Deporte

El Málaga y Míchel siguen vivos y logran la primera victoria


Primera victoria del Málaga y Míchel que sigue vivo. El Celta permitió mucho en la primera mitad y lo pagó.

Necesidades para el Málaga y necesidades para Míchel, que estaba en el alambre antes de iniciarse el choque. Enfrente, un Celta irregular pero que mejora en sus salidas. Decía Unzué que su equipo tenía que jugar con la ansiedad del Málaga si quería ganar el partido y así lo hizo. Planteó un encuentro lento, con mucho toque de balón en defensa para tratar de salir luego en velocidad, cuando el conjunto local buscaba la presión para robar el balón.

Sin embargo, el conjunto de Míchel se sobrepuso a la situación por la que atraviesa y buscó en todo momento el ataque por las bandas, por medio de Rosales y Chory Castro y con Peñaranda moviéndose por toda la delantera. Precisamente el venezolano fue el más destacado con sus jugadas. Con sus salidas hacia las bandas conseguía generar espacios por dentro para que otros jugadores entraran en buena posición. Además, lo intentó con un centro al que no llegó Juanpi y con un disparo lejano que pasó rozando la escuadra. También lo intentó Castro, sin acierto; Adrián, con un disparo muy suave que rechazó un defensa y Keko, quien desde muy lejos hizo volar a Rubén, que envió el balón a córner. El Celta apenas se estiraba y sólo llegó en una ocasión a las inmediaciones de Roberto cuando Iago Aspas remató fuera de cabeza. En el tiempo ya añadido llegaría el gol del Málaga cuando Baysse, de chilena, remató al larguero y Adrián empujó de cabeza a la red. Golpe de moral para el Málaga y al vestuario.

La segunda mitad comenzó sin novedades, con el Málaga bien asentado sobre el césped y con un Celta aún remiso a irse al ataque. Pero con el transcurso de los minutos el conjunto local comenzó a perder poder físico y a achicar espacios. Los gallegos, conscientes de la salud mental de su rival y de su ansiedad, comenzaron a tejer buenas jugadas por las bandas, sobre todo en los pies de Sisto, quien volvió loco a Rosales. En la mayoría de ocasiones los ataques gallegos morían en el borde del área, pero tanto ir el cántaro a la fuente llegó el empate. Precisamente fue Sisto el que puso un balón en el área a Iago Aspas que éste remató al fondo de la red de forma poco ortodoxa -con un golpeo entre la cabeza y el hombro- para hacer el empate. Restaba un cuarto de hora y parecía que la historia volvería a repetirse y que el Málaga cosecharía una nueva derrota. Pero esta vez no fue así. Los de Míchel se repusieron y sólo seis minutos después enlazaron un buen ataque rematado por En-Nesyri que golpeó en la mano de Cabral. Recio fue el encargado de lanzar el penalti y con tranquilidad batió a Rubén Blanco. Todavía hubo tiempo para el sufrimiento porque en la última jugada Maxi Gómez la tuvo pero se encontró con Roberto.

Victoria vital, importantísima, para el Málaga que le permite abandonar el farolillo rojo y deja posos de esperanza para acercarse a la salvación. Míchel salva su primer macht point pero aún tiene trabajo por delante. Mención especial para la afición, que recibió al equipo entre bengalas y apoyó durante los noventa minutos. El Celta pagó una vez más su irregularidad. Tiró la primera mitad y no le bastó con la determinación y el convencimiento de la segunda. Al final ganó quien más lo mereció.

Ficha técnica

2 – Málaga: Roberto; Rosales, Luis Hernández, Baysse, Juan Carlos; Keko (Ontiveros, min. 80), Adrián, Recio, Chory Castro (Rolón, min. 90); Juanpi (En-Nesyri, min. 75) y Peñaranda.

1 – Celta: Rubén Blanco; Hugo Mallo (Guidetti, min. 82), Cabral, S. Gómez, Jonny; Pablo Hernández, Wass, Lobotka (Jozabed, min. 79), Maxi Gómez; Iago Aspas y Sisto.

Goles: 1-0, min. 45: Adrián. 1-1, min. 76: Iago Aspas. 2-1, min. 82: Recio (p).

Árbitro: Jaime Latre, C. Aragonés. Bien. Mostró tarjetas amarillas a Luis Hernández y Chory Castro del Málaga y a Hugo Mallo, Cabral y Iago Aspas del Celta.

Incidencias: Buena entrada en La Rosaleda, con unos 19.541 espectadores.




Fuente: La Razón

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