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El Ejército alemán pasa por las urnas | Internacional


Cuando la canciller alemana, Angela Merkel, conoció el triunfo de Donald Trump en la carrera a la presidencia de EE UU, le envió un mensaje de felicitación en donde le ofrecía “su estrecha colaboración”. Aunque su primer encuentro personal en la Casa Blanca reveló una escasa química entre ambos, uno de los puntos de encuentro entre los dos mandatarios ha sido la OTAN. Trump siempre ha tenido claro el mensaje a los socios de la Alianza Atlántica desde que se instaló en la presidencia de la primera potencia mundial: los países miembros deben aumentar su gasto militar hasta llegar al 2% del PIB, una meta a la que ya se habían comprometido los miembros de la Alianza pero no de forma inmediata, sino en un plazo no menor a 10 años. Merkel lleva ya un tiempo haciendo tímidos movimientos para invertir en sus Fuerzas Armadas. “Alemania ha entendido el mensaje y ha empezado a reaccionar”, dijo al referirse a las exigencias del presidente de aumentar el gasto. Pero la alianza que surja tras las elecciones del domingo podría hacer tambalear todo este programa de modernización militar.

“Sé que todavía hay un camino por recorrer, y no puedo prometer que lo haremos en un futuro cercano, pero debemos demostrar claramente que estamos apuntando a este objetivo [de un gasto del 2% del PIB] y que queremos lograrlo”, añadió la canciller en noviembre pasado, poco después de anunciar su candidatura para liderar la primera economía de la Unión Europea (UE). El país destinó el 1,2% del PIB en Defensa en 2016, según la OTAN, su gasto más bajo desde la década de los 70.

Gracias a la campaña electoral y al programa aprobado por los conservadores de la CDU y la CSU de Baviera, los alemanes saben ahora que, a más tardar en 2024, su Gobierno se propone destinar el 2% del PIB a sus gastos de Defensa, objetivo que la Alianza se fijó en 2014 —justo en plena crisis en Ucrania— en una cumbre en Gales (Reino Unido), y que posteriormente ratificaron en Polonia. Esta decisión hará posible que el futuro ministro de Defensa pueda contar con un presupuesto de algo más de 65.000 millones de euros. Junto a los compromisos alcanzados en el seno de la OTAN, la canciller y el nuevo presidente de Francia, Emmanuel Macron, han dado un renovado impulso a la llamada Europa de la Defensa y se han comprometido a impulsar una industria europea militar que pueda, a su vez, beneficiarse de esa nueva ola de aumento de los presupuestos en Defensa.

Pero los planes de Merkel de convertir a su país en uno de los socios de la OTAN con mayor porcentaje de su PIB asignado a Defensa pueden fracasar a causa de la posición contraria de los socialistas del SPD —actuales socios en el Ejecutivo germano— y los Verdes. Estas dos fuerzas podrían convertirse en socios minoritarios de un futuro Gobierno encabezado por Merkel y podrían cortar el grifo a la cartera militar. Los Verdes están en contra de aumentar el presupuesto de Defensa y el SPD señala en su programa que la meta del 2% del PIB es “completamente innecesaria y poco realista”. El partido Liberal, en cambio, favorece un Ejército moderno y dinámico y no se opone a la meta del 2% que desea alcanzar el actual Gobierno.

EE UU destina el 3,6% de su PIB a Defensa, seguido de Grecia (2,36%), Estonia (2,18%) y Polonia (2%), según datos de 2016 de la propia Alianza Atlántica. “Los alemanes y la mayoría de los europeos hemos dejado nuestras necesidades de Defensa en manos de nuestros amigos americanos. Y sí. Nosotros sabemos que tenemos que aceptar una parte más grande y más justa para la seguridad transatlántica común”, declaró la ministra de Defensa germana, Ursula von der Leyen, en un artículo publicado en el rotativo Süddeutsche Zeitung. Tras esta declaración de intenciones, el Gobierno anunció que aumentaría el número de soldados de 175.000 a 198.000 en los próximos años y confirmó que el presupuesto destinado al Ejército aumentaría a 37.000 millones de euros en el 2017, casi 2.000 millones más que en 2015 y el equivalente al 1,22 % del PIB.

Al borde del colapso

En plena Guerra Fría, la Bundeswehr (Fuerzas Armadas alemanas) contaban con 500.000 soldados y en sus cuarteles estaban estacionados más de 3.000 tanques de combate. Hace un año, el Ejército solo tenía 175.000 soldados y 225 tanques, de los cuales, apenas 132 estaban en condiciones de librar una batalla. La miseria que se acumuló con los años de reducción de presupuesto se convirtió en 2014 en un escándalo, cuando el país se enteró, gracias a una filtración a la prensa local, de que la fuerza aérea estaba al borde del colapso.

En los hangares repartidos a lo largo y ancho del país, solo ocho aviones de combate eurofighter de un total de 109, estaban en condiciones de cumplir misiones militares. A finales del año pasado, solo 41 de un total de un total de 79 podían volar. En la flota de helicópteros de la marina solo nueve de 34 helicópteros Sea Lynx Mk 88 Sea King Mk 41 eran completamente operativos.




Fuente: El país

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