Pese a las prohibiciones y el aumento del precio, fumamos más que antes de la Ley Antitabaco.

Con el fin de modificar esta tendencia en auge, el Gobierno está estudiando incluir los tratamientos para dejar de fumar en la Seguridad Social, tal y como pudo saber este periódico.

“Se trata de los primeros pasos”, confirmaron fuentes del Ministerio de Sanidad. Esta opción “se abordó en el Consejo Interterritorial de 4 de marzo y se ha vuelto a tratar en la reunión de la Comisión de Salud del pasado lunes, pero aún está en fase inicial. Vamos a evaluar el caso de Navarra”, ver si es o no eficiente esta medida, añadieron. ¿Cómo? Analizando los costes y los ahorros, ver si hay menos bronquitis, menos ingresos por enfermedades asociadas al tabaquismo, etcétera.

Pero por mucha prisa que se den de aquí a las elecciones no da tiempo a que esta medida se analice y mucho menos se implante. Es una posibilidad que se baraja a largo plazo. Pero en cualquier caso será una noticia bien recibida por entidades de drogodependencia, que llevan años pidiendo a las autoridades sanitarias que se pongan en marcha este tipo de tratamientos, para evitar que el 34% de la población fume a diario, casi el mismo porcentaje que hace 21 años. De hecho, hoy se fuma un 3,66% más que antes de que se aprobase la primera Ley Antitabaco y un 6,92% más que en 2009, justo antes de la segunda Ley Antitabaco (42/2010), según la XII Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (Edades), que publicó el pasado diciembre el Ministerio de Sanidad.

“No tiene sentido el tratamiento para todas las enfermedades y que el tabaquismo quede excluido. El tema de adicciones, básicamente el tabaco e, incluso, el alcohol ha estado metido en salud pública y no en asistencia sanitaria. Por eso, desde hace 10 o 12 años llevamos insistiendo en que se incluyeran los tratamientos en la cartera sanitaria porque la medida es coste efectiva, tal y como ha demostrado el caso de Navarra, y sería positivo hacer una estructura sanitaria que se apoye en unidades de conducta adictivas y en atención primaria”, recuerda Francisco Pascual, presidente de Socidrogalcohol.

“Hace unos años se intentó hacer consultas específicas frente al tabaquismo en la Comunidad Valenciana y en otras, pero esto fracasó porque los fármacos no se recetaban, por eso desde hace 3 años estamos reclamándolo en las diferentes reuniones que estamos manteniendo con los responsables sanitarios de las CC AA”, afirma Pascual, que añade que sabe que “los laboratorios Pfizer llevan años conversando con el gobierno, aunque desde finales de 2018 parece que han avanzado”.

¿Qué tratamientos serían? Aunque resuena mucho el de champix, en la actualidad hay tres fármacos: “El tratamiento sustituto de nicotina (parches, chicles, spray, etc.), champix y bupropion.

“El champix es el fármaco más efectivo, es un agonista-antagonista de los receptores nicotínicos, pero en una embarazada no usaría Champix, sino tratamiento sustitutivo de nicotina. Y el bupropion es un antidepresivo dopaminérgico, léase que incrementa la dopamina, lo que hace que disminuyan las ganas de fumar al aumentar la dopamina, pero que está contraindicado en pacientes epilépticos y en bebedores”, explica Pascual.

“De salir adelante -prosigue-, se deberían financiar las tres opciones terapéuticas dentro de la cartera sanitaria; es decir, con receta, y dado que se trata de un trastorno adictivo debería ir acompañado de intervención psicoterapéutica”, concluye.




Fuente:La razón

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