno de los tres partidos hiciera el discurso que quisiera. El PP trató de convencer al partido naranja de que eso podía convertirse en una guerra sobre a quién habían aplaudido más, y podían arrepentirse de haberlo hecho. Sin embargo, Cs insistía y tampoco aceptó que fuera un independiente quien leyera el manifiesto. Se llegó a apuntar a Mario Vargas Llosa. Pero Cs lo rechazó porque su participación en la convención del PP parecía que daba protagonismo a los populares.





Al final, y tras tres días de negociación, concretaron que ni una cosa ni la otra. El comunicado lo leerán “miembros de la sociedad civil española”, porque “los ciudadanos son los protagonistas, por encima de las siglas políticas”. Los líderes de los partidos harán declaraciones antes de empezar el acto.








Fuente: LA Vanguardia

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