Efectivos de la Guardia Costera italiana proceden a la evacuación de ocho personas. Francisco Gentico

El fiscal de Agrigento (Sicilia), Luigi Patronaggio, ha ordenado la incautación del Open Arms y el desembarco inmediato del casi centenar de inmigrantes que todavía están a bordo. El fiscal, que investiga un presunto delito de secuestro por la negativa del ministro italiano del Interior, Matteo Salvini, a permitir el desembarco de los inmigrantes, tomó esta decisión tras visitar el buque, que lleva 19 días en alta mar y está desde el viernes fondeado a solo 800 metros de la isla italiana de Lampedusa.  «La situación en el barco es explosiva, de máxima urgencia», declaró Patronaggio, que llegó a Lampesa en helicópetero acompañado de dos médicos.

La decisión del fiscal italiano se conoció minutos después de que, a las 18.30, el buque de la Armada Audaz zarpara de la base de Rora (Cádiz) rumbo a Lampedusa para recoger a los inmigrantes del Open Arms. «Tras analizar distintas opciones el Gobierno de España, de acuerdo con las recomendaciones logísticas de la Armada, considera que esta es la más adecuada y la que permitirá resolver esta misma semana la emergencia humanitaria que se vive a bordo» del buque de la ONG, anunció La Moncloa en un comunicado.

El buque zarpó con hora y media de retraso una vez se completaron las tareas de preparación y aprovisionamiento, que incluyen el embarque de personal médico para atender a los inmigrantes durante la travesía y un equipo de seguridad. El viaje hasta la isla italiana durará tres días y el propósito del Gobierno es que el Audaz no solo embarque a los rescatados por la ONG sino que también acompañe al Open Arms «hasta el puerto de Palma, en Mallorca».

El Audaz es uno de los seis buques de acción marítima (BAM) con que cuenta la Armada. Con 93,9 metros de eslora (el Open Arms tiene 37) y 14,2 de manga, desplaza 2.500 toneladas. En servicio desde julio del año pasado, su velocidad máxima es de 20 nudos y su tripulación la forman 46 militares. Cuenta con una cubierta para helicópteros. Aunque su base está en Cartagena (Murcia), actualmente se encuentra en Rota, desde donde zarpará. La distancia de Rota a Lampedusa es de 1.012 millas náuticas (1.875 kilómetros).

En las últimas horas la situación ha seguido deteriorándose a bordo del buque humanitario, que lleva 19 días en el mar y está bloqueado desde el viernes frente a Lampedusa. A primera hora de la mañana, uno de los migrantes, de nacionalidad siria, se lanzó al agua y fue rescatado por la Guardia Costera italiana, que lo llevó a puerto, donde fue recogido por una ambulancia. Pocas horas después, nueve más siguieron su ejemplo y, a primera hora de la tarde, otros cinco saltaron por la borda. Todos fueron rescatados por la patrullera italiana o las lanchas del barco y cinco de ellos conducidos a tierra.

«Otras personas se han lanzado al agua desde el Open Arms para intentar llegar nadando a Lampedusa. La situación en la embarcación es crítica«, informó la ONG. La tensión se reflejaba en el movimiento de ambulancias, que se situaron en el muelle más próximo a donde está fondeado el barco español. Al menos cuatro inmigrantes ya intentaron ganar la costa a nado el domingo, pero los socorristas del barco se lanzaron tras ellos e hicieron que regresaran al buque. Durante la noche, otros ocho, junto con un acompañante, fueron evacuados a tierra por requerir «asistencia médica urgente».

El fiscal de Agrigento, Luigi Patronaggio, llegó en helicóptero a Lampedusa y subió a bordo del Open Arms, según confirmó la ONG. «La situación en el barco es explosiva, de máxima urgencia», declaró el fiscal, que investiga un presunto delito de secuestro por la negativa del ministro italiano del Interior, Matteo Salvini, a permitir el desembarco de los inmigrantes. Patronaggio viaja acompañado por dos médicos.

El ministro de Transportes italiano, Danilo Toninelli, del Movimiento 5 Estrellas, ha celebrado la decisión del Gobierno español de enviar un buque militar. “Finalmente la ya insostenible situación de la nave de la ONG podrá encontrar una solución que tutele a las personas que están a bordo ya desde hace 19 días y que no deje a Italia sola”, ha dicho. Y ha añadido que espera que España “responda” al llamamiento del Gobierno italiano y “se comprometa a detener en el futuro al Open Arms, con los medios y los modos que considere más oportunos”.

Previamente, Toninelli se había ofrecido a trasladar a los inmigrantes que quedan a bordo del Open Arms al puerto que designe el Gobierno español en un buque de la Guardia Costera italiana, pero había exigido que España retirase su bandera al barco, al que atribuyó «mala fe», para que no pueda seguir navegando. «Estamos dispuestos a llevar a todos los migrantes que están a bordo del Open Arms, con nuestra Guardia Costera, al puerto de la península Ibérica que se nos indique. Sin embargo, España dará un paso adelante e inmediatamente retirará su bandera del barco de la ONG», declaró el ministro de Transporte en su cuenta de Facebook.

La retirada de bandera implica que un barco no puede navegar e incluso puede ser capturado como pirata, salvo que otro país le preste su pabellón. Fuentes del Gobierno español alegan que esta medida «no tiene sentido», ya que está prevista solo para infracciones muy graves contra las normas de la navegación y requiere además la apertura de un procedimiento administrativo cuya conclusión es recurrible ante los tribunales. En el Ministerio de Transportes italiano señalan que lo que han pedido es la retirada de la bandera o «cualquier otra medida que tenga el mismo efecto: evitar que vaya a recoger inmigrantes frente a las costas de Libia».

La ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, ya había avanzado en declaraciones a RNE que el Gobierno ofrecería «en las próximas horas» una solución al Open Arms ante la situación de «emergencia humanitaria» y porque España «no va a mirar hacia otro lado como está haciendo el ministro Matteo Salvini».  Robles lamentó que el ministro italiano del Interior alardease ante el drama humano que se estaba viviendo en un buque en aguas territoriales de su país.

Salvini ha insistido en declararse «orgulloso» de cerrar los puertos italianos a los inmigrantes. «La línea de firmeza es la única manera de evitar que Italia vuelva a ser el campo de refugiados de Europa, como queda demostrado en estas horas con el barco de la ONG española de los supuestos enfermos y los supuestos menores», ha escrito en Twitter. «Y estoy convencido de que esta es la opinión de la mayoría de los italianos», ha añadido.




Fuente: El Pais

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