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‘El mudo’: la justicia yace en el silencio | Cultura


Luego de ganar el premio del Jurado en la sección Un Certain Regard (Una cierta mirada) del Festival de Cannes con la ópera prima Octubre (Perú, 2010) —relato que narra el culto al dinero y la necesidad de creer en algo, inspirado por momentos en El dinero (Francia, 1983) de Robert Bresson, o en el cine de Aki Kaurismaki—, los jóvenes realizadores Diego y Daniel Vega han dotado de presencia y voz de manera notable al cine peruano de los últimos años.

En El mudo (Perú, 2013), sin dejar de lado la denuncia en conjunto con el humor negro como carta de presentación de su cine, se colocan en el traje del juez Constantino Zegarra (Fernando Bacilio), un hombre firme en su labor de combatir la injusticia que impera en las calles de Lima. Hasta que un día, los tentáculos de la corrupción asaltan hasta su oficina plagada de montañas de papeles y expedientes para informarle sin ninguna razón aparente que ha sido destituido de su cargo.

Y como si el destino se burlara por las veces que el protagonista no tuvo clemencia por el sujeto que cargaba un arma en el lugar y el momento equivocado, acusado y sentenciado por delincuencia organizada, recibe un disparo en medio del tráfico. La bala da justo en la garganta. Situación irónica que lo hace perder la voz pero no sus ganas de encontrar a los culpables, pues él asegura que existe un complot para eliminarlo.

Ahí comienza la odisea por encontrar al supuesto criminal que representa a este monstruo que habita en las sociedades actuales donde la justicia no tiene voz, ante la indiferencia y la corrupción que la permea.

La inquietud de los hermanos Vega surgida a partir de una anécdota y nutrida de la experiencia cercana de tener familiares en el gobierno, fueron elementos que dieron vida a El mudo. Trayendo como estelar al histrión peruano Fernando Bacilio, quién logra la contención y el temple que se necesita para interpretar a este enmudecido justiciero; premiado como Mejor Actor en Locarno y en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires.

El mudo es una cinta necesaria que pone el dedo en la llaga muy al estilo de los Vega, con acidez y punzante frialdad para juzgarnos como sociedad por silenciar el grito de aquel que busca hacer las cosas bien.




Fuente: El país

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