El único detalle que ha tenido el coronavirus en su malevolencia es que no llegó en patera, sino más bien en clase business, y que países donde tanto está creciendo la xenofobia como Italia de la mano de Salvini tuvieron que corregir rápidamente prioridades. Es poco realmente para darse una alegría, pero es el contexto que acoge una novela surgida de las entrañas de la necesidad.

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Fuente: El país

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