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El independentismo no sólo no se siente responsable del fracaso de la actual legislatura en España, sino que considera que toda la culpa de lo ocurrido –la devolución de los presupuestos al Gobierno– y de lo que ocurra –el posible avance de las elecciones generales al 28 de abril– es exclusivamente de Pedro Sánchez.

A él, de hecho, le atribuyen el fiasco del diálogo entre los gobiernos catalán y español, y la consiguiente imposibilidad de aprobar las cuentas generales del Estado, por intereses puramente electorales.


Artadi denuncia que “se ha impuesto” la presión interna de los socialistas partidarios del 155 y de gobernar con Cs






“Que ocho meses después de tomar posesión del cargo el presidente del Gobierno español se plantee no agotar el mandato y adelantar las elecciones no es porque los partidos independentistas no hayamos tramitado los presupuestos, debe ser más bien por sus intereses y por las presiones internas”, reflexionaba ayer una fuente del bloque independentista a modo de rechazo de las acusaciones que en este sentido le han dirigido desde el entorno del líder del PSOE. Una reflexión que comparten tanto el Govern como las formaciones que lo respaldan –ERC, JxCat y el PDECat–, conscientes de la dificultad de contrarrestar el relato en dirección contraria articulado por el Gobierno español, pero interesados en sacarse de encima, en todo caso, la etiqueta de “malo de la película”,

“Decidieron levantarse de la mesa de diálogo porque en algún momento decidieron que los que le dimos la mayoría para ser presidente no somos lo suficientemente buenos para tramitarle los presupuestos generales del Estado”, lamentó la consellera de Presidència, Elsa Artadi, en referencia a la ruptura de negociaciones que la Moncloa formalizó el viernes, a pesar de que, según medios de la Generalitat, hasta entonces se habían producido avances significativos, aunque insuficientes. Esta circunstancia es, para la portavoz del Govern, la mejor evidencia de que en realidad Sánchez “no tenía ningún interés” en tramitar las cuentas y está actuando únicamente por “interés electoral”. Y en este cambio de escenario considera que ha influido la manifestación convocada el domingo en Madrid por PP, Cs y Vox, pero no sólo esto, sino también las presiones internas dentro del PSOE, en el que “se han impuesto los del 155, los partidarios de que haya un gobierno entre los socialistas y Cs”.






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segunda

Ahora ni PDECat ni ERC desean elecciones, pero especialmente a los posconvergentes les cogerá a contrapié

El hecho es que sin un avance en el capítulo del diálogo, por mínimo que fuera, los partidos independentistas tenían muy difícil justificar ante su electorado otra posición que no fuera la de rechazo de los presupuestos. “El PSOE ha arriado banderas, se ha plegado a la derecha, ha cogido miedo y se ha atemorizado, y se ha perdido esta oportunidad”, describió el portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardà, después de tumbar los números de Sánchez, que aun así defendió que podría seguir gobernando y que si, en cambio, adelanta las elecciones “será porque habrá considerado que la convocatoria le es favorable, será pensando que tiene todas las bazas para ganarlas, porque nadie las convoca pensando que va a perder”. Y, en la misma línea, el portavoz del PDECat en
el Congreso, Carles Campuzano, subrayó que el “poco interés” del PSOE por sacar adelante las cuentas tiene un claro “componente electoral” que, a su juicio, se demuestra precisamente en el “discurso electoral” según el cual el presidente del Gobierno español pretende responsabilizar a los independentistas del bloqueo de la situación política.

El independentismo, en este contexto, está a la espera de cómo se concretan las consecuencias de no haber permitido la tramitación de las cuentas y se muestra expectante, por tanto, ante la decisión sobre el adelanto electoral que adopte mañana Sánchez. Un adelanto que, de hecho, no quieren ni ERC ni el PDECat, porque el escenario electoral no es el que tenían previsto y, además, les coge a contrapié. A unos más que a otros, de todos modos, porque mientras ERC no tiene por qué tener, en principio, problemas para confeccionar las candidaturas, en el espacio posconvergente que el PDECat comparte con JxCat y ahora también la Crida Nacional per la República puede ser un auténtico galimatías. De entrada, para acordar la fórmula y la marca con qué concurren a los comicios y después para escoger a los candidatos que satisfagan a todas las partes, a pesar de lo que ya han empezado a circular algunos nombres, en especial los de aquellos que tienen un pie en cada plataforma.





Y todo ello coincidiendo con la confección de las listas para las municipales y las europeas del 26 de mayo, que tampoco está resultando justamente fácil, como lo demuestra que continúa sin cerrarse, por ejemplo, una de las más emblemáticas, como es el caso de la de Barcelona.








Fuente: LA Vanguardia