Catalunya sigue estando en el candelero a pesar de que en precampaña puedan hacer fortuna asuntos como el aborto, el caso Villarejo, o las polémicas propuestas de Vox sobre las armas y los muros con Marruecos. Ahora que el recorrido de los llamados ‘viernes sociales’ se agota con la convocatoria de la Diputación Permanente el próximo 3 de abril, el Gobierno socialista exhibe un discurso más contundente que hasta la fecha sobre Catalunya.

Las últimas polémicas sobre los lazos amarillos y la desobediencia del president Quim Torra y los episodios protagonizados por el ministro de Exteriores, Josep Borrell, y el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, han incentivado que la respuesta del Ejecutivo hacia el independentismo sea más dura. “La base del proyecto socialista es combatir contundentemente el independentismo y proteger la Constitución”, ha llegado a comentar la ministra de Política Territorial y Administración Pública, Meritxell Batet, para dar por “zanjado” el traspié del líder de los socialistas catalanes.






“La base del proyecto socialista es combatir contundentemente el independentismo y proteger la Constitución”


Y es que la presión que la oposición ejerce sobre el PSOE con la cuestión catalana arrecia también como consecuencia de la presencia invariable en el programa electoral de Unidas Podemos del referéndum acordado como solución ideal. Pablo Iglesias presume de no haberse movido de esa receta ni un ápice, un hecho que le sirve para evidenciar que no siempre fue así en el socialismo catalán, pero esta postura ha obligado al Gobierno a dejar claro desde la mesa del Consejo de Ministros que “no contemplamos nada que tenga que ver con eso (con el referéndum) ni para la investidura, ni para el Gobierno”.

Las palabras de la ministra portavoz, Isabel Celaá, sellan las declaraciones que ella misma suele hacer al respecto de una solución refrendaria, cuando asegura que no existe el tal derecho a la autodeterminación” en el marco constitucional español, como no existe en el marco internacional. Este argumento ha vuelto a oírse de su boca este viernes, días después de que descalificara la actitud del president Torra con respecto a la polémica de los lazos amarillos.


“No contemplamos nada que tenga que ver con eso (con el referéndum) ni para la investidura, ni para el Gobierno”


Entonces, Celaá advirtió al president de que estaba sobrepasando una línea roja no traspasada hasta la fecha, el de la desobediencia a los poderes del Estado, en este caso, la Junta Electoral Central (JEC). Este viernes, la ministra ha asegurado que el PSOE quiere salir a por el mejor resultado y, aunque aspiran a gobernar en solitario, las encuestas sólo les da la opción de apoyarse en Unidas Podemos y los independentistas, o convencer a Ciudadanos.





Tal vez por eso el Gobierno trata de endurecer su discurso respecto al independentismo y trata de enterrar el episodio protagonizado por Iceta. Sobre sus polémicas declaraciones, Batet se ha desmarcado en dos ocasiones en menos de 48 horas. Lo hizo el mismo día que saltaron a la prensa para resaltar que el líder catalán ya se había retractado, y este viernes, para destacar que ve “el tema zanjado” y asegurar que el socialismo tienen actualmente como leitmotive “combatir contundentemente el independentismo y proteger la Constitución” además de “mejorar la convivencia entre los ciudadanos” porque “la ciudadanía catalana está más fracturada y dividida que nunca”.


“La ciudadanía catalana está más fracturada y dividida que nunca”


El episodio del ministro Borrell, levantándose de una entrevista en la televisión alemana por el sesgo de las preguntas que realizaba sobre Catalunya le han servido al Gobierno para lucir esta endurecida apariencia. La reacción del titular de Exteriores ha sido apoyada y aplaudida sin fisuras por el Ejecutivo y primero lo expresó la vicepresidenta Carmen Calvo y, este viernes, la portavoz Celaá.

La primera justificó que Borrell estaba en esa entrevista como Gobierno de España y le defendió porque “no podemos dar por bueno que en nuestro país hay presos políticos o que esté en una celda de aislamiento por ideas”. Incluso amparó que se levantara de la silla en un momento dado con la intención de abandonar la entrevista, al considerar esta reacción como un “formato personal” que el ministro “se puede permitir perfectamente” porque “conoce muy bien lo que ocurre en Catalunya, es catalán y lo sufre”.






La reacción de Borrell en una entrevista fue “una respuesta firme de defensa del Estado de Derecho”

La defensa de Celaá también ha sido cerrada este viernes al señalar que el ministros “dejó claro el mensaje de que España es un Estado democrático” y que su reflejo de abandonar el plató “fue un acto de firmeza ante un interrogatorio”, “una respuesta firme de defensa del Estado de Derecho y una protesta”.

Pero los discursos más duros del Gobierno no frenan las descalificaciones por parte de la oposición. Al tiempo que Celaá y Batet se despachaban con el independentismo tras el Consejo de Ministros, el presidente del PP, Pablo Casado, atizaba a Pedro Sánchez: “No sorprende” que Pablo Iglesias incluya en su programa electoral la independencia de Catalunya, pero sí que el presidente del Gobierno tenga al líder de Podemos como “su futuro socio”, y que “ni siquiera se niegue a tenerlo en su Gobierno, como le pedía hace una semana Iglesias , o a tenerlo como responsable de la negociación presupuestaria del PSOE”, recriminaba.

PP y Cs insisten en ver en Sánchez un “pacto oculto” para una “hoja de ruta” hacia el independentismo y Rivera se expresaba este viernes de la misma guisa que Casado: “Sánchez e Iceta plantean un referéndum separatista para Catalunya. Me parece inmoral levantar fronteras entre compatriotas y por eso como presidente nunca lo permitiré (….) Por eso hay que enviar a Sánchez a la oposición, porque si no se va a poner a negociar un referéndum, los indultos, lo que haga falta”.








Fuente: LA Vanguardia

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