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El juicio al ‘procés’ torpedea la legislatura


La coincidencia de la negociación y
debate del proyecto de Presupuestos Generales del Estado con el a
rranque del juicio a doce dirigentes independentistas por los hechos del 1-O ha acabado resultando letal para la legislatura. Si no hay sorpresa de última hora, Pedro Sánchez convocará elecciones generales en los próximos días, presumiblemente el viernes y después del que será el último Consejo de Ministros de su corto mandato como presidente del Gobierno.

Resulta imposible desvincular lo ocurrido estos días en la plaza Villa de París, donde se encuentra la sede del Tribunal Supremo, de lo sucedido en la Carrera de San Jerónimo, a poco más de un kilómetro al sur de Madrid y donde se halla el Congreso de los Diputados. El ambiente político se ha ido calentando los días previos hasta que esta semana se han precipitado los acontecimientos: ningún analista duda de que la proximidad del juicio del procés dificultó las ya frágiles negociaciones entre Gobierno y Govern hasta que la cuerda se rompió el pasado viernes.





La jornada de este miércoles no ha hecho nada más que certificar lo apuntado el martes, cuando comenzó un juicio con una importante carga simbólica y Sánchez ya pudo comprobar en la cámara que no contaba con los apoyos para tramitar siquiera las cuentas. El día de hoy ha seguido el guión esperado: en el Supremo, duro alegato de la Fiscalía contra las defensas de los dirigentes independentistas y, en el Congreso, la votación definitiva que ha tumbado los Presupuestos.


La proximidad del juicio dificultó las ya frágiles negociaciones entre Gobierno y Govern hasta que la cuerda se rompió el pasado viernes


Votación y posibles fechas

Los 191 votos de PP, Ciudadanos y los partidos independentistas ERC y PDECat –entre otras formaciones– han hecho prosperar las enmiendas a la totalidad y han devuelto el proyecto presupuestario al Gobierno. Tras la votación, alrededor de las doce y media del mediodía, Sánchez ha abandonado rápidamente el Congreso y se ha dirigido a Moncloa. Los rumores sobre una posible convocatoria de elecciones hoy mismo se han disparado pero posteriormente fuentes de Moncloa han precisado que, en todo caso, ésta tendrá lugar el viernes. Las fechas que se barajan para la cita con las urnas son ahora mismo dos: el 14 y 28 de abril.





La segunda jornada del debate no ha tenido más historia. Si ayer los portavoces independentistas,
Joan Tardà
y
Carles Campuzano
, confirmaban su enmienda a la totalidad mientras ofrecían a Sánchez una última vía para retomar la negociación, hoy ha sido el turno del PNV, cuyo portavoz Aitor Esteban ha ofrecido una de las intervenciones más favorables a la tramitación de los Presupuestos. El diputado peneuvista ha acusado a “la derecha Casado-Riverista” de inflamar la política y reemplazar el debate sobre las cuentas por una “retórica nacionalista”. También se ha dirigido a los sectores independentistas que, a su juicio, son favorables al “cuanto peor, mejor” y les ha advertido que “eso nunca es así”.

Finalizado el debate todo el mundo ya se había puesto el chip electoral. Los líderes de PP y Ciudadanos, Pablo Casado y Albert Rivera, han comparecido en sendas ruedas de prensa para lanzar las primeras consignas de cara a los comicios e incluso referirse a pactos postelectorales. Casado ha abierto la puerta a trasladar a escala estatal el doble pacto andaluz con Cs y Vox, mientras que Rivera no ha descartado un acuerdo con el PSOE siempre y que el actual líder socialista quede fuera de la ecuación. “¡Tenemos que echar a Sánchez de Moncloa!”, ha proclamado.





Imagen tomada de la señal institucional del Tribunal Supremo del fiscal Javier Zaragoza durante la segunda jornada del juicio del ‘procés’
(EFE)


Fijadas las posiciones en el Supremo

En paralelo, el juicio ha vivido una segunda jornada marcada por la exposición de las cuestiones previas de Fiscalía, Abogacía del Estado y la acusación particular que ostenta el partido ultra Vox. De los tres, el auténtico protagonista ha sido el

fiscal Javier Zaragoza
que se ha mostrado muy duro con las defensas que ayer cuestionaron la imparcialidad del tribunal y denunciaron numerosas vulneraciones de derechos básicos en la instrucción del caso. El representante del Ministerio Público ha calificado de “falacia” considerar que se juzga a los dirigentes independentistas por sus ideas y ha centrado parte de su alocución en desacreditar la idea de que existe el derecho a la autodeterminación. También ha tratado de exponer que el 1-O tuvo lugar violencia, condición básica para sustentar el delito de rebelión, y ha defendido que el juicio que arrancó ayer es “en defensa de la democracia española y del orden constitucional”.





De esta manera, y pese a ser cuestiones previas, ha quedado fijado el marco en torno en el que operarán defensas y acusaciones. Si los primeros combinarán alegatos políticos y técnicos para denunciar vulneración de derechos fundamentales y defender que no hubo violencia y, en consecuencia, rebelión; Fiscalía basará sus argumentos en la acusación de ruptura del orden constitucional “bajo paraguas de la violencia”.

Más allá de eso, el otro ítem destacable del día en el Supremo ha sido el permiso que los miembros del tribunal han dado a los acusados a lucir lazos amarillo si así lo quieren. Después de la petición de Vox, el presidente del tribunal Manuel Marchena ha aclarado que no pondrá “ningún obstáculo” a que los dirigentes independentistas luzcan los lazos por ser “un símbolo ideológico” y estar amparados por la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.


El juicio seguirá alterando la política: las últimas sesiones en el Supremo probablemente coincidan con la campaña electoral

Con todo, finalmente ha ocurrido lo que quizás era inevitable: que el juicio alterara los tiempos políticos. Y parece que va a seguir siendo así. Uno de los objetivos al fijarse el calendario del proceso judicial en el Supremo fue el de evitar la coincidencia con las elecciones de mayo. Ya no será posible. Si finalmente las elecciones son a finales de abril, la campaña electoral muy probablemente coincida con los últimos compases del juicio. Las imágenes del banquillo de los acusados se mezclarán con las de los mítines, y la política española seguirá condicionada por los tribunales.








Fuente: LA Vanguardia

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