Pablo Casado rompe con las últimas inercias del PP de Mariano Rajoy y lo hace con una apuesta por un partido más ideológico, en el que prime “la política” en lugar de la eficacia y la gestión –que dan por probada –, donde los ciudadanos puedan encontrar lo que han hallado en otros partidos, en Cs, pero sobre todo en Vox: “los principios y valores del liberalismo conservador”.

El comité ejecutivo del PP, reunido ayer bajo la presidencia de Casado, puso en marcha la maquinaria para las elecciones municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo –los populares trabajan con la tesis de que no habrá elecciones generales– y situó al frente del comité de campaña al vicesecretario de organización, Javier Maroto.






La bajada de impuestos, la cohesión territorial, el apoyo a las familias y la inmigración legal, ejes de la oferta electoral

El número tres tiene el encargo de “electoralizar desde ya al PP en todos sus ámbitos”. Es decir, entrar ya de pleno en precampaña – Casado tendrá en este periodo 52 actos– y hacerlo todo, desde el partido y desde las instituciones, en clave electoral. La formación debe volver a ser la máquina electoral que fue.

Lo primero será hacer un programa marco, que luego se concretará en cada comunidad autónoma y cada municipio. Un programa que luego se convierta en un “contrato ideológico” con los ciudadanos a los que pida el voto. Se trata, según fuentes consultadas, de que “ha vuelto la política”, y el PP ya no se dejará llevar por lo que primó en la época de los gobiernos de Rajoy: la gestión y el pragmatismo. “El PP tiene que ser un partido reconocible”, aseguran fuentes de la dirección popular. Para ello, junto a Maroto, se encargará del programa el anterior jefe de gabinete de Casado, Pablo Hispán.


El PP se presenta a las elecciones del 26 de mayo con una renovación del 95% en las candidaturas autonómicas, y un 85% en las municipales

Ese “contrato ideológico” incluirá los principios básicos en los que Casado ha basado su presidencia y que puso de manifiesto en la última convención, pero también los asuntos que fueron clave en la negociación que el PP mantuvo primero con Cs y después con Vox para hacerse con la presidencia de la Junta de Andalucía. Se dejará claro así, desde el principio, cuáles son las posturas que los populares defenderán en futuras negociaciones.

Esos principios son, básicamente, una revolución fiscal que suponga “la bajada de todos los impuestos”; la defensa de una educación y una sanidad “en libertad y de calidad”; “apoyos a las familias”; una re­ducción de la Administración; “un impulso a la cohesión territorial”; una apuesta clara en la “lucha contra la violencia que sufren las mujeres”, que se podrá complementar con la lucha contra la violencia a ­niños o a los mayores, “pero que es distinta”, puntualizó ayer Maroto, y una apuesta “por la inmigración legal, ordenada y vinculada a los contratos de trabajo”.





Con esos elementos, el PP de ­Casado cree que los votantes populares –los que mantiene y los que se han ido, que han llegado a ser el 40% de los que le apoyaron en el 2011– podrán verse reflejados en el partido y encontrarán en él lo que no tendrán que ir a buscar a otros. Porque, además, el PP les dará algo más que eso: “autenticidad, credibilidad y confianza”, y, sobre todo, “certezas”.

El PP ha comprobado que en las últimas citas electorales los votantes del espectro político en el que se sitúa el partido, el centroderecha, expresaron “un voto ideológico”, pero votaron también “con sentimiento de pertenencia y de utilidad” y eso es lo que quiere encarnar el PP. Un partido que no sólo denuncie, sino que resuelva: “Y ese es el PP, el que da la garantía de que lo que ofrece se va a llevar a cabo”, y el único, asegura el número tres de la formación, “que está dispuesto a hablar de nuestras propuestas con los demás”.

Como ejemplo, otra vez Andalucía. El PP subrayará la diferente predisposición que tuvieron a hablar, por un lado, Cs, que se negaba a sentarse con Vox, y, por otro, el partido de Santiago Abascal, que puso encima de la mesa un órdago que el PP supo aguantar, mientras que otro partido se hubiera levantado de la mesa. Si el PP hubiera hecho lo que hicieron Cs y Vox, subrayó ayer Maroto, no habría habido cambio en Andalucía”.





El PP se presenta a las elecciones del 26 de mayo con una renovación del 95% en las candidaturas autonómicas, y un 85% en las municipales. Pero una renovación que en un altísimo porcentaje ya había hecho Mariano Rajoy.








Fuente: LA Vanguardia

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