Andreu Soler saluda al papa Juan Pablo II, en 1988, en Roma. En vídeo, declaraciones del portavoz del monasterio. Foto: del libro ‘L’escoltisme i Montserrat’ | Vídeo: EFE

El monje Andreu Soler fue «un depredador sexual y un pederasta» que abusó de menores en la Abadía de Montserrat, con total impunidad, durante casi tres décadas. Es una de las principales conclusiones de la comisión independiente creada por el abad de Montserrat para investigar los abusos de Soler, que durante 40 años dirigió la agrupación scout católica Els Nois de Servei de la Abadía de Montserrat. La comisión constata que Soler actuaba cada vez con mayor agresividad y que «había rumorología suficiente» entre las paredes del monasterio sobre su comportamiento como para que se hubiese actuado antes contra él.

El informe, breve pero contundente, revela dos casos de abusos que hasta ahora permanecían en las sombras. Su autor fue el responsable de la Escolanía de Montserrat, identificado por las siglas V. M. T. Ambos abusos fueron cometidos en 1968. La comisión ha documentado que Cassià Maria Just, que ocupaba entonces el cargo de abad, informó «con transparencia» a las familias y apartó de inmediato al monje. Éste dejó el monasterio y la orden religiosa en 1980 y contrajo matrimonio. El documento constata las diferencias entre el caso de V. T. M., que fue capaz de un «cambio de conducta», y el de Andreu, que hizo del abuso «un modo de vida, un patrón de conducta sin arrepentimiento, ni propósito de cambio, ni admisión de culpa».

La comisión, que ha recibido 12 denuncias en el correo electrónico que habilitó para ello, reprocha que en los abusos a los scouts, que Soler cometió entre 1972 y 2000, «se omitió cualquier tipo de actuación», aunque no ha podido concluir si Sebastià Bardolet, abad del monasterio entonces y que ahora tiene 85 años, «escondió lo que sucedió o simplemente actuó por desconocimiento de la situación, ya que existen versiones contradictorias».

Sin embargo, reconoce que «había rumorología suficiente para justificar una acción encaminada a reunir a los padres, actuar contra el hermano Andreu o haberlo apartado preventivamente» de la agrupación scout Nois de Servei que él mismo había fundado.

El informe constata que las declaraciones de las víctimas son «muy similares» entre sí. La relación comenzaba, de forma general, con un «acercamiento» de Soler al menor para «ganarse su confianza» y así «poder abusar sexualmente de él». Pero no siempre hubo esa fase previa. El documento reconoce que el monje -fallecido en 2008- «utilizó la violencia» contra algunas de sus víctimas y, en ocasiones, no conocía a los menores cuando cometió los abusos. El paso del tiempo solo hizo que empeorar las cosas: se observa, sigue la comisión, un «agravamiento del delito» y «más urgencia en su realización».

Una «huella imborrable» en las víctimas

Una buena parte del relato está dedicado a las víctimas. Lograran o no escapar de los abusos del monje, la «huella» que dejó en los menores la figura de Soler fue «imborrable», así como también lo han sido las «consecuencias emocionales y psicológicas».

La comisión propone que el Monasterio de Montserrat celebre «un acto público de reconocimiento» de los hechos y de «petición de perdón» a las víctimas. También, que ayude en la «reparación emocional» de los menores -hoy adultos- que sufrieron abusos. Y exigen que el centro se someta a un protocolo de detección de abusos a menores.

El portavoz del Monasterio de Montserrat, el padre Bernat Juliol, dice que hacen suyos los hechos y conclusiones del informe. «La comunidad se siente muy dolida. Pedimos perdón por los errores que se haya podido cometer. Nos duele en el corazón el daño que dos monjes de nuestra comunidad han hecho a personas de fuera del monasterio», dice el portavoz, que asegura que se tomarán las medidas propuestas por la comisión. «En pocas semanas, se nombrará un delegado de protección de menores. Se va a poner a disposición pública una dirección de corre electrónica y se elaborará un protocolo».




Fuente: El Pais

A %d blogueros les gusta esto: