Un avión de Thomas Cook, el pasado agosto en el aeropuerto de Mánchester. En vídeo, 600.000 turistas atrapados por la quiebra de la compañía. Foto: AP | Vídeo: ATLAS

El grupo de viajes británico Thomas Cook, el segundo turoperador global y el más antiguo del mundo, ha entrado en suspensión de pagos tras haber fracasado las negociaciones de emergencia con su principal accionista y sus acreedores para lograr un rescate, según ha confirmado este lunes la Autoridad de Aviación Civil británica (CAA) . La compañía, que emplea a 22.000 personas —9.000 en el Reino Unido—, «ha cesado sus operaciones con efecto inmediato», según ha indicado el regulador en un comunicado, y tiene actualmente de vacaciones a 600.000 turistas, entre ellos 150.000 británicos, atrapados en el extranjero a falta de ser repatriados.

La empresa, con 178 años de historia, ha quebrado tras no poder asegurar los 200 millones de libras (227 millones de euros) que necesitaba como fondos extra para poder garantizar su supervivencia tras una jornada completa de reuniones cruciales mantenidas en Londres. «Todas las reservas del Grupo Thomas Cook, que incluyen los vuelos y las vacaciones, han sido canceladas», ha explicado la CAA en la nota.

El gigante de los viajes tiene una parte importante de su negocio en España. Sin ir más lejos, el pasado invierno invirtió 45 millones en sus propios hoteles en este país como parte de su estrategia de prescindir en lo posible de cadenas asociadas. En España cuenta con 50 establecimientos de su franquicia (sobre un total de 3.150 en todo el mundo) con una capacidad de 11.500 habitaciones, la mayor de todos sus destinos turísticos, según la empresa.

El Gobierno de Boris Johnson ha dispuesto que se inicie un programa de repatriación durante las próximas dos semanas, que comenzará este lunes y durará hasta el próximo 6 de octubre a fin de devolver a los turistas de este país al Reino Unido. «Debido al número sin precedentes de clientes británicos que actualmente se encuentran de vacaciones y que han resultado afectados por la situación, la CAA ha asegurado una flota de aviones de todo el mundo para traer a los pasajeros de vuelta al Reino Unido», señaló la CAA en la nota.

Algunos de los pasajeros que se encuentran en «un pequeño número de destinos» podrían tener que tomar vuelos comerciales alternativos a los del programa implementado por la Autoridad de Aviación Civil. También se advierte de que a causa de la «significativa magnitud de la situación» será «inevitable» que se produzcan algunas «alteraciones» y se pide a los clientes británicos en el extranjero que no viajen a los aeropuertos hasta tener sus vuelos de regreso al Reino Unido confirmados. «Los clientes de Thomas Cook en el Reino Unido que tienen que viajar no deberían ir al aeropuerto pues todos los vuelos hacia el Reino Unido han sido cancelados», alertó la CAA.

El ministro de Transporte británico, Grant Shapps, anunció que el Ejecutivo y la CAA dispondrán decenas de vuelos chárter para trasladar de manera gratuita a casa a los clientes afectados. Ese titular, que consideró que el colapso del operador es una «noticia muy triste para los empleados y los turistas», dijo que el Ejecutivo también cubrirá los costes de alojamiento de los clientes que disfrutaban de paquetes vacacionales. «Pero la tarea es enorme, se trata de la mayor operación de repatriación en la historia británica desde la Segunda Guerra Mundial», apuntó Shapps, que alertó asimismo de que habrá «problemas y retrasos».

La compañía de viajes había previsto sellar esta semana un paquete de rescate con el conglomerado chino Fosun —principal accionista de la agencia de viajes— estimado en 900 millones de libras (1.023 millones de euros). No obstante, fue retrasado por la exigencia de los bancos —como el RBS y el Lloyds— de contar con nuevas reservas de cara al invierno, que la firma no ha sido capaz de lograr.

Fosun expresó su «decepción» por la falta de un acuerdo para evitar el hundimiento de la firma. «Fosun está decepcionada con que el Grupo Thomas Cook no haya sido capaz de hallar una solución viable a su recapitalización con otros afiliados, bancos, y partes adicionales», señaló el conglomerado en una nota oficial. 

El sindicato TSSA, que representa a los asalariados de la compañía, había solicitado el sábado a la ministra de Empresa e Industria, Andrea Leadsom, una «reunión urgente» y le pidió que esté «preparada para ayudar a Thomas Cook con un verdadero apoyo financiero». «Hay que salvar a la compañía sea como sea. Ningún gobierno británico serio permitiría la pérdida de tantos puestos de trabajo», había señalado el secretario general del TSSA, Manuel Cortes.

Thomas Cook, un turoperador y una aerolínea a la vez que opera en 16 países, cuenta con 105 aviones y posee 200 hoteles y complejos hoteleros con su marca, según su web. Tiene una facturación anual de unos 10.000 millones de libras (11.320 millones de euros). Desde hace varios años se enfrentaba a la competencia de otras empresas y de un entorno económico incierto, en particular en el Reino Unido, con las incógnitas del Brexit y la caída de la libra.




Fuente: El Pais

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