Desde su nacimiento en el siglo XIX, la fotografía se ha utilizado para inmortalizar momentos y que su recuerdo perdurara en el tiempo. Gracias a su técnica, que consta de una cámara para capturar y una superficie sensible a la luz para fijar, podemos conocer aspectos de la vida en el pasado.

A través la fotografía documental, la vertiente más social de este arte, podemos conocer hechos históricos, pero también del presente. “La fotografía documental es una herramienta de mediación entre realidades, comunidades y contextos sociales. Su testimonio ha revelado los diferentes problemas de la sociedad, invitando a reflexionar y a generar conciencia”, explica Cristóbal Casanovas, profesor de Fotografía Documental en el Grado en Medios Audiovisuales del TecnoCampus.





Para rememorar el importante propósito de esta disciplina y acercarla a todos los públicos, el Festival FineArt Igualada, que se celebra del 22 de febrero al 17 de marzo,​ da a conocer cada año las mejores fotografías documentales del Estado en diferentes espacios de la ciudad catalana. En esta edición, se podrá ver una selección de nueve proyectos creados por jóvenes promesas del Grado en Medios Audiovisuales del TecnoCampus, siete de la asignatura de Fotografía documental, bajo el tema de “La traza”, y dos Trabajos de Fin de Grado.


Una reivindicación de la mujer en la fotografía

A través de estos dos trabajos de fin de grado, Tecnocampus da visibilidad a la lucha feminista y a la evolución del papel de la mujer en el mercado laboral.

Por un lado, ‘La mujer trabajadora’, de Sandra Gómez, una interesante investigación sobre la historia de la lucha feminista. En este trabajo, que también cuenta con una parte práctica, la autora retrata a la mujer trabajadora actual en su lugar de trabajo. “Para mi la fotografía documental es como explicar un cuento con el que puedes despertar tristeza, felicidad, añoranza… Para ello, un fotógrafo tiene que ser observador, detallista, poseer habilidades comunicativas, empatizar y hacer sentir cómodo a las personas a las que quiere fotografiar y, sobretodo, jugar con los parámetros fotográficos para conseguir emocionar al espectador”, explica su creadora.





Por otro lado, ‘Fotomontaje’, de Eva Fernández, quiere invitar al espectador a hacer una reflexión social, centrada en el feminismo, a través del fotomontaje y el collage, a la vez que denuncia la poca presencia histórica de las mujeres en este ámbito. “Es un toque de atención a la sociedad, para que piense de manera libre, para que se informe, para que tenga inquietudes y pueda reeducarse, del mismo modo que lo hicieron las fotomontadoras a principios del siglo XX, que aprovecharon el incipiente cambio de mentalidad para que se generara un nuevo concepto de la figura de la mujer como un ser humano con derechos, uso de razón, voz, criterio, etc.”, destaca Fernández.








Fuente: LA Vanguardia

A %d blogueros les gusta esto: