El nuevo plan migratorio y de asilo que la Comisión Europea presentará el próximo miércoles es la oportunidad de resolver un problema que divide desde hace años a la Unión Europea, entre los países de entrada de los flujos, que se sienten abandonados, y los que se niegan a acoger a solicitantes de asilo.

Lejos ha quedado la crisis migratoria de 2015, cuando llegaron a la Unión Europea casi 1,9 millones de migrantes, muchos huyendo de la guerra en Siria, y aunque el número de entradas ahora es muy inferior, 139.000 irregulares el año pasado según Frontex, el problema de la gestión migratoria en el bloque comunitario sigue generando tensiones.




Fuente: Agencia Efe

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