El joven que sembró este sábado el pánico en el centro comercial Walmart de El Paso (Texas), en la mayor la masacre de los últimos dos años en Estados Unidos, supuestamente dejó un manifiesto racista antes de matar a 20 personas y herir a otras 26. Las autoridades están investigando aún la autoría, pero apuntan a que Patrick Wood Crusius, un joven blanco de 21 años, identificado como el autor de la matanza, colgó en Internet un texto que hablaba de una «invasión hispana de Texas» y planteaba: «Si podemos deshacernos de suficientes personas, nuestra forma de vida puede ser más sostenible».

Si las autoridades confirman que fue Crusius quien escribió el manifiesto sin firmar de 2.300 palabras que promueve la teoría supremacista blanca llamada El gran reemplazo, el tiroteo puede ser considerado además un delito de odio. El texto arrancaba apoyando al autor de los atentados contra las mezquitas de Christchurch (Nueva Zelanda), que dejaron 51 muertos el pasado marzo. “Este ataque es una respuesta a la invasión hispana de Texas», proseguía el documento racista y antinmigrante. «Tenemos un manifiesto de este individuo que indica en cierto grado una conexión con un posible delito de odio», afirmó el jefe de policía de El Paso, Greg Allen.

A las 10.39 de la mañana de este sábado Crusius entró al Walmart de El Paso luciendo unas gafas protectoras, unos cascos de tiro y un arma de gran calibre. En cosa de segundos se puso a disparar durante 20 minutos en el recinto especialmente abarrotado por familias que compraban equipamiento escolar en el fin de semana previo al regreso a clases. El pistolero no opuso resistencia cuando la policía se acercó para detenerlo. Desde entonces está en la cárcel del centro de El Paso y enfrenta cargos de asesinato en primer grado, que en Texas puede significar cadena perpetua o incluso pena de muerte. Según los fiscales, el sospechoso está cooperando en las pesquisas. El FBI está investigando la masacre como un acto de terrorismo doméstico.

Crusius era un tipo “muy solitario”, según las descripciones de sus vecinos. Muchos de los entrevistados por los medios locales no sabían siquiera que vivía en el vecindario de Allen, un suburbio del Estado sureño, ubicado a nueve horas en coche del lugar de la masacre. Crusius estaba matriculado desde 2017 en la Universidad de Collin, cerca de su hogar en Allen. Según The York Times vivía con sus abuelos, quienes no han querido hacer declaraciones sobre lo sucedido. Después del sangriento tiroteo, cerraron las cuentas del joven en LinkedIn y en Facebook. Un mensaje escrito en su perfil de Linkedin decía: «Realmente no estoy motivado para hacer nada más de lo necesario para sobrevivir. Trabajar en general apesta, pero supongo que una carrera relacionada con desarrollo de software me conviene. Paso aproximadamente ocho horas al día en el ordenador, así que eso cuenta como experiencia en tecnología, supongo».




Fuente: El Pais

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