El barco de rescate Open Arms ha hallado este domingo una lancha neumática con unas 40 personas que navegaban a la deriva frente a costa libia, en aguas internacionales, informó una portavoz de la citada organización humanitaria.

Según la responsable, en la precaria embarcación viajan cuatro bebés y tres mujeres embarazadas con alto nivel de deshidratación después de tres días de travesía. «Les hemos atendido y avisado a administraciones pertinentes para que se hicieran cargo. Ahora les escoltan hasta Lampedusa», ha explicado.

En Lampedusa fue detenida este sábado Carola Rackete, la capitana alemana del barco de rescate Sea-Watch 3, que decidió entrar en puerto tras 48 horas varada frente a la isla con 40 migrantes a bordo por la negativa de las autoridades italianas a recibir los emigrantes.

Rackete, de 31 años, fue trasladada a dependencias policiales y acusa de «resistencia y violencia contra un buque de guerra», delito por el que podrían imponerle una pena de hasta 10 años de cárcel en Italia.

La noticia del rescate de Open Arms se ha conocido escasas horas después de que las autoridades libias anunciaran la interceptación de varios botes con 391 migrantes en el Mediterráneo en las últimas 72 horas. Según la Guardia Costera libia, los migrantes fueron transportados a la ciudad de Khoms, situada a un centenar de kilómetros al este de Trípoli, donde recibieron ayuda humanitaria inmediata antes de ser trasladados a centros de detención en esa localidad y la vecina de Zintan.

El ‘Aita Mari’ vuelve a puerto para denunciar el «bloqueo» a los rescates

EP

El buque de rescate Aita Mari ha regresado este domingo al astillero guipuzcoano de Kai Alde para denunciar el «bloqueo» del Gobierno de Pedro Sánchez a sus trabajos de rescate en el mar. «Seis meses después, España sigue impidiendo las labores», han lamenta a través de un comunicado, la ONG Salvamento Marítimo Humanitario (SMH), que ha llamado «cómplice» al Ejecutivo de la muerte de 597 personas este año por impedir que ‘tanto el Open Arms como el Aita Mari’ no puedan ir «a la zona de aguas internacionales enfrente de Libia».

La fuente no especificó desde qué punto de la costa salieron los botes ni si fueron interceptados en aguas internacionales o en aguas bajo la jurisdicción de Libia. Según cifras de la Organización Internacional de las Migraciones (IOM), organismo vinculado a la ONU, un total de 597 inmigrantes han perecido en el mar mientras trataban de alcanzar las costas de Europa desde el inicio de 2019.

Esta semana la organización Proactiva Open Arms ha decidido iniciar un pulso con el Gobierno español y enviar a su buque Open Arms a la zona de búsqueda y rescate libia. El barco tiene expresamente prohibido realizar tareas de salvamento en esas aguas del Mediterráneo Central, la región del mundo donde más migrantes pierden la vida desde 2014. El veto fue impuesto por el Ministerio de Fomento para evitar nuevas crisis derivadas del rescate de migrantes que acaban bloqueados en alta mar ante la negativa de Malta e Italia a abrirles sus puertos, informó María Martín.

Un total de 343 han muerto en la llamada «ruta central», que parte desde las costas de Libia y que está considerada una de las más mortíferas del mundo. Una cifra muy cercana a las 620 (383 de ellas en el Mediterráneo central) que se registraron en todo 2018 y que evidencian un cambio de tendencia desde que meses atrás se prohibió el trabajo de las ONG que ayudan en los rescates.

De acuerdo con la IOM, un total de 27.834 migrantes han logrado llegar a Europa de forma irregular por las tres rutas principales en los primeros seis meses del año, cifra que supone un retroceso del 35% respecto al mismo periodo en 2018.




Fuente: El Pais

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