Luis B. García

El exministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, declaró como testigo en el juicio del 1-O la semana pasada. En dicha declaración, el dirigente se vino a lavar las manos sobre el dispositivo policial que actuó en el referéndum del 1-O, una actitud que contrasta con la expresada por el actual responsable de la cartera, Fernando Grande-Marlaska, que ha marcado distancia con un más o menos afortunado “yo nunca me lavo las manos”. Tanto ha querido distanciarse el juez en servicios especiales de su antecesor que, tras asegurar que él siempre asume “la coordinación y cualquier actuación de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado”, se resistió a negar que Zoido tuviera un grifo de cerveza en el despacho.

Marlaska no lo ha negado, simplemente se ha limitado a responder a este rumor que corre por los digitales que no comenta “intimidades”: “Ay… Lo que corresponde a la intimidad de las personas…”, justificó. Pero al recordarle que se trata de un ministro y de que su despacho es el de un ministro y por tanto cargo público, el actual responsable se ha mostrado hermético: “De puertas para adentro es algo que responde a la intimidad”.

La supuesta presencia de un grifo de cerveza de la marca Cruzcampo en el despacho del exministro Zoido ha sido comentada y publicada por medios que aseguran que la presencia de la bebida de cebada de la marca hispalense junto con productos típicos del sur era una forma de Zoido de agasajar a quienes acudían a sus recepciones. El rumor sin confirmar se convierte en duda razonable alimentada por el silencio de Marlaska.




Fuente: LA Vanguardia

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