El Gobierno ha anunciado por sorpresa que el diálogo con el independentismo se ha agotado y que, en consecuencia, el tiempo de la legislatura “se acorta”. La vicepresidenta Carmen Calvo ha comparecido en rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros con un documento bajo el brazo titulado Declaración de Pedralbes, que es la propuesta que ha hecho llegar al Govern de la Generalitat para encauzar el diálogo, pero que ha sido finalmente rechazada por el independentismo, según ha asegurado.

La dirigente ha justificado todos los esfuerzos realizados hasta la fecha para que la negociación con el Ejecutivo de Quim Torra diera sus frutos pero, tras ocho meses de gobierno y varias reuniones, ha llegado al punto en que los independentistas “no aceptan el marco que hemos propuesto”. Calvo ha aclarado que la decisión la ha tomado este viernes el presidente Sánchez, después de llevar desde el pasado 20 de diciembre tratando de disponer de “un espacio de diálogo avanzado para una respuesta política”, ha explicado.






No podíamos dar muchas más vueltas sobre una cuestión, la de la autodeterminación, que no es aceptable”


De hecho, ha desvelado que ayer ya advirtió al vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, y a la consellera de Presidència, Elsa Artadi, que “no podíamos dar muchas más vueltas sobre una cuestión, la de la autodeterminación, que no es aceptable”. En cualquier caso, la número dos del Gobierno ha remarcado que el Ejecutivo socialista “no se cierra a dialogar en el plano institucional”, es decir, en el del seno de la comisión bilateral entre el Estado y la Generalitat, pero ya no hay margen para el diálogo fuera de este ámbito por la negativa de los independentistas a abordar la crisis fuera de los márgenes de la Constitución.

Se trataba, según reza en el documento, de mantener el diálogo en dos foro, por una parte la del diálogo entre gobiernos, en la comisión bilateral Estado Generalitat, y la otra, con una mesa de partidos en la que “cada uno de los participantes planteará sus propuestas de resolución y proyecto político, con total libertad, sobre el futuro de Catalunya con el fin de consensuar una propuesta política y democrática”.


La oferta de Moncloa

El Gobierno proponía una mesa de partidos con miembros del Ejecutivo, del Govern y de los partidos del ámbito “estatal y catalán”

Se trataba de una mesa de partidos con miembros del Gobierno, del Govern y de los partidos del ámbito “estatal y catalán”. Era una mesa que el Ejecutivo central proponía que tuviera dos representantes con capacidad de decisión en los dos ámbitos territoriales (estatal y catalán), y que fueran “de cada uno de los grupos políticos con representación en Catalunya”, y en su caso, “de las formaciones vinculadas a los mismos”.





Además, el documento proponía explícitamente las funciones y la composición de esta mesa de partidos. Por parte del Gobierno del Estado, los secretarios de Estado de Relaciones con las Cortes y el de Política Territorial, y por parte del Govern de la Generalitat, el representante de la Presidència de la Generalitat y el secretari general de la Vicepresidència i d’Economia i Hisenda. Entre las funciones, “hacer un diagnóstico” de la evolución del “conflicto” en Catalunya, “consolidar los espacios de diálogo institucionales” y hacer propuestas sobre “el futuro de las relaciones institucionales entre el Gobierno y la Generalitat”.

De esta forma, el Gobierno siente que ha intentado establecer “todos los puentes posibles” para que este diálogo fructificara, pero “los grupos independentistas no aceptan el marco que hemos propuesto”, así que “los grupos independentistas que sustentan el Govern tendrán que explicar bien a los ciudadanos para los que gobiernan por qué no aceptan encontrar soluciones” a la crisis catalana, ha emplazado la vicepresidenta.

La vicepresidenta del Gobierno ha comparecido junto a los ministros Nadia Calviño y Pedro Duque
(Chema Moya / EFE)






Calvo ha insistido en que el Ejecutivo socialista interpretó “desde el primer momento una posición clara y mayoritaria de la sociedad” para encontrar una “solución a la convivencia por una vía dialogada, pacífica y legal”, porque lo que no va a hacer “jamás” este Gobierno es aceptar “el tratamiento de la autodeterminación”, ha garantizado.

La dirigente ha recriminado que “el campo independentista no acepta que la canalización se en límites estrictos de los cauces legales”, en decir, “que la convivencia transcurra en los caminos de la pluralidad y respeto de instituciones”, ha traducido, a pesar de que “lo hemos intentado”. A partir de ahora, los esfuerzos del Ejecutivo central se centrarán en la empresa de recabar el “apoyo a unos presupuestos posibles y prudentes”.

En su comparecencia, la dirigente ha insistido de que “lo que es posible debe de estar en el marco de la Constitución”, algo que “nada tiene que ver” con las pretensiones de los independentistas, que siguen insistiendo en tratar el derecho a la autodeterminación y “el fin de la represión”. Calvo ha explicado que ambas partes llevaban trabajando intensamente desde el día 20 de diciembre, “hablando constantemente sobre bases” sobre las que evolucionar y “llevábamos días presentándonos textos”, pero “cuando una parte no tiene consideración, simplemente hay que parar”, ha justificado.






Los partidos conservadores no han aceptado nunca ni han arrimado el hombro para encontrar salidas”


El documento presentado a los periodistas con el que el Gobierno quería encauzar el diálogo con Catalunya también contaba con la presencia del polémico relator, pero bajo el circunloquio de “una persona que será quien facilite la coordinación de los trabajos, de las convocatorias y fije el orden del día”. Este relator debía encargarse de “ayudar a crear las condiciones idóneas para el diálogo, dar fe de los acuerdos alcanzados y determinar el seguimiento de su aplicación”. Además, se establecía un calendario, de manera que “antes de finalizar el presente mes de febrero” se debía definir la fecha de constitución de la mesa, el programa y el calendario de trabajo.

“Diálogo y ley”, porque “la salida política” a la crisis catalana que “viene de largo tiempo”, sólo puede estar “en el marco de derecho y la democracia que somos”, ha concluido la vicepresidenta, que ha insistido en que este documento “es el único sobre el que este gobierno ha propuesto y se pronuncia, pero no ha sido aceptado por el campo independentista”, ha remarcado.

Además de lamentar la negativa de los independentistas, la dirigente ha deplorado que los partidos conservadores “no han ayudado en nada”, ni en el marco de la comisión para revisar el modelo territorial que se abrió en el Congreso, ni en la mesa de partidos catalanes que Torra puso en marcha a instancias del Parlament gracias a la moción del PSC. Pero en ella no están ni el PP, ni Cs, ni la CUP. “Los partidos conservadores no la aceptado nunca ni han arrimado el hombro para encontrar salidas”, ha zanjado.












Fuente: LA Vanguardia

A %d blogueros les gusta esto: