En 1976 Cayetana creó la fundación para mantener íntegro (e inviolable) el legado histórico de la familia, formado principalmente por la colección que montó Carlos Miguel Fitz James (1794-1835), decimocuarto duque de Alba. A él le deben la compra de las pinturas de las escuelas italiana, flamenca y española. Entre las joyas —señaladas como cardinales en el Museo del Prado— destacan ejemplos de Bellini, Palma el Viejo, Perugino, Tiziano, Luca Giordano, Andrea del Sarto, Guido Reni, Rembrandt, Rubens, Antonio Moro, Teniers, Ingres, Murillo, Ribera, Velázquez, Goya, Mengs o Raimundo de Madrazo.

La fundación se compone desde su creación por 219 óleos, 54 dibujos, 177 acuarelas, 137 miniaturas, 52 tapices, el archivo y la biblioteca (de más de 30.000 volúmenes, con los Diarios de a bordo de Colón, una Biblia miniada del siglo XV o el testamento autógrafo de Felipe II), además de los muebles y los objetos que se podrán ver en el recorrido. Y, por supuesto, el mayor jardín histórico privado que se conserva en el centro urbano madrileño. El palacio neoclásico levantado por Ventura Rodríguez, de 1770, fue destruido por los bombardeos franquistas en la Guerra Civil y reconstruido por Edwin Lutyens entre 1939 y 1956.




Fuente: El Pais

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