Sociedad

El plástico tiene un precio


En la Unión Europea utilizamos 100.000 millones de bolsas de plástico al año según el último dato de la Comisión Europea. Es decir, 196,8 bolsas por persona al año de media. Para hacernos una idea, en los cinco minutos que usted tarda en ducharse, afeitarse o fumarse un cigarrillo se consumen 951.290 bolsas en Europa.

No obstante, el gasto varía notoriamente de un Estado miembro a otro. En Dinamarca y Finlandia el consumo medio anual de bolsas de plástico ligeras es de tan sólo cuatro por persona. En Irlanda, desde la introducción de una tasa en el año 2002, el consumo de bolsas de polímero de un solo uso ha caído de 328 por persona al año a tan sólo 18, lo que supone una reducción de casi el 95 por ciento.

En el otro lado de la balanza, hay países cuyo uso de este tipo de envases es muy superior a la media; por ejemplo, en Grecia y en Bulgaria cada ciudadano utiliza 269 y 421 bolsas al año, respectivamente.

En España gastamos 144 bolsas de polímero por habitante al año (6.703 millones en total), frente a las 317 que utilizábamos en 2007. Y, con el fin de reducir aún más este consumo, hoy viernes el Consejo de Ministros ha aprobado el proyecto de Real Decreto del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente sobre reducción del consumo de bolsas de plástico, la trasposición de la directiva europea de 2015.

Así, a partir del 1 de julio (y no en enero ni en marzo como se esperaba en un principio) en el zapatero, en el chino o en la pescadería le cobrarán por cada bolsa de plástico que requiera, dado que, a partir de esa fecha, se prohíbe su entrega gratuita a los clientes. Una tasa que permitirá logros como los conseguidos en Reino Unido, donde su uso tras esta medida se redujo en un 90% según la Prensa del país.

Eso sí, el proyecto será paulatino. Y para este tramo recoge dos excepciones: las de menos de 15 micras destinadas a higiene y para los alimentos que se venden a granel, como fruta y legumbres y para aquellos alimentos que puedan rezumar líquidos, como el pescado o la carne y las bolsas de espesor igual o mayor a 50 micras (cuyo grosor permite su reutilización) que tengan un porcentaje de plástico reciclado igual o superior al 70 por ciento.

En este sentido, cabe recordar, que en las fruterías está ganando cada vez más peso la bolsa de papel, de hecho este tipo de envase se ha incrementado un 15 por ciento en 2017. Hoy un 66 por ciento de panaderías y pastelerías apuesta por este tipo de envoltorios, así como siete de cada diez minoristas de los sectores de la moda. Una tendencia a la que se ha sumado recientemente Mercadona, que ha empezado un proyecto piloto introduciendo bolsas de papel y cajas de cartón en 11 establecimientos. Otro ejemplo, respecto a las de higiene es Iberostar: en junio el 100% de las habitaciones de los 36 hoteles que tiene en España serán Single Use Plastic Free.

Pero, ¿cuánto nos cobrarán? El proyecto incluye en su primer anexo unos precios orientativos. Así las de menos de 15 micras que se utilicen para productos envasados podrían constarle 5 céntimos, las de entre 15 y más de 50 micras, 15 céntimos, y para aquellas bolsas de 50 o más micras, pero que tienen al menos un 50 por ciento de plástico reciclado, pero inferior al 70 por ciento, recomiendan cobrar 10 céntimos de euros por bolsa.

Esta medida es clave porque se estima que permitirá reducir el uso de bolsas de plástico que se siguen dando gratuitamente en el pequeño comercio. Y es que se calcula que las bolsas ligeras tienen un uso medio de 12 minutos, pero tardan entre 100 y 400 años en degradarse, mientras que la de papel tarda en degradarse entre dos y cinco meses.

Registro de Productores

A efectos de inspección y control, los comerciantes deberán disponer de la documentación necesaria que permita acreditar si las bolsas son de más de 70 micras. Y con el fin de saber el volumen de bolsas de plástico puestas en el mercado, con este proyecto se crea el Registro de Productores de Productos en el que estarán presentes los fabricantes de bolsas de plástico. Además, los importadores de este tipo de envases también tendrán que estar inscritos. ¿Cuándo? En el plazo de tres meses desde que el Real Decreto se publique en el BOE.

El proyecto va más allá. Y es que a medida que pasen los años la normativa se va endureciendo con un objetivo: que en 2021 España consuma cero bolsas de plástico que no sean compostables. Así, desde el 1 de enero de 2020 estará prohibida la entrega de bolsas de plástico fragmentable, que son aquellas fabricadas con materiales plásticos que incluyen aditivos que catalizan la fragmentación del material plástico en microfragmentos (ya sean de plástico oxofragmentable como fotofragmentable, termofragmentable e hidrofragmentable). Y se obligará a que las bolsas de 50 micras o más de espesor contengan al menos un 50 por ciento de plástico reciclado.

Y el 1 de enero de 2021, la prohibición llegará también a las de plástico ligeras y muy ligeras que no sean compostables. A partir de ese momento se cobrarán, salvo las de menos de 15 micras (las de alimentación o por tema de higiene). De modo que desde esa fecha las bolsas de plástico en vez de ir al contenedor amarillo deberán depositarse en el contenedor marrón.

Otras medidas que incluye el proyecto de Real Decreto es que en el primer año desde su entrada en vigor el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y las consejerías competentes de las comunidades autónomas deberán llevar a cabo campañas de sensibilización, dado que quien tiene el poder de revertir esta contaminación son los consumidores, ya sea llevando su propia bolsa u optando por poner directamente el ticket en la pieza de fruta sin necesidad de una bolsa.

En definitiva, múltiples medidas para evitar que, fruto de esta contaminación, sigan muriendo un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos por ingerir por error o enredarse en desechos plásticos. Y es que como afirmó recientemente Theresa Mary, «los desechos plásticos son uno de los mayores desafíos ambientales que enfrenta el país». Un desafío también para el resto del mundo, ya que una correcta regulación permitiría reducir en un 86% los plásticos que inundan las playas de la Unión Europea. También evitaría que en 2050 haya más polímero que peces en el mar.

Aún queda un largo camino por recorrer en este sentido, pero las medidas llegarán, como que las pajitas dejen de ser de plástico y se sustituyan por otras de papel como está haciendo ya desde el pasado 9 de mayo Mc Donald´s Reino Unido en algunos restaurantes del citado país, aunque no en todos tal y como reconocieron a este periódico. Pero cada gesto que se haga en esa línea cuenta. Europa, de hecho, se preparara para prohibir no sólo las pajitas de polímero, sino también vasos, platos, cubiertos de plástico e incluso bastoncillos de algodón. Porque pequeñas medidas pueden tener un impacto más importante de lo que podríamos esperar.




Fuente:La razón

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