La investigación judicial sobre la red de chantaje sexual desmantelada en febrero de 2019 por la Guardia Civil en la Operación Lubido-Hezurra ha sacado a la luz la complejidad y extensión de la trama. El juez de Instrucción 3 de Teruel, Jerónimo Cano, detalla en sus autos que se han detectado seis “grupos criminales diferenciados pero enlazados entre sí” que de un modo u otro han participado en la trama que ha sometido a sextorsión a 4.000 víctimas de toda España.

Los escritos judiciales detallan que el primero de estos grupos está presuntamente encabezado por Massinissa Ferrah Muñoz, alias Erik, un veinteañero valenciano ahora encarcelado, que “se encargaría de extorsionar y amenazar a las víctimas”. Según detalla el magistrado, el modus operandi de Erik era siempre el mismo: llamaba a la víctima haciéndose pasar por el responsable de un negocio de prostitución y le exigía “mediante coacciones” el pago de una cantidad de dinero por no haber acudido a una cita supuestamente acordada a través de una web de contactos. “La coacción deriva de la insinuación, más o menos velada, de que va a mandar a su casa [de la víctima] a un grupo de matones que van a encargarse de cobrar esa deuda”.

“En otros momentos —continúa el juez— plantea la posibilidad de revelar ese secreto [la intención de acceder a servicios sexuales de pago] a la esfera íntima de la persona. Y por último, llega a amenazar, incluso de muerte, a las personas que se niegan a pagar las cantidades por él solicitadas”, recalca el juez. Para todo ello, se vale de numerosas tarjetas de teléfono prepago adquiridas con identidades falsas en locutorios de Valencia, la ciudad en la que residen buena parte de los cerca de 40 imputados en la causa. Con estos teléfonos no solo llama a las víctimas para extorsionarlas sino que gestiona los anuncios de prostitución en la web pasion.com que utiliza de “cebo” para conseguir los teléfonos de futuras víctimas.

La investigación ha acreditado hasta ahora que Ferrah consiguió que 55 víctimas le pagasen cantidades que van de unos pocos cientos de euros a varios miles, aunque aún busca otras que no hayan denunciado. Dentro de su grupo, la Guardia Civil sitúa a Raúl G. L. y Sergio V. G., a los que los investigadores atribuyen la función de mulas por prestarse a figurar, a cambio de una cantidad de dinero, como titulares de las cuentas corrientes donde las víctimas ingresaban el dinero de la extorsión.

El segundo grupo detectado es el presuntamente liderado por Ismael Bousnina Obando, Salva, amigo de Ferrah y, como él, actualmente recluido en la prisión de Teruel. Para los investigadores, Salva “asume el papel de extorsionador” y utiliza una estrategia similar de acoso a la de Erik. El juez Cano considera acreditado que Salva consiguió dinero de 32 de sus víctimas, a alguna de las cuales llegó a amenazar gravemente: “Te voy a arrancar la cabeza, hijo de puta. Te voy a meter un palizón”. Para recaudarlo, el presunto extorsionador había organizado un complejo sistema de cuentas corrientes con la colaboración de, al menos, siete personas que figuraban como titulares de las cuentas a las que llegaba el dinero. Este permanecía en los depósitos bancarios “pocos minutos u horas” antes de ser retirado y hecho llegar al cabecilla.

“Estrechamente vinculado”

Del tercer grupo detectado, y que la Guardia Civil considera “estrechamente vinculado” con el de Salva, los investigadores no han podido identificar plenamente a su supuesto cabecilla, llamado Walid. Este sujeto es el encargado presuntamente de realizar los chantajes sexuales y cuenta para recaudar el dinero con Ángel C. V. y Eduardo C. J., padre e hijo, que actúan como testaferros de las cuentas.

Tampoco ha sido plenamente identificado el cabecilla del cuarto grupo, y al que los agentes identifican con el nombre de Roger. De este depende al menos una mula, identificada como Demba A. D. El quinto grupo es más numeroso. Al frente está Peace C. C. alias Chami, y en él están integradas otras cuatro personas, una de ellas aún sin identificar. Finalmente, el juez destaca la existencia de un sexto grupo encabezado por un tal Gerardo, cuya principal actividad no es la sextorsiónsino la estafa mediante el cobro de cheques bancarios falsos. El juez los investiga a todos por los delitos de organización criminal, extorsión, amenazas, contra la intimidad, falsedad documental, usurpación, blanqueo de capitales y tráfico de drogas.

Una operación paralela por cheques falsos

La Operación Lubido-Hezurra ha detectado también “la existencia de otro grupo —también estructurado y con forma de organización criminal— que centraría su actividad criminal en los delitos de estafa —en la modalidad de estafa bancaria, falsedad de documento mercantil, usurpación de estado civil y pertenencia a organización criminal, además de blanqueo de capitales”, según un informe de la Guardia Civil incluido en el sumario. El hallazgo condujo a la policía judicial de Teruel a abrir una operación paralela, denominada BANK-ING, en referencia al banco ING, que era el preferido por la trama al tener, según decían los controles más laxos. Según las investigaciones, uno de los miembros de la nueva trama facilitaba cheques falsos a los investigados usando datos de empresas reales que detectaban las pérdidas más adelante. En algunos casos, para el manejo de los ingresos y reintegros usaban el DNI de personas que no eran conscientes de que estuvieran siendo utilizados.




Fuente: El Pais

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