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El fotógrafo Pablo Juliá, homenajeado en los Encuentros de Gijón | Cultura


Por sorpresa, sin que supiera lo que le habían preparado, porque no estaba anunciado, el fotógrafo Pablo Juliá recibió el viernes un sencillo y emotivo homenaje en los Encuentros Fotográficos de Gijón, que cumplen su XV edición. Juliá (Cádiz, 1949) trabajó entre 1979 y 2007 para EL PAÍS, primero como colaborador y después participó en la creación de la delegación de este diario en Andalucía, donde llegó a ser su jefe de Fotografía. Dejó el periodismo tras ser nombrado director del Centro Andaluz de la Fotografía (CAF), en Almería, por su predecesor, Manuel Falces. Allí desempeñó el cargo hasta el verano de 2016. El viernes, casi en el otro extremo de la Península, tuvo el reconocimiento de los Encuentros gijoneses y de compañeros de profesión como Miguel Oriola, Eduardo Momeñe, Miguel Trillo, Ricky Dávila o Paco Junquera.

“Poder jugar con la fotografía ya es un homenaje”, dijo un emocionado Juliá, que anda rebuscando en sus archivos para seleccionar las imágenes que permitirán recorrer su trayectoria en una exposición que prepara para marzo en la Diputación de Cádiz. “Aunque estés jubilado, un fotógrafo mira las manchas, las paredes, las personas y ve fotos”, añadió. La organizadora de los Encuentros, Esther Maestre, destacó de Juliá no solo su labor como fotoperiodista, sino “su apoyo a muchos colegas españoles desde el CAF, para que pudieran exponer, y a los jóvenes que empiezan en el oficio con sus consejos y experiencia”, como ocurre estos días en la ciudad asturiana.

Fotorreportero de la Transición, Juliá es siempre recordado por la célebre foto de la tortilla, aunque en ella ni apretó el disparador para tomar esa imagen, ni había tortilla que comer. Esa instantánea, de 1974, retrataba en unos pinares de La Puebla del Río (Sevilla) a miembros del PSOE de Andalucía, entonces en la clandestinidad. Algunos de los fotografiados protagonizarían la vida política española poco después: Felipe González, Alfonso Guerra, Manuel Chaves… Juliá ha contado numerosas veces que él colocó la cámara, ajustó el diafragma, la distancia… y le dijo a Manuel del Valle (que sería alcalde de Sevilla) que disparase. En la imagen sale el propio Juliá que, como ha rememorado, “no había tortilla, sino una caja de cervezas que llevaba Felipe González y unas naranjas”. Esa famosa foto volvió a la actualidad en la actual campaña electoral andaluza, cuando el candidato del PP, Juan Manuel Moreno, se retrató con una copia de esa imagen, reclamando aquel espíritu de renovación.

Cuenta Juliá que sus primeras fotos las hizo con una Yashica que le dejó un cura en el colegio, aunque en aquella época lo que le gustaba de verdad era ver películas. Autodidacta, militó en la clandestinidad durante el franquismo, colaborando en el periódico El Socialista. Después pasó a otros medios, incluido EL PAÍS, donde organizó su delegación en Andalucía en 1983. Sin embargo, hoy le gusta poco “la mancha gráfica” que ve en los periódicos. “Todos parecen iguales, es que es muy caro enviar fotógrafos a los sitios, el fotoperiodismo está muriendo”. Juliá no es ajeno a las redes sociales, especialmente activo en Facebook, donde sube sus fotos en blanco y negro de una España lejana, porque quiere “que se cuente bien aquella época, hacer memoria de esa historia”.

Los Encuentros de Gijón, organizados gracias a ayudas del Ministerio de Cultura y la Consejería de Educación del Principado de Asturias, tienen como reclamo en esta ocasión “la complicidad entre fotógrafos veteranos y más jóvenes”, destaca Maestre. Entre los primeros, Ricky Dávila y Miguel Oriola, que exponen obra en el Museo Barjola hasta el 31 de enero. Entre los segundos, Jorge Fuembuena, Elena Plaza o Paco Torres. El sábado, 24, es el turno, en la Laboral Ciudad de la Cultura, para las conferencias. Además, de Dávila, mostrarán sus fotos y explicarán su trabajo Dionisio González, Joan Fontcuberta y Miguel Trillo.

Como es habitual en esta cita, que concluirá el domingo, 25, hay también presentaciones de libros, talleres, visionados de portfolios y, como novedad, se celebra el Encuentro Photobook, en el que aficionados y profesionales pueden encontrar fotolibros de sus autores favoritos.




Fuente: El país

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