La primera vez que se cruzaron el Real Madrid y el Atlético después de las vacaciones, el 3-7 con el que se impuso el equipo de Simeone marcó uno de los puntos más agudos del hundimiento blanco que comenzó a gestarse después de la Champions de Kiev. Aquel bofetón en un derbi supuso también el comienzo de la construcción de uno de los conjuntos menos vulnerables de Europa: Casemiro se sintió urgido a cancelar sus vacaciones.

Con una semana aún por delante y las maletas listas para consumirla en Orlando, dejó a su familia plantada y regresó a Valdebebas. Seis meses después, sus registros reflejan una jerarquía agigantada: tras 21 jornadas de Liga es el segundo jugador que más balones recupera (162), solo por detrás de los 169 de Mikel Merino, de la Real Sociedad, según los datos de Opta. En todo el campeonato pasado, el brasileño rebañó 184, en el puesto 38 del ranking.

Casemiro porta la bandera de la fortaleza defensiva erigida desde entonces por el grupo de Zidane, que solo ha encajado 13 goles en la Liga, su cifra más baja en tres décadas, desde la temporada 1987-88. El Madrid se ve este sábado de nuevo con el Atlético en el Bernabéu (16.00, Movistar LaLiga) como equipo menos goleado del torneo, como el que más veces ha dejado la portería a cero (11) y como el único de las cinco grandes ligas europeas, con el PSG, que no ha recibido un solo gol desde fuera del área.

El verano no solo agitó a Casemiro. Carvajal decidió afinar su alimentación para el nuevo curso. Ya la controlaba con las comidas que hacía en la ciudad deportiva de Valdebebas, “aunque a lo mejor luego por la tarde en casa podía comerse un par de bollycaos; ahora ya no, cuida eso mucho más”, cuentan desde su entorno. Se ha quitado el 80%-90% del azúcar que consumía, toma muy poca carne roja, y más carne blanca, cuida más el descanso y un fisio frecuenta su casa.

Después de una nutrida colección de lesiones musculares, como la que lo retiró de la final de Kiev y puso en peligro su participación en el Mundial Rusia, Carvajal se libró de la plaga inicial de más de una decena de caídos y es el segundo jugador que más minutos acumula (2.370), solo por detrás de Casemiro. El año pasado a estas alturas se había perdido seis partidos por una lesión en el gemelo izquierdo y era el octavo en el ranking de minutos, la posición que ha rondado las últimas temporadas. También es el cuarto mejor recuperador del equipo (100), por detrás del brasileño, Sergio Ramos y Toni Kroos. La solidez en su lateral derecho la completa en la otra banda la consolidación del francés Ferland Mendy, incorporado este verano y que, según una fuente con acceso al vestuario, supone un punto de alivio para Ramos y Varane cuando lo ven en el once inicial. Mendy muestra más diligencia que Marcelo cuando llega el momento de regresar a la defensa después de una aventura al ataque. Con el francés en la banda izquierda, se estrecha el campo que deben vigilar los centrales.

El mejor Courtois

Sin embargo, la fortaleza levantada por los blancos no se sostiene solo en la última línea. “Estamos haciéndolo mejor que antes, ahora no solo defienden los defensas”, explicó Zidane el miércoles después de jugar en Zaragoza (0-4). En septiembre los blancos sufrieron una sacudida en París contra el PSG (3-0) que estuvo a punto de hacer descarrilar la reconstrucción. El puesto de Zidane quedó en el alambre, salvado cuatro días después en el Sánchez Pizjuán (0-1) en un partido en el que apretaron unas filas que habían desplegado demasiado alejadas entre sí, y desconectadas, en el Parque de los Príncipes.

Desde el principio de la temporada, Zidane no ha dejado de enviar mensajes que señalan que la fortaleza defensiva solo aguanta si es coral. Después de la primera jornada, en Balaídos, elogió el partido de Bale y Vinicius, pero lo hizo poniendo el acento en lo que habían aportado en defensa.

Por ahí se le escaparon después muchos trenes al brasileño, fuera de muchas convocatorias, adelantado por su compatriota Rodrygo, que acababa de aterrizar en el club, en principio destinado al Castilla. Cuando reflexionaban sobre sus jornadas en el dique seco, desde el entorno de Vinicius no apuntaban a sus dificultades con el gol, sino al mayor compromiso de Rodrygo. Del mismo modo que el miércoles, después de que le marcara al Zaragoza, no hablaban tanto del gol como de “su trabajo defensivo”. Vinicius entró en la lista del derbi y Rodrygo quedó fuera.

Tal vez la mejor interpretación de ese empuje coral se vio en el Camp Nou, donde el Madrid recuperó 22 balones en campo contrario, por cinco del Barça.

El pulso recobrado ha llegado hasta la portería. El comienzo de temporada titubeante de Courtois amenazó con naufragar en octubre, cuando tras encajar dos goles tuvo que retirarse mareado en el descanso del partido de Champions contra el Brujas en el Bernabéu. El belga remontó el vuelo y luce los mejores registros de su carrera en porcentaje de acierto en las paradas (78,3%) y en goles encajados (0,56 por partido).

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Fuente: El Pais

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