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El expresidente Saleh de Yemen ofrece a Arabia Saudí una salida a la guerra | Internacional


El ex presidente Saleh el pasado agosto en Saná. YAHYA ARHAB (EFE) Reuters-Quality

El expresidente de Yemen Ali Abdalá Saleh se ha declarado este sábado dispuesto a negociar con la coalición liderada por Arabia Saudí contra la que sus fuerzas luchan desde hace dos años y medio. El anuncio, bien recibido por los saudíes, se ha producido después de que su alianza con los rebeldes Huthi estallara en una batalla campal por las calles de Saná, la capital yemení, que ha dejado decenas de muertos y heridos. El oportunista golpe de efecto de Saleh da a Riad y a sus socios la posibilidad de poner fin a una desastrosa intervención militar que ha hundido en la miseria a Yemen y les ha granjeado numerosas críticas internacionales.

“Hago un llamamiento a los hermanos de los países vecinos y a la coalición, para que frenen sus ataques, levanten el bloqueo, abran los aeropuertos y permitan la entrada de ayuda alimentaria y medicinas, a cambio pasaremos página (…) y trataremos con ellos de forma positiva”, ha declarado Saleh en una intervención televisada.

Poco antes, fuerzas militares y tribales leales al exmandatario habían tomado el control de la radiotelevisión, la mayoría de los ministerios y el aeropuerto internacional de Saná, según ha comprobado un colaborador de EL PAÍS en esa ciudad. Era la culminación de tres días de combates que se iniciaron el pasado miércoles, cuando los milicianos Huthi quisieron acceder a la mezquita de Saleh, la mayor de la capital y que lleva el nombre del expresidente, y se toparon con el rechazo de los hombres de éste que la custodiaban.

El giro de Saleh, sobre el que hacía tiempo se rumoreaba, ha sido bien acogido por la coalición árabe. “La decisión del Congreso General Popular de tomar la iniciativa y alinearse con su pueblo liberará a Yemen de las milicias leales a Irán”, ha afirmado en un comunicado difundido por la agencia saudí SPA, en referencia al partido de Saleh. Para la coalición, el expresidente traicionó a los árabes al unirse a los Huthi, una milicia surgida a finales del siglo pasado para mejorar las condiciones de vida de la minoría zaydí (rama del islam chií que sigue un tercio de los yemeníes) y que Arabia Saudí considera un instrumento de su rival Irán.

Por su parte, el líder de los Huthi, Abdul Malik al Huthi, ha calificado de “sedición” la actitud de Saleh y se ha mostrado dispuesto a un arbitraje tribal, tras advertir que el principal beneficiario de este enfrentamiento es la coalición saudí.

La tensión ha hecho que este sábado no abrieran los comercios y paralizado el transporte en Saná. Sin embargo, a medida que avanzaba el día, han cesado los combates y en algunos barrios se produjeron protestas populares contar los Huthi, que en 2014 explotaron el malestar social con la lentitud de las reformas para hacerse con el poder y desataron la intervención saudí unos meses después. Desde entonces, ese grupo, ha sido incapaz tanto de ampliar su base social como de gestionar el gobierno, lo que unido a los bombardeos y el bloqueo de la coalición han aumentado el descontento.

La guerra civil ha dejado 10.000 muertos, desplazado a dos millones de personas y causado una epidemia de cólera que ha afectado a cerca de otro millón. Además, Yemen, que ya era antes el país más pobre de Oriente Próximo, está al borde de la hambruna, con tres cuartas partes de sus 28 millones de habitantes dependientes de la ayuda humanitaria.

Saleh aceptó dejar la presidencia en 2012, después 33 años al frente de Yemen, tras meses de protestas populares y de la presión internacional (incluida la de sus vecinos) para evitar que se desatara otra guerra civil como en Libia o Siria. Probablemente defraudado por no poder manipular como esperaba a su sucesor y hasta entonces vicepresidente, Abdrabbo Mansur Hadi, decidió apoyar la insurrección de los Huthi, a los que durante su mandato había combatido.




Fuente: El país

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