La remodelación del Govern obligada por la presencia de las conselleres de Presidència y Cultura, Elsa Artadi y Laura Borràs, en las listas de JxCat –la primera en la de las municipales y la segunda en la de las generales– podría no limitarse a estos dos cambios, sino ser más amplia y afectar a otros departamentos.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, tiene en este sentido encima de la mesa la opción de realizar al menos un tercer relevo, que afectaría a uno de los dos pesos pesados que el PDECat tiene en el Govern –Miquel Buch o Damià Calvet–, que pasaría precisamente a hacerse cargo de las riendas del partido.






JxCat se registra como coalición con las siglas de PDECat y CDC, propietaria de los derechos electorales

El reciente conflicto vivido dentro del PDECat a raíz de la confección de las listas de JxCat para las elecciones generales del 28-A y municipales y europeas del 26-M ha llevado a los sectores del partido más alineados con Carles Puigdemont a considerar la posibilidad de dar un golpe de timón y reorientar el rumbo de una formación que ha quedado seriamente fracturada y con un liderazgo, el de David Bonvehí, que es cuestionado por todas las partes. La primera intención era acometer este movimiento una vez concluido todo el ciclo electoral, pero en las últimas horas ha ido ganando peso la idea de adelantarlo antes de que comience ante el temor de algunos de que, en este escenario de división interna, las campañas de las tres citas con las urnas previstas puedan acabar lastrando las aspiraciones de JxCat.

El encargado de reforzar el control y apuntalar al PDECat sería, en las actuales circunstancias, o bien el titular de Interior o bien el de Territori, personas de la máxima de confianza de Jordi Turull y Josep Rull, respectivamente. Quien, según algunas fuentes, responde mejor al perfil de partido sería, sobre el papel, Buch, que en realidad ya era el candidato previsto por el aparato de CDC para hacerse cargo de las riendas de la formación en el congreso de refundación del 2016, en el que los cuadros y las bases abortaron, sin embargo, todos los planes de la dirección saliente. El principal inconveniente de esta opción es encontrar a un sustituto que quiera ponerse al frente de un departamento, el de Interior, que no es un caramelo para nadie y que la mayoría rehúye.






La crisis de Gobierno no es la única tensión en el Palau de la Generalitat

La dificultad del movimiento ha impuesto la máxima prudencia entre los consellers de JxCat y, aunque estaba previsto que el próximo martes se ejecutaran los relevos de Artadi y Borràs, éstos podrían retrasarse unos días. El límite para presentar las listas del 28-A es el día 25 y, de momento, sólo se daba por hecho el nombre de Meritxell Budó, alcaldesa de La Garriga, como sustituta de
Artadi.

Mientras prosiguen las cábalas, ayer se registró la coalición electoral Junts per Catalunya, que acumula las siglas de PDECat y CDC, que es quien ostenta los derechos electorales de las últimos comicios al Congreso.

La crisis de Gobierno no es la única tensión en el Palau de la Generalitat. La orden de la Junta Electoral Central de retirar los lazos amarillos de los edificios de la Generalitat y la decisión del president Torra de recurrir la resolución ha vuelto a generar inquietud en algunas conselleries. Sobre todo en Interior, donde los Mossos pueden verse de nuevo bajo el foco si la JEC les ordena directamente retirar los lazos. Se han hecho diferentes propuestas al president para sustituir el símbolo reivindicativo pero Torra ha preferido recurrir también ante la segunda denuncia de Ciudadanos.








Fuente: LA Vanguardia

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