En el último ciclo de elecciones autonómicas, Ciudadanos propició cuatro gobiernos regionales del PP: Andalucía, Madrid, Castilla y León y Murcia. La formación de Albert Rivera tomó todas esas decisiones tras lograr el mejor resultado de su corta historia en las elecciones generales (57 diputados). El teórico colchón de cuatro años para demostrar la bondad de esas alianzas, sin embargo, desaparecerá en menos de quince días si el PSOE y Unidas Podemos no sientan las bases para formar un gobierno nacional. Los estrategas del PP consideran que Cs está tensando su gobierno de coalición en Madrid —apoyando la comisión de investigación de Avalmadrid— para distinguirse de su socio y blindar un espacio electoral propio en el caso de que haya una repetición de los comicios generales.

«Me preocupa que haya madrileños que puedan creer que esto tiene que ver con motivos electorales», ironizó esta semana Alfonso Serrano, portavoz del grupo parlamentario popular.

«Es un momento político en el que puede ser que ellos quieran enlazar al PP de Casado con el antiguo», opinó un político popular con galones sobre casos de corrupción como los de Púnica, Gürtel o Lezo. «Es ridículo», criticó. «Se inventan comisiones sobre los nuevos líderes, pero muerden en hueso», añadió sobre las iniciativas impulsadas contra Díaz Ayuso, Pérez y Terol. «Hay una deslealtad por parte de nuestro socio, que en Andalucía con Susana Díaz no hacía esto», criticó sobre el Ejecutivo del PSOE que sostuvo Cs desde la oposición. «Están intentando marcar distancia con el PP. Es evidente. Quieren ponernos en el disparadero en época electoral, cuando a lo que deberíamos estar es en unir las marcas para ser más fuertes».

«Nosotros no detectamos ninguna tensión ante estos ejemplos», discrepó un portavoz de la Comunidad de Madrid. «Nosotros respondemos por la gestión directa de la Comunidad de Madrid».

El lunes 2 de septiembre, sin embargo, algo cambió en el Ejecutivo de coalición que une al PP y a Cs. La formación de Aguado anunció que daría su decisivo apoyo a la comisión de investigación de Avalmadrid, que abarcará todas las operaciones ejecutadas por el ente semipúblico entre 2007 y 2018. El PP lo sintió como una traición. Quince días después de estrenar el primer gobierno de coalición de la historia de la región, su socio abría la puerta a una investigación que podría incluir un aval concedido en 2011 a una empresa participada por el padre de Isabel Díaz Ayuso, la actual presidenta. Los estrategas populares observaron inmediatamente que no es un caso aislado. Sí «una deslealtad» y una «humillación», dijeron.

Sin miedo a la verdad

¿Por qué optó Cs por apoyar una iniciativa del PSOE apoyada por Más Madrid y Unidas Podemos Madrid en Pie?

«Yo creo que es por las elecciones, pero vamos, son así», contestó, irónico, un segundo interlocutor popular.

Ciudadanos, por contra, dice defender la autonomía de su proyecto político, y argumenta que actuar con lealtad no implica hacerlo con complicidad.

«Yo tengo que velar por la ejemplaridad de las instituciones en las que gobierna Ciudadanos, y en la Comunidad de Madrid gobierna Ciudadanos», dijo ayer Albert Rivera, líder nacional de Cs, durante una entrevista en Antena 3. «Si en Avalmadrid ha habido algún caso fraudulento, sea de quien sea, por el bien de Madrid hay que saberlo», siguió. «Si tienes miedo a que se sepa la verdad, o dónde ha ido el dinero público, es que algo has hecho mal. Le pediría al PP que en su casa arregle lo que sea, pero las instituciones no son del PP».

Díaz Ayuso fue elegida presidenta el 14 de agosto. Sus consejeros tomaron posesión el 20. No ha pasado ni un mes, y la posibilidad de una repetición de las elecciones generales ya ha hecho que la desconfianza marque la relación entre los dos socios de gobierno.

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Fuente: El Pais

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