Una tarde espléndida de Melendo sirvió al Espanyol para agrandar sus ilusiones europeas. No sin cierta incertidumbre en un final incómodo, el equipo de Rubi sacó adelante con soltura un partido de los que sirven para escalar posiciones sin hacer demasiado ruido. El canterano, uno de esos jugadores por los que merece la pena pagar una entrada, se erigió en protagonista con dos acciones en el pase que resultaron decisivas. Los blanquiazules se permiten seguir soñando con Europa a falta de seis jornadas para el final.

El partido sirvió para que Adrià Pedrosa se reconciliase con la grada gracias a un gol que abrió el marcador. Antes Cornellà ya había emitido su juicio sobre el caso Calzón con una ovación en el minuto doce. La grada dio carpetazo a los conflictos extradeportivos para centrarse en un encuentro que decidió un gol en propia portería de Laguardia, por más que Calleri diese emoción a los minutos finales con un gol que acortó distancias.






El Espanyol se sitúa a cuatro puntos del séptimo

Empezó el partido el Espanyol con una sensación de superioridad poco habitual. Se sentían los de Rubi reconfortados con el balón, tranquilos en el manejo y descompletados en defensa, mientras su rival no era capaz de encontrar su lugar en el campo. El camino del gol parecía más claro que en otras ocasiones ante la falta de presión de los babazorros, que se habían dejado en el vestuario su fama de equipo ordenado y sólido.

Melendo pretendía ser ese prestidigitador que descifrase la clave que abriese el cofre del tesoro. Pero hasta que no llegó su momento, fue Marc Roca el que probó varios pases verticales peligrosos. Wu Lei no aprovechó uno de ellos debido a un mal control dentro del área. El propio Roca y Víctor Sánchez probaron disparos desde la frontal, pero sin precisión.

El delantero del RCD Espanyol Borja Iglesias (i) controla un balón ante el jugador brasileño del Deportivo Alavés Rodrigo Ely
(Toni Albir / EFE)

Antes de los veinte minutos tomó protagonismo Melendo para sacar a relucir el talento que ha ido dejando en píldoras esta temporada. El canterano tiró varias paredes en el centro del campo antes de filtrar un pase a Pedrosa milimétrico. El lateral se vació en la carrera para llegar antes que Laguardia. Lo logró. Tenía una deuda pendiente con la afición. También la grada con él. Pisó el área con el balón controlado y con Borja en boca de gol. Pero decidió tomarse la justicia por su mano y con la derecha fusiló a Pacheco.





No hay mejor de recuperar el cariño de la grada que marcando un gol. Se golpeó el pecho, señalando el escudo, para hacer olvidar definitivamente el pecado de admirar a Leo Messi. La grada le correspondió con su primera gran ovación en el RCD Stadium. Gol fabricado en exclusiva por la escuela perica, reivindicada en la previa por Rubi como base sobre la que construir la plantilla del año que viene.


Melendo fue el mejor con dos grandes asistencias

El tanto bajó las pulsaciones de los de Rubi, expertos las últimas semanas en complicarse la vida cuando tienen un marcador a favor. Volvieron a las andadas frente al Alavés, pero en esta ocasión no tenían delante a un equipo que tenga entre sus virtudes llevar demasiado peligro a la portería rival. Solo Inui, que ganó la batalla individual a Wu Lei en Cornellà, fue capaz de revolotear con el colmillo preparado el área de Diego López.

Aguantó el Espanyol las tímidas llegadas de los de Abelardo a cuenta de la solvencia de Hermoso y Naldo, acompañado por el siempre altruista trabajo de Víctor Sánchez, de nuevo titular para Rubi. Incluso llegó a marcar el segundo Borja Iglesias, pero el colegiado lo anuló por fuera de juego y el VAR estuvo de acuerdo.





Tres minutos tardó el Espanyol a la reanudación en asestar un golpe que debía ser definitivo. Volvió Melendo a flotar entre los centrocampistas rivales y asistir a Borja Iglesias en profundidad. El delantero, con más confianza que en otras tardes, centró al área pero encontró el rechace de Laguardia para hacer el segundo de la tarde.

Pero la fiesta no podía ser completa. Gobernaba el partido el equipo perico cuando una arrancada de Jony por la izquierda la terminó Calleri en el área. Hasta al VAR le costó decidir si había algo punible en la jugada, pero el gol subió al marcador para dar emoción al partido y generar de nuevo nerviosismo en el equipo blanquiazul. Apuró sus opciones el Alavés hasta el final, pero supo sufrir el equipo de Rubi, que conserva vivas sus aspiraciones europeas.








Fuente: LA Vanguardia

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