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El innovador lenguaje fotográfico de Cristina de Middel gana el Nacional | Cultura


A Cristina de Middel, la noticia del Premio Nacional de Fotografía la cogió en Río de Janeiro (Brasil), donde hoy se casa. “Todo esto me pilla en el medio del campo, con muy poca cobertura, y preparando todo para la fiesta… Es una emocional”, respondió ayer por correo electrónico a EL PAÍS.

Alguna vez ha confesado que se dedicó a la fotografía “para no salir en ellas”. Esa permanente huida del foco para situarse detrás del objetivo le ha proporcionado hoy, viernes, a la fotógrafa Cristina de Middel (Alicante, 1975) el Premio Nacional de Fotografía, que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y está dotado con 30.000 euros. El jurado se lo ha otorgado a De Middel por unanimidad por “el reconocimiento nacional e internacional que ha conseguido a través de sus trabajos, en los que replantea los límites de la realidad del lenguaje fotográfico, al tiempo que ha innovado el ámbito del libro de fotografía, otorgándole una nueva dimensión como obra de arte total”, subraya el comunicado del ministerio.

De Middel es la quinta mujer que lo logra desde que el galardón comenzó a entregarse en 1994. Se une así a los nombres de Cristina García Rodero (1996), Ouka Leele (2005), María Bleda (2008) -que lo ganó junto a su compañero José María Rosa- e Isabel Muñoz (2016). Colita lo obtuvo en 2014 pero renunció al premio.

A caballo entre Ciudad de México y Río de Janeiro, De Middel se ha hecho con un nombre en la fotografía española contemporánea, en especial, desde la publicación, en 2012, de su primer fotolibro Afronautas, paradigma del boom que vive en España este tipo de publicación, que ella justificaba, en una entrevista con EL PAÍS, por la reciente crisis económica. “Cuando salimos había pocas oportunidades para trabajar y se produce el colapso de los apoyos oficiales. Ni prensa, ni museos, sólo te queda publicarte tú”. Para ella, un fotolibro “es un libro en el que todo el peso narrativo está en las imágenes y no hay palabras”, y le gusta dotarlos de un aura mágica, casi sobrenatural.

Afronautas es la recreación visual de un disparatado intento en Zambia por enviar a la Luna, en los años sesenta del pasado siglo, a diez personas y un gato. De aquel proyecto, una crítica a la estigmatización de África por parte de los medios, ha habido medio centenar de exposiciones y ha llegado a venderse en Amazon por 1.400 euros, un exitazo alabado por los críticos que, como declaró, le sirvió “como huida adelante, para no dejar de producir”. De este fotolibro, el jurado subraya que fue “una reacción a las limitaciones del lenguaje documental a la hora de describir y explicar el mundo”. Otro de sus libros más reconocidos es Jan Mayen, en el que fabuló sobre la aventura de unos exploradores que intentaron en 1911 descubrir una isla en el Ártico. A De Middel le gusta tener el control de los fotolibros en todo el proceso, incluida la parte del diseño.

La fotógrafa Cristina de Middel.

Crítica con la prensa

Formada en la Universidad de Oklahoma (Estados Unidos) y la Politécnica de Valencia, iba para dibujante pero se inclinó hacia la fotografía. Trabajó para organizaciones no gubernamentales en Siria y Haití y diferentes periódicos españoles, una experiencia esta última de la que formó un discurso crítico hacia los medios porque, en su opinión, no aprovechan el potencial de la fotografía para contar historias. El jurado dice de su trayectoria como fotoperiodista que en ella “siempre ha tratado de ofrecer una visión excéntrica de la actualidad, evitando los viejos temas tratados mediante los canales y las formas asumidas”.

El comunicado del ministerio destaca que en su trayectoria De Middel ha combinado “sus trabajos documentales con otros personales donde cuestiona el lenguaje y la veracidad de la fotografía como documento, y juega con reconstrucciones o arquetipos que difuminan la frontera entre la realidad y la ficción”. En esas obras de carácter más personal, “ha elevado su reflexión para situarse, ya sin las ataduras de veracidad y del documentalismo, en la difusa frontera que separa la realidad de la ficción”. Su obra, un permanente juego entre realidad y ficción, además de en España, se ha expuesto en Londres, Nueva York, Los Ángeles, Fráncfort, París, Roma y Dublín.

En el jurado del premio ha actuado como presidente Luis Lafuente, director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, y como vicepresidenta, Begoña Torres, subdirectora general de Promoción de las Bellas Artes. El jurado ha estado compuesto por Isabel Muñoz, premio Nacional de Fotografía 2016; Margarita Aizpuru, comisaria de exposiciones, crítica de arte, investigadora y docente; Rosa Brugat, artista visual; Nicolás Combarro, artista y comisario; Rafael Doctor, director del Centro Andaluz de Fotografía; Elisa Hernando, directora de la consultoría Arte Global, y Marisa Oropesa, comisaria independiente y crítico de arte.




Fuente: El país

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