Salud

El estrés nos vuelve arriesgados


Tomar decisiones no siempre es fácil, especialmente cuando se eligen entre dos opciones que tienen elementos positivos y negativos, como decidir entre un trabajo con un salario alto pero largas horas y un trabajo de menor salario que permite más ocio, informa Europa Press.

Neurocientíficos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos, han descubierto que tomar decisiones en este tipo de situaciones, conocidas como conflicto de costo-beneficio, se ve dramáticamente afectado por el estrés crónico. En un estudio de ratones, detectaron que los animales estresados eran mucho más propensos a elegir opciones de alto riesgo y mucho rendimiento.

Los científicos también hallaron que las deficiencias de un circuito cerebral específico subyacen a esta toma de decisiones anormal y mostraron que podían restaurar el comportamiento normal al manipular este circuito. Si se desarrollara un método para sintonizar este circuito en humanos, podría ayudar a los pacientes con trastornos como la depresión, la adicción y la ansiedad, que a menudo experimentan una mala toma de decisiones. «Una cosa emocionante es que, al hacer esta ciencia muy básica, encontramos un microcircuito de neuronas en el cuerpo estriado que podríamos manipular para revertir los efectos del estrés en este tipo de toma de decisiones. Esto para nosotros es extremadamente prometedor, pero somos conscientes de que hasta ahora estos experimentos son en ratas y ratones», dice un miembro del equipo, Ann Graybiel, profesora del Instituto en el MIT y miembro del Instituto McGovern para la Investigación del Cerebro y autora principal de un artículo publicado en ‘Cell’.

El autor principal del artículo, Alexander Friedman, científico investigador del ‘McGovern Institute’, junto a Graybiel y colegas, identificaron en 2015 el circuito cerebral involucrado en la toma de decisiones que implican un conflicto de costo-beneficio. El circuito comienza en la corteza prefrontal medial, que es responsable del control del estado de ánimo, y se extiende a grupos de neuronas llamadas estriosomas, ubicadas en el cuerpo estriado, una región asociada con la formación de hábitos, la motivación y el refuerzo de recompensas.

En ese estudio, los investigadores entrenaron a roedores para ir por un laberinto en el que tenían que elegir entre una opción que incluía leche con chocolate altamente concentrada, que les gusta, junto con luz brillante, que no les gusta, y una opción con luz tenue, pero leche de chocolate más suave. Al inhibir la conexión entre las neuronas corticales y los estriosomas, utilizando una técnica conocida como optogenética, descubrieron que podían transformar la preferencia de los roedores por opciones de menor riesgo y bajo rendimiento a una preferencia por mayores recompensas a pesar de sus mayores costos.

En el nuevo estudio, los investigadores realizaron un experimento similar sin manipulaciones optogenéticas. En cambio, expusieron a los roedores a un corto periodo de estrés todos los días durante dos semanas. Antes de experimentar estrés, las ratas y los ratones normales elegirían correr hacia el lado del laberinto con luz más tenue y leche con chocolate más débil la mitad del tiempo. Los científicos aumentaron gradualmente la concentración de chocolate con leche en el lado más tenue, y cuando lo hicieron, los animales comenzaron a elegir ese lado con más frecuencia.

Sin embargo, cuando se puso en la misma situación a las ratas y los ratones crónicamente estresados, continuaron eligiendo el lado de la luz brillante/mejor chocolate con leche, incluso cuando la concentración de leche con chocolate aumentó en gran medida en el lado más tenue. Este mismo comportamiento observaron los autores en roedores que tenían el circuito prefrontal crotex-estrosoma interrumpido optogenéticamente. «El resultado es que el animal ignora el alto costo y elige la gran recompensa», dice Friedman. Los investigadores creen que este circuito integra información sobre los aspectos buenos y malos de las opciones posibles, ayudando al cerebro a producir una decisión. Normalmente, cuando el circuito se enciende, las neuronas de la corteza prefrontal activan ciertas neuronas llamadas interneuronas de alta activación, que luego suprimen la actividad estriosa.

Cuando los animales están estresados, la dinámica de estos circuitos cambia y las neuronas corticales se encienden demasiado tarde para inhibir los estriosomas, que luego se sobreexcitan, lo que lleva a una toma de decisiones anormal. «De alguna manera, esta exposición previa al estrés crónico controla la integración de lo bueno y lo malo –dice Graybiel–. Es como si los animales hubieran perdido su capacidad de equilibrar la excitación y la inhibición para establecer un comportamiento razonable».

Una vez que ocurre este cambio, permanece durante meses, hallaron los investigadores. Sin embargo, pudieron restaurar la toma de decisiones normal en los roedores estresados mediante el uso de optogenética para estimular las interneuronas de alta activación, suprimiendo así los estriosomas.EP




Fuente: La Razón

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