Hacienda ha encontrado en las abultadas nóminas de los futbolistas de élite un filón de defraudadores. El último en enfrentarse a la justicia es el brasileño Adriano Correia Claro, que llegó a España en el 2005 para militar en las filas del Sevilla y después en el FC Barcelona, donde prestó servicio durante cinco cursos, desde la temporada 2010-11 a la 2015-16.

La fiscalía lo acusa de
dos delitos fiscales y pide para él un año de prisión por el primero y dos por el segundo. Las multas asociadas suman 1.100.000 euros y la responsabilidad civil se eleva a 646.666. El juicio se celebrará el próximo 9 de abril.






Ingresos ocultos

Según la fiscalía, Adriano eludió el pago de impuestos derivados de la publicidad al simular la cesión a una sociedad ubicada en Madeira

En julio del 2010, el brasileño firmó una exclusiva con el club para la cesión de esos derechos como miembro de la plantilla. A cambio, percibiría 435.000 euros durante la primera temporada con sucesivos incrementos hasta los 594.000 de la temporada 2014-15. En el escrito de la fiscalía, al que ‘La Vanguardia’ ha tenido acceso, se recoge que los ingresos derivados de esas campañas publicitarias deberían haber tributado en su IRPF pero el acusado eludió su obligación mediante un doble mecanismo: ocultó los ingresos de su contrato con Nike (63.304 euros) y simuló la cesión de derechos a Chacun A Sa Place, una sociedad instrumental constituida y domiciliada en Madeira (Portugal).

El futbolista usó el ventajoso régimen fiscal de ese territorio para percibir las rentas procedentes de la cesión de explotación de sus derechos de imagen al FC Barcelona. En los ejercicios 2011 y 2012, Adriano declaró su nómina como futbolista en el IRPF pero obvió lo ingresado por publicidad y en las declaraciones por el impuesto del patrimonio, sí incluyó las acciones de Chacun. Hacienda se asomó a realizar comprobaciones tributarias y en noviembre del 2014 el jugador presentó una complementaria correspondiente al IRPF del ejercicio anterior incrementando en 924.750 euros los ingresos del trabajo personal inicialmente declarados –cree el fiscal que eran los derivados de la publicidad cedida al FC Barcelona– más otros 90.328 en concepto de “otros rendimientos del capital mobiliario”, que la fiscalía atribuye a publicidad con Nike.






Complementarias

En octubre del 2014, el Barça aportó declaraciones complementarias a cuenta del IRPF de Adriano

En octubre del 2014, el FC Barcelona presentó a su vez declaraciones complementarias a cuenta del IRPF de Adriano, considerando como rentas del trabajo (tipo del 52%) y no como del capital mobiliario (24%) las cantidades satisfechas por publicidad. Es decir, el club solucionó las rentas imputadas a Chacun, sociedad que se beneficiaba de una retención fantástica, el 5% del Impuesto sobre la Renta a No Residentes. La presión de Hacienda era mayúscula, así que Adriano se apresuró a ingresar algo más de 44.000 euros en marzo del 2016 correspondientes al IRPF del 2011 y otros 21.000 por lo adeudado en el ejercicio del 2012, saldando así lo debido con el Estado.

El fiscal tiene en cuenta la atenuante de reparación del daño causado pero la conducta del jugador le resulta reprobable. Tanto como para pedirle un año de prisión por el primer delito fiscal, 2011, más multa de 200.000 euros y dos por el de 2012, con multa de 900.000 euros. Eso, por lo que respecta a la parte penal. La responsabilidad civil asciende a los 646.666 euros con que deberá satisfacer a Hacienda. No es previsible que Adriano entre en prisión –no ocurrió ni con Leo Messi ni con Cristiano Ronaldo por cifras mucho mayores– pero si sumamos las dos categorías de la calificación fiscal, el brasileño se enfrenta a una cifra global de 1.746.666 euros.








Fuente: LA Vanguardia

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