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“El perdón del Abad de Montserrat no es suficiente”


La ‘comisión de la verdad’ prometida por la Abadía de Montserrat para esclarecer el caso de los presuntos abusos sexuales protagonizados por el monje Andreu Soler, ya fallecido, no convence a Miquel Ángel Hurtado, la primera víctima que ha denunciado abusos. Hurtado dice que “el perdón no es suficiente”.

Enarbolando una pancarta con el lema “Abad encubridor, no puede ser pastor”, Hurtado se ha manifestado este domingo en Montserrat para arremeter contra la comisión de investigación, ya que considera que no es independient

Le acompañaba Pete Saunders, antiguo miembro de la comisión antipederastia organizada por el papa Francisco, y Juan Cuatrecasas, presidente de la asociación Infancias Robadas.





“Esta comisión no tiene credibilidad”, dijo Hurtado, quien argumentó que su composición ha sido elegida por el propio Abad.





“La comisión no tiene la más mínima independencia, pues incluso uno de sus miembros es un monje de Montserrat”, dijo (se trata del monje Bernat Juliol, que actúa como secretario, pero sin voto)

Hurtado juzgó que es “inimaginable” que un monje denuncie a otro monje. En este sentido, pidió que a esta comisión se incorpore un miembro de una organización dedicada a la prevención de los abusos así como una víctima de ellos.

Su propuesta es que esta comisión sea presidida por el Síndic de Greuges, Rafael Ribó; que “esta figura de reconocido prestigio” cree su equipo para recabar la información para obtener unas conclusiones, y que “Montserrat no sepa la información que se maneja hasta que el informe final sea público”.

Miguel Ángel Hurtado
(Susanna Sáez / EFE)






Duro discurso de Hurtado

En su comparecencia, mostró un discurso muy duro tanto contra el monje Andreu Soler como contra las diversas autoridades eclesiásticas de la Abadia de Montserrat, a las que acusó de encubrimiento durante décadas de los hechos protagonizados por el padre Soler.

Relató ante los medios de comunicación, una y mil veces, su historia como víctima de abusos, explicando con detalle cuando tenía 16 años.

Repitió que, pese a las tres quejas presentadas en estos años (los presuntos “tocamientos” se remontan a 1999, cuando él tenía 16 años), la Abadía “no denunció el delito a la policía”, tampoco abrió una investigación canónica, ni puso los hechos en conocimiento del Vaticano. “Sólo han empezado a buscar nuevas víctimas después de que yo denunciara estos hechos a un medio de comunicación”, recalcó.

Quejas

Cuando ya tenía 17 años, se quejó (de los “tocamientos” del padre Andreu Soler) al monje Josep Maria Sanromà. “A pesar de que yo era menor en ese momento, Montserrat no denunció los hechos a la policía, ni el monje fue apartado de su puesto”, repitió.

“Yo era menor; por eso no denuncié los hechos a la policía. Debería de haber sido la Abadía”, añadió. Posteriormente, ya con 18 años, sus padres se quejaron al Abad de Montserrat. “El Abad Soler llamaba personalmente a mis padres en múltiples ocasiones para pedir que no se presentaran denuncias; que por el bien de todos se gestionara esto internamente y que se permitiera a la Iglesia resolver el asunto”.





También recibió la promesa de que el padre Andreu sería trasladado al monasterio de El Miracle, en el Solsonès (como así fue) y que así “no volvería a abusar de los niños”, expone.

Mas tarde, recibió una contrapartida económica de la Abadia (de 7.200 euros) para atender su tratamiento psicológico. Pero esta entente se vino abajo cuando Hurtado conoció la publicación de un libro (2007) sobre el escoltisme en Montserrat, redactado por el propio padre Andreu, hecho que le irritó y escandalizó enormemente, pues interpretó que era una alabanza hacia esta persona .

Montserrat se disculpó diciendo que no conocía el contenido de ese libro pues el servicio de publicaciones tiene autonomía.

“Si cuando presenté denuncia en el 2004 hubieran puesto en conocimiento del Papa estos hechos, ese libro no lo hubieran publicado”, replica.

“No es válido”

Hurtado considera que pedir “perdón” no le resulta hoy válido. “No es suficiente, porque al día de hoy no hay un reconocimiento de que el padre Andreu era un predador sexual y un pederasta en serie”. “Se sigue hablando de supuestos abusos. Yo querría que el Abad Soler reconociera todo eso”.

Al menos otros 4 hombres han denunciado hechos similares, protagonizados también por el padre Andreu, ocurridos en los años 70 y 80. El suyo es el único caso correspondiente a los años 90.





Que personas de edades y sitios tan diferentes hayan apuntado hacia la figura del padre Andreu “prueba –según Hurtado– que decimos la verdad”.

“Sirve de poco”

Juan Cuatrecasas, presidente de la Asociación Infancias Robadas, afirmó que en los casos de abusos sexuales “no sólo debe haber un reconocimiento, algo que es fundamental para las víctimas”, sino que también es exigible “una reparación en todos los niveles”.

“El perdón, sin profundizar más, sirve de muy poco. Aparte de pedir perdón, lo que las víctimas tratan de obtener, además, de asesoramiento, es un perdón sincero”, señala Cuatrecasas. “Hay que acoger a las víctimas de manera sincera y no se está haciendo. La Iglesia está encubriendo, taponando. No está haciendo lo que debería hacer, pese a las palabras de Francisco”, señala el presidente de la Asociación Infancias Robadas.

“La Iglesia tiene que tener un compromiso moral y religioso con las víctimas, pero por desgracia no hace nada y cuando hace algo lo hace en nuestra contra”, opinó Cuatrecasas.

“Se requiere un acompañamiento de las víctimas en el día a día. La ley debe adaptarse a las víctimas, y no que las víctimas se deban adaptar a las leyes”, recalcó.








Fuente: LA Vanguardia

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