“Hey Google, pon mi playlist favorita”. La tecnología de los asistentes de voz está diseñada para que la respuesta a una petición como esa esté al alcance de los usuarios en tan solo unos instantes. Pero hay personas, como Giovanni Caggioni, que no lo tienen así de fácil. Este chico de 21 años no puede hablar, es ciego y tiene síndrome de Down.

A Caggioni le encanta escuchar música y le gusta la película Buscando a Nemo. Su hermano Lorenzo, ingeniero en Google Italia, decidió entonces buscar una manera para que él también pudiera acceder a esos contenidos con el auxilio del asistente virtual de la compañía, tal y como hace el resto de la familia. Junto a algunos compañeros de trabajo, creó un dispositivo que conecta el altavoz inteligente con un botón, con el que Giovanni puede enviar sus peticiones. La idea ha llamado la atención de los directivos de la tecnológica: ahora el equipo estudia cómo desarrollar el producto para que llegue al mercado y esté a disposición de usuarios con distintas discapacidades.

“Para Giovanni expresarse es muy complicado”, explica Lorenzo Caggioni por videollamada desde Italia. “No es fácil entender lo que quiere transmitir”. El ingeniero, de 39 años, cuenta que sus padres siempre han intentado satisfacer la necesidad del hermano de “ser autónomo, aunque sea para lograr objetivos pequeños como poner una música”. Y considera “fundamental” que, para que consiga esa autonomía, se le dote de “herramientas que utiliza todo el mundo”.

Hace unos años, Caggioni creó un sistema para permitir a Giovanni poner y quitar canciones en unos altavoces. Se trataba de “una cajita de madera con un botón [conectada con los amplificadores], que él pulsaba para que sonara la música”, recuerda. Pero luego llegó a casa el asistente virtual inteligente de Google. “El equipo que usaba Giovanni ya no era el que utilizaba el resto de la familia”, apunta su hermano. “Además, las canciones allí se quedaban desactualizadas con respecto a las de sus amigos”.

Caggioni comentó estas observaciones a algunos compañeros de la sede de Milán de la compañía californiana, donde trabaja en el área de soporte a los usuarios de Google Cloud. Con cinco de ellos se puso manos a la obra para estudiar una solución útil a Giovanni, aprovechando una política interna de la empresa que concede a los empleados un 20% del tiempo de trabajo para desarrollar proyectos libres que resulten de interés para la compañía.

Una idea simple, pero eficaz

“Vimos que en el mercado hay un montón de dispositivos de auxilio para personas con discapacidad, por ejemplo botones que tienen incorporado un cable como el de los cascos, adaptables a muchos contextos diferentes”, cuenta el ingeniero. Por el otro lado, querían aprovechar el potencial de los altavoces inteligentes. “Es una tecnología que realmente permite acortar muchos pasos”, sostiene. “Si uno quiere poner una canción de Youtube, por ejemplo, ya no tiene que abrir la app y buscar ese tema manualmente”. La clave, apunta, estaba en conseguir conectar esos dos “ecosistemas”.

El dspositivo creado por Lorenzo Caggioni para que su hermano Giovanni pueda comunicarse con el asistente virtual de Google. GOOGLE

El equipo creó un dispositivo capaz de convertir la señal transmitida vía cable desde un botón, dotado de un número identificativo unívoco, en señal bluetooth reconocible por parte del altavoz. Si se asocia una orden concreta a esa señal emitida cuando se aprieta el botón, el asistente de Google será capaz de ejecutarla, explica Caggioni, quien subraya que se trata de una “idea sencilla” y que buscaban “minimizar el trabajo y maximizar el resultado”.

Configurar el dispositivo para que un usuario como su hermano pueda usarlo es sencillo, porque se trata de que una persona de auxilio indique unas pocas instrucciones oralmente, mantiene el ingeniero. “Es suficiente pedirle: ‘Hey Google, conecta mi botón’. El asistente preguntará cuál quieres conectar. Entonces se aprieta el botón [el dispositivo reconoce la señal bluetooth]. A continuación, la pregunta será: ‘¿Qué petición quieres asociar’? Y bastará con pronunciar la que se desea, como ‘pon la música’ o ‘enciende la luz’”.

El aparato ya está instalado en la casa donde Giovanni, el más pequeño de seis hermanos, vive con su padres. Y ahora este joven sí puede poner su playlist favorita cuando le apetece. También tiene a disposición un segundo dispositivo igual, colocado al lado de la televisión, y conectado con Google Chromecast. Así también puede ser el que elige qué película poner cuando lo van a visitar Lorenzo y sus tres hijos, que viven en el mismo pueblo de la provincia de Bérgamo (Lombardía). Lo que más enorgullece a este ingeniero es haber creado “para una persona como Giovanni la posibilidad de expresar un deseo propio”.

Llegar a más personas

Caggioni presentó el proyecto en el último congreso de desarrolladores de la compañía, celebrado entre el 7 y 9 de mayo en California. Según cuenta el empleado, durante el evento pudo ilustrar su idea directamente al director ejecutivo Sundar Pichai. “Se mostró muy contento de que un proyecto sobre accesibilidad llegara de Italia. Es un tema muy importante para Google”, asegura.

Ahora el equipo de desarrollo de este prototipo estudia cómo hacerlo accesible a más personas. “Hemos empezado con los botones porque era lo más sencillo de implementar”, dice. “Pero hay más posibilidades y más tecnologías para que sea un instrumento accesible a muchas personas con dificultades verbales”, añade. Aún es pronto para prever cuándo pueda salir al mercado, sostiene. “Es importante crear una experiencia de usuario fácil de comprender”.

Google también ha publicado una página web donde se encuentran las instrucciones para construir el dispositivo de manera casera. Caggioni explica que se trata de una versión menos optimizada que la que usa Giovanni, pero está al alcance “de cualquier persona con habilidades de programación medias” y permite “una experiencia final idéntica”.

“Lo importante es que soluciones como esta no se queden en prototipos”

La experta en tecnologías accesibles Lourdes González Perea valora el proyecto del ingeniero de Google Lorenzo Caggioni. “Permite que su hermano utilice servicios actuales que están disponibles en un número creciente de hogares, como son los asistentes de voz”, afirma. También recuerda que “existen desde hace bastante” otros teclados físicos y virtuales “que facilitan la comunicación a quienes no pueden hablar”.

González Perea cree que “lo realmente importante es que estas soluciones se implementen en la industria y no queden en prototipos”. Y considera que se están cumpliendo avances. “Las grandes compañías han comenzado a contemplar la filosofía del diseño para todas las personas en los productos y servicios que ofrecen”, apunta también en referencia a otros proyectos recientes como un sistema que desarrolla Google para mejorar el reconocimiento de voz de las personas con dificultad en el habla. “Es un ejemplo de cómo la accesibilidad beneficia a todo el mundo”.

Por el otro lado, continúa, “queda mucho camino por recorrer”. La experta no se refiere solo a los asistente de voz, que en su opinión “deben mejorar en lo relacionado con la interpretación del lenguaje natural”, sino también a tecnologías como las plataformas de redes sociales “Ya llevan muchos años con nosotros, pero algunas de ellas presentan serias dificultades para que puedan ser empleadas por personas con discapacidad. Tampoco son accesibles muchas tiendas online, entidades bancarias o medios de comunicación”, concluye.




Fuente: El país