El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rossello, durante una conferencia el 16 de julio. AP

El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, afronta este miércoles los 12 días de protestas que exigen su dimisión sumergido en un proceso de “reflexión y de escuchar al pueblo», según informó su portavoz, Anthony Maceira. La crisis política que azota la isla se vio agravada este martes por la noche con la renuncia de Ricardo Llerandi, el jefe de Gabinete. Desde la filtración del chat plagado de comentarios machistas y homófobos, el total de bajas en la Administración superan las 14. Todos los integrantes relacionados con el Gobierno que participaron del grupo de Telegram han dado un paso a un lado, salvo Rosselló, quien hasta ahora ha insistido en aferrarse al cargo. Mientras sopesa su futuro, en las calles de San Juan, incluido el exterior de su mansión, se celebran multitudinarias manifestaciones que claman: “¡Ricky, renuncia!».

“El gobernador Ricardo Rosselló Nevares no ha renunciado y continúa en Puerto Rico. Como dijo ayer (martes), está en un proceso de reflexión y de escuchar al pueblo. Cualquiera que sea la decisión que tome, se comunicará oficialmente», dijo Maceira en un comunicado. En el texto aseguró que «hay rumores incorrectos que se están divulgando», haciéndose eco de las informaciones locales que aseguran que la renuncia se llevará a cabo en las próximas horas, citando a fuentes anónimas del Gobierno. Entre la información que circula, mencionan a la secretaria de Justicia, Wanda Vázquez, como futura gobernadora, un nombre que los manifestantes rechazan desde ya por sus vínculos con Rosselló. 

Antonio Sagardía de Jesús, quien se desempeñó como secretario del Departamento de Justicia en 2009, afirmó este miércoles en una entrevista a Radio Isla que ha estado en conversaciones con Rosselló, al que le advirtió de que “Justicia tiene suficiente evidencia de violación a la Ley de Ética”. “Su renuncia es un hecho consumado”, agregó. El clima de expectación se vio sacudido con la dimisión del jefe de Gabiente, que se hará efectiva el 31 de julio. “Los últimos días han sido sumamente difíciles para todos. Las amenazas recibidas las puedo tolerar como individuo, pero nunca permitiré que afecten mi hogar”, explicó Llerandi en su carta de renuncia.

La indignación del pueblo boricua no solo responde a los insultos que espetaron el gobernador y sus principales asesores en el chat. La filtración dada a conocer por el Centro de Periodismo Investigativo ocurrió a los pocos días de que el FBI arrestara a dos exfuncionarios de Rosselló como parte de una investigación federal de corrupción relacionada con programas de salud y educación. La exsecretaria de Educación Julia Keleher y la exdirectora ejecutiva de la Administración de Seguros de Salud de Puerto Rico (ASES) Angie Ávila pudieron renunciar antes de sus detenciones, pero sus bajas forman parte del agujero de vacantes con las que ahora lidia el Gobierno. Ambos escándalos remecen a una la isla que en 2017 se declaró en quiebra y sufrió el paso del devastador huracán María, que causó al menos 3.057 muertes.

«Pedir disculpas no es suficiente», dijo Rosselló el domingo en un vídeo en el que anunció que no se presentaría a la reelección en 2020 y que abandonaría la presidencia del Partido Nuevo Progresista (PNP). La isla le respondió el lunes con una huelga general y la protesta más multitudinaria hasta ahora —500.000 personas—, que terminó con disturbios entre los manifestantes y la policía, que disparó gases lacrimógenos a los activistas hasta altas horas de la noche. A diferencia de jornadas anteriores, no se registraron heridos ni detenidos.

En las contadas ocasiones en que Rosselló se ha dirigido a la ciudadanía desde que explotó el Telegram, ha pedido perdón por el lenguaje articulado en un chat que utilizaba para «desestresarse». En las casi 900 páginas filtradas aparecían diálogos donde insultaban a políticos, opositores, periodistas y artistas, como Ricky Martin. Sobre el cantante escribieron: «Es tan machista que se folla a los hombres porque las mujeres no dan la talla». Otra víctima frecuente de los diálogos era la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, a quien se referían como «HP [hija de puta]». Sobre esta última, Christian Sobrino, el otrora responsable de Finanzas y representante ante la Junta de Supervisión Fiscal, escribió: «Estoy salivando por entrarle a tiros». El gobernador respondió que le harían «un gran favor».




Fuente: El Pais

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