Al inicio de la charla, le preguntamos a Thomas Bach (65):

–¿Cuántos días al año pasa usted fuera de casa?

–No los cuento. Si los contara, estaría loco.

Escribimos loco en cursiva porque lo ha dicho en castellano. Mientras responde, Thomas Bach se lleva la mano a la sien.

–Imaginamos que estará muchos días fuera. Y cuando regresa a casa, ¿qué le dicen sus familiares? ¿No se quejan? –se le insiste.

–A veces.


Río 2016

“Salieron bien, dadas las circunstancias: la moción a Rousseff, la corrupción, la recesión, el paro…”

Ahora, Thomas Bach está en el corazón de Barcelona: el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) ha asistido al Mobile World Congress. Se ha sentado a la mesa con el rey Felipe VI, con la secretaria adjunta de la ONU (Amina Mohammed) y con un abanico de consejeros delegados. Hablaron de conectividad.





Conversamos en una sala del hotel Le Méridien. Nos acompañan Pere Miró, director general adjunto del COI, y Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español. Bach, que lleva seis años en el cargo, habla claro y muy despacio. Es abogado y fue esgrimista. Guarda una pausa antes de responder. Bebe agua con limón y así se da un respiro. Analiza cada palabra y al interlocutor. Es consciente de que el COI vive tiempos convulsos. A tientas, la familia olímpica palpa las pare-des. Se transita a caballo entre el pasado de rancio abolengo y el futuro urbano y vertiginoso. Es evidente que el olimpismo debe revisarse.

Hay que adaptarse.

Siempre hay que adaptarse, viene a interpretar Thomas Bach.

El breakdance…

¿Qué le pasa al breakdance?

¿Será olímpico? París 2024 lo quiere en su programa. Ahora, la decisión está en manos del COI. Ustedes deberán tomar una decisión tras Tokio 2020.

El breakdance funcionó muy bien en los Juegos de la Juventud de Buenos Aires, en el 2018. Va dirigido a la sociedad del futuro.

Pero ¿es un deporte?

En el deporte hay tendencias. Muchas disciplinas se mueven en espacios urbanos. El deporte debe entender que muchas disciplinas se pueden celebrar fuera de los estadios. La gente no quiere invertir hora y media en llegar al estadio.





Pero allí fuera, el deporte se desnaturaliza.

La gente quiere ver deporte allí donde vive. Y se vive en los centros urbanos. Pasa lo mismo con el skate (esta disciplina será olímpica en Tokio 2020). Debemos estudiar el breakdance.

¿Siente que el olimpismo se ha desconectado de la juventud?

Estamos conectados a la juventud. Pero debemos pensar en nuestro futuro.

¿Los jóvenes están pendientes de los Juegos?

Por supuesto. Cuando se acercan los Juegos, los medios se empiezan a interesar. Y los jóvenes nos siguen. Lo que pasa es que hay una competencia muy dura entre todos los deportes.

¿A qué se refiere?

Todos los deportes quieren a los jóvenes en su equipo. Y para motivar a los jóvenes, debes aceptar las nuevas formas del deporte. El secreto del éxito está en combinar tradición y progreso.

Y los eSports, ¿caben en el COI?

Primero deben definirse.

¿Ellos, o ustedes?

Discutimos mucho sobre los eSports en el 2018. Aprendimos mucho. En Lausana, hablamos con la industria. Ya sabe: los videojuegos son una industria, y no se basan en nuestros valores.

¿…?

Se basan en los beneficios.

¿Y…?

Y están muy divididos. Se pelean entre ellos. Invitamos a uno de los mejores jugadores de Overwatch y a otro de FIFA. Son dos juegos.





¿Y qué ocurrió?

No se conocían entre sí. Hablaban lenguas muy distintas. Además, debemos analizar cada juego. Los que chocan con los valores olímpicos no tienen cabida.

¿Por qué?

Algunos promueven la muerte, o la violencia, o algún tipo de discriminación. Con esos no hablaremos. Con los otros, veremos.

¿De qué depende?

Veremos si una actividad se parece a una competición deportiva. Y eso habrá que conciliarlo. Creemos en la realidad aumentada y pensamos que algunos videojuegos se acercan a la actividad física. Hay ejercicio, golpeas una bola…

Ya no están Bolt ni Phelps.

Llegarán otros. Siempre ocurre. Lindsey Vonn se retiró hace unos días. Y ya tenemos a otros.

Escasean las candidaturas.

Hemos reformado la agenda olímpica para el post-2020 y vemos que el interés se ha renovado. Lamentablemente para ustedes, Barcelona-Pirineus no es la única aspirante a los Juegos de invierno del 2030. Y hay muchas ciudades interesadas en los del 2032. ¡Y aún quedan trece años!

¿Por ejemplo?

Las dos Coreas, con una candidatura conjunta. Indonesia. Gold Coast, en Australia. Hay movimientos en Alemania del Este…

¿Y por qué se escogieron las sedes del 2024 y 2028 a la vez?

El éxito está en la calidad, no en la cantidad. Cuando hay un gran número de candidatas, eso produce muchas perdedoras. Y una derrota tiene consecuencias políticas. Cuando hay una derrota, la cifra de candidatas futuras se reduce. Eso tampoco no nos interesa. De ahí las decisiones del 2024 y 2028.





París y Los Ángeles… ¿Han aparcado los experimentos con los países emergentes? ¿Qué opinión extrae de Río 2016?

En Río hubo grandes resultados y audiencias. Debemos apreciarlo, dadas las difíciles circunstancias que le rodearon.

¿A qué se refiere?

Brasil vivía la peor crisis de su historia. Una moción contra la presidenta Rousseff. La clase política, envuelta en corrupción. Recesión. Paro. Una gran división entre ricos y pobres… Informes independientes nos cuentan que Río consiguió salir de la recesión en mejores condiciones que el resto del país. Eso, gracias a los Juegos.

Insisto, ¿el olimpismo renuncia a los países emergentes?

Los Juegos son rotatorios. No pueden celebrarse en un único continente. Europa no puede ser tan arrogante como para creer eso. Fíjese en los próximos Juegos de invierno, en Pekín (2022): 300 millones de chinos se familiarizarán con el deporte de invierno. Y en los casos de París 2024 y LA 2028, ganaron porque son organizaciones comprometidas con la sostenibilidad. El 19% de sus sedes ya existen.

El futuro de las sedes, eterno problema. Lo vemos en Atenas, o en Río…

No lo crea. Los griegos entienden que Atenas cambió. Tienen un aeropuerto nuevo y utilizan su estadio olímpico. Y Río tiene un nuevo sistema de metro (la Línea 4) y el puerto nuevo (Porto Maravilha). La ciudad cambió a mejor.





Las instalaciones de Río nose usan.

Río tuvo que decidir: ¿debía invertir en las instalaciones o construir hospitales y pagar a doctores y enfermeras? Optó por lo último. Y debemos aceptarlo.

Dicen que Barcelona’92 ofreció los mejores Juegos de la ­historia.

No debemos comparar unos Juegos con otros. Cada edición debe ser única y diferente. Cada una debe interpretar a su manera el espíritu olímpico.

¿Cómo recuerda aquellos Juegos?

Fue mi primera edición como miembro del COI. Todo era muy nuevo en mi papel. Quienes vinieron no lo olvidarán. Yo tampoco: la atmósfera, la hospitalidad… Guardo aquel momento en la clausura, con la bandera olímpica cubriendo a todos los atletas. Y con la gente subiendo al escenario y el speaker diciéndoles que bajaran.

¿Su memoria beneficia a Barcelona Pirineos 2030?

Desde luego. Barcelona’92 fue un modelo. Generó grandes memorias y ha dado un gran uso posterior a las instalaciones.

¿Es favorita?

Es pronto para decirlo. Las candidaturas no son aún firmes. Lo que veo, según sus informes, es que técnicamente puede ser una buena candidatura. Tiene el apoyo del COE. Y la reputación de este organismo es excelente.








Fuente: LA Vanguardia

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