Este mismo mes de marzo Adidas anunció a través de un correo electrónico que las nuevas Yeezy Boost 350 V2 ya estaban disponibles. Tras recibir el aviso por parte de la firma, todos los usuarios registrados en el apartado dedicado a la línea de Kanye West para Adidas podían hacerse con las nuevas deportivas del rapero. Aunque todos tuvieron que suscribirse previamente a una lista de espera para acceder a la propia venta, la mayoría de ellos no consiguieron comprar el producto ya que en pocos minutos la página web colgó, una vez más, el cartel de agotado.

Desde que Kanye West presentó su primera colaboración con Adidas, la línea de ropa y accesorios Yeezy se han convertido en el máximo sinónimo de exclusividad, poder y lujo para los ‘millennials’. Más allá del elevado precio de sus productos, la dificultad para conseguir las deportivas del momento ha despertado un fanatismo incontrolable por parte de los seguidores además de la irrupción de un potente mercado de segunda mano que ha multiplicado el valor de las piezas hasta 6 veces más de su precio original.








Actualmente Yeezy es un potente imperio de moda gracias a sus estrategias de venta y publicidad basadas en el ‘hype’, las redes sociales y los lanzamientos sin previo aviso. Antes de presentar su primera colección, la firma anunció los puntos de venta donde estarían disponibles los productos y, aunque nadie sabia qué aspecto tendrían las deportivas o la ropa, West jugó con el fanatismo y consiguió que miles de clientes acamparan a los alrededores de las tiendas para ser los primeros. Desde entonces, tanto el rapero como la firma han sabido mantener sus creaciones entre los productos más deseados, empujando a muchos de los clientes a gastar grandes cantidades de dinero en reventas.


Algunas deportivas valoradas en 200 euros se han llegado a vender por 1000

Cuando Kanye West presenta un modelo de deportivas, todos los clientes saben que ese diseño cuenta con una mínima cantidad de unidades que las convierte en una línea de edición limitada. Esta situación ha provocado que muchos jóvenes vean una oportunidad de negocio, pudiendo obtener hasta 1.000 euros por un modelo valorado en 200. Aunque durante los primeros lanzamientos los clientes tenían limitado el número de pares que podía comprar, muchos de los que pasaban la noche esperando a la apertura de las tiendas hacían la cola para comprar unas deportivas y revenderlas en los múltiples portales digitales especializados.








Actualmente esta tendencia ha decrecido al mismo tiempo en que la firma ha ampliado el número de unidades por cada lanzamiento, además de saturar al mercado con continuas presentaciones de nuevos productos. Por un lado, algunos portales como Klekt o Ebay cuentan con una amplia gama de modelos, como las populares ‘Boost 700’ o las últimas ‘Boost 350 V2’, a precios que duplican su valor original, llegando a multiplicar por 6 su valor en los ejemplares más demandados. Por otro lado, también existen tiendas online multimarca como Farfetch que incluye en su catálogo una amplia variedad de modelos más antiguos y exclusivos con precios que oscilan entre los 1.000 y los 1.500 euros.








Lejos de fomentar la pérdida de seguidores, esta situación ha aumentado considerablemente el furor por conseguir uno de los productos de Yeezy. Y es que el valor añadido de las deportivas no se encuentra en sus prestaciones y diseño sino en el estatus social que aportan y que convierte a sus compradores en personas con poder, que siguen las tendencias y que disfrutan de una pieza exclusiva y limitada a las élites.




La estética deportiva, bautizada como ‘athleisure’, la irrupción de las ‘ugly shoes’ virales y el constante lanzamiento de colecciones cápsula de edición limitada han creado un nuevo escenario que ha favorecido, a su vez, la irrupción de un mercado de segunda mano donde ganar grandes cantidades de dinero. Del mismo modo en que las Yeezy ocupan los primeros puestos de todos los catálogos de este tipo de portales, las Triple S de Balenciaga o los bolsos y accesorios de Louis Vuitton en colaboración con Supreme son algunos de los ejemplos de cómo los clientes están dispuestos a pagar el dinero que sea necesario con tal de obtener uno de los productos con más éxito del mercado.















Fuente: LA Vanguardia

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