El legado de
Vicente Blasco Ibáñez, el novelista valenciano más universal, se quedará en València
. La corporación que dirige Joan Ribó y la Fundación Blasco Ibáñez firmarán hoy al mediodía un convenio que permitirá el cuidado y difusión de su obra, el mantenimiento de la casa del escritor en la Playa de la Malvarrosa y generar actividades para que el genial autor valenciano tenga el protagonismo que se merece en una sociedad cainita con sus grandes prohombres.
Ángel López, secretario de la Fundación Blasco Ibáñez, ha señalado esta mañana a La Vanguardia su “satisfacción” por un convenio que “resuelve un problema que amenazaba con sacar el legado de Blasco Ibáñez de València”.





La idea es que el nuevo convenio, con un presupuestos anual de 56.000 euros, y que sustituye al firmado para el periodo 2012-2017 y que se amplió un año más, se rubrique sobre la mesa de mármol del salón pompeyano de la casa del escritor valenciano -ante la playa de la Malvarrosa- por su “valor simbólico” y está prevista la asistencia de personalidades vinculadas con su memoria. La Vanguardia ofrecerá esta tarde los detalles de un convenio clave para la ciudad de València, que no pierde, como ocurriera con Joaquín Sorolla, el legado de uno de sus grandes personajes.

Antecedentes del problema

La Fundación Centro de Estudios Vicente Blasco Ibáñez,estaba, como recordaba Raquel Andrés, molesta con la “desidia” del Ayuntamiento de València,y quería llevarse los miles de objetos relacionados con el político y escritor a otro lugar donde les hagan más caso y amenazaban con recurrir a la vía judicial si el consistorio no le reconocía la propiedad de todo el legado. Para entender el conflicto por el legado de Blasco Ibáñez, hay que explicar que se divide en dos partes. Por un lado, se encuentran unas 300 cartas del escritor y su familia, mil fotografías dedicadas y con notas al margen, mil libros y contratos para publicar sus novelas y con Hollywood, donde sus historias estaban muy bien cotizadas.





Todo esto es propiedad indiscutible de la Fundación, que lo cedió temporalmente al Consistorio para visibilizarlo y ponerlo al alcance de la ciudadanía. El convenio finalizó en 2018, pero lo prorrogaron un año más, de manera que terminó el pasado 31 de diciembre. Segunda parte del legado. La Casa-Museo del escritor en la Malvarrosa tiene un conjunto de objetos personales y recuerdos del político, 3.000 libros (con sus primeras ediciones), dibujos que hizo para las portadas de sus obras, correspondencia y documentación. Su propiedad está en disputa: el Ayuntamiento lo considera suyo, mientras que la Fundación recuerda cómo llegó a manos del consistorio.

La nieta de Blasco Ibáñez, Gloria Llorca, dio esta última parte al Ayuntamiento de València en 1997 con una cláusula que establecía que podía revocar la donación en un plazo de dos años. Así lo hizo, y en 1999 presentó un escrito manifestando su deseo explícito de que se le devolvieran los fondos porque prefería acogerlos en la Fundación que ella misma creó en 2001.

En cambio, la concejala de Cultura, Glòria Tello (Compromís), defiende que un informe jurídico dice que dichos documentos son del Ayuntamiento y, contravenirlo, le pondría “en un problema legal”. “La Fundación pidió una mediación con el servicio jurídico, pero este servicio no está para negociar. Dicen que si no están de acuerdo, lo que deben hacer es alegar o presentar una denuncia”, explica la edil.





(((Habrá ampliación)))








Fuente: LA Vanguardia

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