Acertar una porra en El Vendrell tiene mérito. Trece partidos, cuatro más que en las anteriores municipales, aspiran a gobernar un municipio de 21 concejales. Y no será porque no tengan opciones. En el 2015, ocho de las nueve formaciones obtuvieron representación. Ganó el PSC con cuatro concejales; CiU, Ciutadans y ERC sacaron tres y el resto, dos cada uno. Esta vez, el escenario está todavía más fragmentado.

Con más partidos con representación municipal que en Barcelona, el único intento de aunar esfuerzos en El Vendrell (37.000 habitantes) lo ha protagonizado, con sudor y lágrimas, Som Poble-ERC, la coalición formada por CUP, EUiA y Procés Constituent i Esquerra Repúblicana. La herencia de CiU se reparte esta vez en tres partidos: Junts pel Vendrell, Centrats (encabezada por Joan Maria Diu, un histórico convergente contrario a la DUI) y Ara Vendrell.






Fragmentación

La extrema derecha, que ha reducido representación, se divide en dos partidos

El escenario también se fragmenta en la extrema derecha: El Vendrell fue cuna –junto con Vic– de Plataforma per Catalunya (PxC), que sacó cinco concejales en el 2011, tres en el 2015 y que desaparece esta vez para repartirse entre Vox, Somi y otros partidos como el PP, donde una histórica de PxC ocupa el tercer puesto de la lista.

Martí Carnicer, el histórico alcalde socialista que gobernó entre 1979 y 1994 y que regresó en el 2013 y hasta ahora, no vuelve a presentarse. En su lugar, el PSC apuesta por Keneth Martinez, el único que repite en una lista totalmente renovada. El que fue mano derecha de Carnicer y alcaldable en 1994, Josep Maria Llasat, lidera en El Vendrell la lista independentista “unitaria” surgida de la ANC: Pel Vendrell-Primàries Catalunya.


Descontento en el frente marítimo

La Agrupación Vecinal Platges también se presenta a las elecciones

Completan el abanico político: Ciutadans, el PP, Podemos, Izquierda en Positivo y la Agrupación Vecinal Platges (AVP-FIC) alimentada por el descontento en los barrios de Coma-ruga, Sant Salvador, Francàs y Sant Vicenç. “Que haya tantos partidos condiciona mucho, la lista más votada se encuentra con la alcaldía en las manos y obligado a pactar o a gobernar en minoría, lo que hace que todo avance mucho más lentamente… Deberíamos plantearnos de una vez por todas cambiar la ley electoral”, mantiene Carnicer.

El alcalde atribuye la dispersión política a una “tendencia general” y se va satisfecho por haber superado una crisis que se tradujo en una deuda municipal que alcanzó el 180% en el 2011 y que ha podido reducirse al 80% en ocho años.








Fuente: LA Vanguardia

A %d blogueros les gusta esto: