Todos los jueves están citados en el complejo policial de Egara, en Sabadell, los responsables de las unidades de la división de investigación criminal de los Mossos d’Esquadra. Ayer se suspendió la cita. Imposible celebrar una reunión coincidiendo con el día de la declaración en el Tribunal Supremo del que fue, para la gran mayoría, mucho más que el máximo jefe del cuerpo.

Trapero, sus palabras, su discurso y el reconocimiento público de los que fueron algunos de sus errores estuvieron durante todo el día presentes en las reuniones, las operaciones, las comisarías, los despachos, las furgonetas, las patrullas y en el día a día de la casi totalidad de los cerca de 17.000 policías que, como y donde pudieron, estuvieron pendientes del mayor. Y, como pasó en la semana de los atentados del 17 de agosto del 2017, los policías volvieron a sentirse representados en la contundencia y el tono de sus argumentaciones. Y sobre todo en la defensa de la profesionalidad de los Mossos, tras dos semanas de durísimos ataques en ese mismo espacio del Supremo.






El interrogatorio también estuvo sintonizado en el televisor del área de comunicación de los Mossos

Hacía más de un año que ni le veían ni le escuchaban en ­directo. Un tiempo en el que Trapero ha seguido acudiendo a diario a trabajar a su despacho en Les Corts, pero donde se mantiene completamente al margen de la organización para evitar malos entendidos.

El mayor llegó el miércoles en el último AVE acompañado de un comisario, que siguió la declaración desde fuera del Supremo, y de las letradas Olga Tubau y Mari Pau Martí.

En la puerta de la comisaría de Sant Andreu, uno de los policías de custodia de acceso llevó un pinganillo conectado a la radio, siguiendo en directo la declaración. Lo hicieron muchos ayer. Entre las ocho de la mañana y la una de la tarde, el grupo de robos con fuerza del área de investigación criminal de la región metropolitana sur detuvo ayer a seis albanoko­sovares acusados de la entrada en una veintena de domicilios. Realizaron cuatro entradas en domicilios. Desde las once de la mañana, en todos los vehículos del operativo, incluidas furgonetas de la Brimo, las radios conectaban con el Supremo. Las palabras del mayor se llegaron a colar durante una detención.

En el despacho del grupo de multirreincidentes de la DIC, la gran pantalla plana de televisión –que hace unos meses decomisaron en una actuación y un juez autorizó utilizar– estuvo conectada con una de las cadenas que emite en directo las sesiones del juicio. No fue la única. Todos los televisores de Egara tuvieron ayer sintonizado el mismo contenido, incluido el zulo de la comisaría de información, en el que el habitual silencio se rompió en algunos momentos para aplaudir al declarante. En el Supremo, el intendente jefe de la DIC y dos mossos acreditados en la Audiencia Nacional siguieron la declaración desde dentro.





El interrogatorio también estuvo sintonizado en el televisor del área de comunicación de los Mossos, con sede en Les Corts. Tras una reflexión de la noche anterior, se decidió no utilizar las cuentas oficiales del cuerpo para referirse a la declaración, pero sí rebajar a la mínima expresión su presencia durante el día. Porque ­entendían que para la organización policial no era una jornada cualquiera. Había llegado el momento de defenderse. Tenían ganas de escucharle, y la mayoría volvió a sentir que alguien hablaba con claridad en su nombre.








Fuente: LA Vanguardia

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