La zona de bajas emisiones del centro de la capital, Madrid Central, que implica importantes restricciones para la entrada de automóviles en la almendra central de la ciudad, quedará paralizada el 1 de julio. Esta será una de las primeras medidas que aprobará el nuevo alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida (PP). “Madrid Central tiene que dejar de existir”, ha repetido tanto en campaña como tras las elecciones del 26 de mayo. Dos semanas después, Almeida ha anunciado una moratoria a las multas por entrar en la zona a partir del mes que viene, lo que implica anular de facto una de las medidas más simbólicas que se han implementado en España contra la polución. Pero con un matiz: por ahora se trata de un parón temporal, por lo que podría reactivarse en un futuro.

Hace un año, Madrid Central fue clave para que España evitara ser denunciada por la Comisión Europea ante el Tribunal de Justicia de la UE. Porque, tras casi una década superando los límites que fija la normativa europea contra la contaminación, la capital presentaba un plan para revertir la situación. Pero, según fuentes comunitarias, el expediente contra España —motivado por los incumplimientos de Madrid y Barcelona por los óxidos de nitrógeno— no se archivó. Estas fuentes explican que desde Europa están pendientes de la evolución de las medidas contra la polución así como del grado de cumplimiento de la directiva de calidad de aire en las dos urbes. De momento, Bruselas prefiere esperar a conocer los planes concretos del nuevo Consistorio, que parece dividido en este asunto.

Cuando el Gobierno de Manuela Carmena lo aprobó, todo el espectro conservador se posicionó contra Madrid Central. PP y Ciudadanos hablaron de “caos”, “ineficacia” y “desastre”. Pero, ahora, tras las elecciones, PP y Vox defienden el fin de Madrid Central, mientras Ciudadanos (que gobernará con ambos la ciudad) se muestra más cauto: “No sería una buena política revertir todo Madrid Central”, ha defendido Begoña Villacís (Cs).

La amenaza de Bruselas sobrevuela el debate. A la Comisión no le tembló la mano hace un año para llevar de golpe a seis países ante el Tribunal de Justicia por el incumplimiento de la directiva, que impone desde 2010 restricciones a los contaminantes atmosféricos. Entre ellos estaban Alemania, Francia, Italia y Reino Unido. Pero el alcalde madrileño ha defendido que “la UE no exige Madrid Central, exige resultados eficientes en la lucha contra la contaminación”.

Es cierto que la UE no establece las medidas concretas que hay que tomar, «pero si se retirase Madrid Central, el Ayuntamiento tendría que buscar un plan igual o más restrictivo con los vehículos contaminantes para garantizar la calidad del aire», explica Adrián Fernández, responsable de movilidad de Greenpeace. En todo caso, la reversión de un plan de este tipo sería una rareza en una gran capital europea: “Sería la primera vez”, sostiene Nico Muzi, portavoz de la ONG Transporte y Medio Ambiente. “Además, el plan de Madrid estaba dando buenos resultados”, añade.

Falta de eficacia

Precisamente, la supuesta falta de eficacia es uno de los argumentos que usan los tres partidos que gobiernan ya Madrid para derogar el plan o reformarlo. Pero los datos apuntan a lo contrario, como también ha recordado el Ministerio para la Transición Ecológica. Por ejemplo, en mayo los niveles de óxidos de nitrógeno se redujeron en 14 de las 24 estaciones de control de la ciudad. Mientras, en el único sensor situado en el interior del perímetro de tráfico restringido el descenso fue de un 48%, el conjunto de la red ha registrado una bajada del 16%. “Ha habido mejoras globales por lo que no ha habido efecto frontero; es decir, que no ha subido la contaminación en las zonas aledañas a la ZBE”, explica Ecologistas en Acción, que denunciará al Consistorio ante la UE si se revierte Madrid Central.

La creación de estas zonas restringidas —vigentes en las principales capitales europeas— es también una de las medidas que el borrador de ley de cambio climático presentó el Gobierno en febrero. “Normalmente, en las ciudades al principio hay oposición a estas medidas, pero luego se apoyan”, detalla Muzi. “No queremos que se quite Madrid Central, tal vez sea necesario rebautizar el proyecto”, dicen en la Plataforma de Afectados por Madrid Central. Aunque anteriormente este colectivo, formado por comerciantes, se opuso —hablaron del “colapso de las 17.000 pymes del distrito Centro de la capital”—, ahora también han rebajado el tono de sus críticas. Por otro lado, la ciudadanía ha mostrado su apoyo por la medida: una petición en defensa de Madrid Central publicada en la plataforma change.org llevaba reunidas, al cierre de este artículo, más de 93.000 apoyos.

Altos niveles de contaminación fuera y dentro de las aulas

Chavales llegando al colegio en Madrid. VÍCTOR SÁINZ

Los menores pasan, entre semana, hasta un tercio del día en los colegios. Y, según resalta una investigación europea, los centros de la Unión Europea no están a salvo de la contaminación. “La calidad del aire dentro y fuera de los colegios de primaria en Europa no protege la salud de los niños ni garantiza un aprendizaje óptimo”, señala un informe realizado por la ONG Health and Environment Alliance (Alianza de Salud y Medio Ambiente).

El estudio —que se titula Aire sano, infancia más sana— incluye 12 centros escolares de Madrid. Dentro del proyecto se han medido las partículas (PM), el dióxido de nitrógeno (NO2) y el dióxido de carbono (CO2) entre marzo y abril de 2019 en estos centros, ubicados en 10 de los 21 distritos de la capital. El mismo análisis se ha realizado en otras cinco capitales europeas: Varsovia, Berlín, París, Londres y Sofía.

Los resultados en Madrid muestran que en algún caso “los niveles de contaminación están por encima de lo que establece la OMS [Organización Mundial de la Salud] e incluso de los límites que establece la Unión Europea”, apunta Juan-Felipe Carrasco, el consultor de la Alianza de Salud y Medio Ambiente que se ha encargado de realizar las mediciones. En concreto, en la entrada de uno de los centros se superan los niveles legales de NO2 y en otros tres se rozan esos límites.

El estudio resalta que no solo se han encontrado niveles altos de NO2 en las entradas de los colegios, sino también dentro de las aulas. Carrasco resalta que las clases están en muchos casos “infraventiladas”. El informe concluye que la contaminación que causa el tráfico “no afecta exclusivamente” a las zonas de los centros educativos que están al aire libre sino también a los interiores, “donde los niños, que son los más vulnerables a los impactos negativos en la salud, van a aprender y jugar”. El análisis, en el apartado de recomendaciones, cita explícitamente el plan puesto en marcha por la anterior corporación, conocido como Madrid Central. Y apunta a la necesidad de “mantener y ampliar el área de tráfico restringido” de ese programa.




Fuente: El Pais

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