Moda

El MoMA quiere descubrir qué ropa es moderna | Estilo

No, la moda no es cíclica. Y sí, es arte. Eso lo tienen claro en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, que deja entrar por segunda vez la moda a sus salas (la primera fue en 1944). Lo que no saben aún es si cabe dentro de sus parámetros de actualidad. Para responder a esa pregunta es la exposición, hasta finales de enero, Items: Is Fashion Modern? (Prendas: ¿Es moderna la moda?), una muestra que le ha llevado a su comisaria Paola Antonelli más de 20 años de preparación. “Nos preguntamos si la moda es moderna en cuanto a si empuja al mundo hacia adelante”, explica sobre la muestra de más de 350 objetos, divididos en 111 tipologías, seleccionados bajo el criterio de si han cambiado al mundo.

Algunos parecen obvios, como el esmoquin que Yves Saint Laurent presentó en 1966 y que revolucionó la percepción de las mujeres en pantalones. O la chupa de cuero One-Star Perfecto que Irving Schott diseñó en los cincuenta y que todavía hoy parece imprescindible. Pero también han entrado en su lista el hijab musulmán, el tejido kente y el dashiki africano. Cada objeto fue elegido por ella, y aprobado por un consejo de diseñadores, creadores y especialistas de todo el mundo, que además ayudó a redactar los ensayos que los acompañan, detallando su significado para el mundo y su impacto en la sociedad actual. “La exhibición se toma la moda muy en serio. Se trata de obras maestras de la industria, que quizás no todos podemos pagar pero que podemos apreciar y también aprender de ellas”, dice Antonelli. Justamente la importancia es la razón que le da a que se sigan usando, por ejemplo, los Levi’s 501 o las gafas de sol modelo aviador. “En el pasado quizás la moda sí se repetía, pero ahora, tal vez por la libertad intelectual o por cómo consumimos información, ya no vuelve en forma cíclica. Especialmente porque la producción se ha vuelto más responsable y hay una visión de futuro”. La muestra incluye también versiones actualizadas de varias prendas: como una nueva versión de la colección Cosmo de Pierre Cardin, que reimagina sus piezas para 2067, o medias hechas por la diseñadora Lucy Jones para personas con discapacidades motoras. “Ahora hay que pensar en el reciclaje y la reutilización. Esperamos que esta exposición haga que la gente piense en lo que usa”.

Llama la atención ver también incluidos los cascos, el protector solar, los tatuajes, las manicuras o el Chanel No. 5, pero así demuestran que la moda es una industria más allá de la ropa. Cultura, política, economía, comodidad y tecnología influencian la creación y la decisión final del comprador de qué usar. “Nos vestimos por la mañana por cómo seremos durante el día. Hasta los que fingen que no les importa lo que usan, en realidad se interesan mucho, porque negarla es en sí una decisión de moda”, analiza la comisaria. Se refiere a que esta es una guía que cada quien interpreta según su estilo y situación. Por eso el MoMA ha querido dar al diseño de moda el lugar que merece: junto a las otras artes modernas del museo.




Fuente: El país

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