El crecimiento del empleo y la economía española, tanto antes de la crisis como en los últimos ejercicios, no ha venido acompañado de una mejora similar en la renta y el bienestar de las familias. Así lo plasma un extenso estudio estadístico presentado ayer por la Cambra de Comerç
de Barcelona, que analiza cómo se ha crecido desde inicio de siglo hasta el 2016, último año disponible. Se estudia la calidad de un avance que es “mejorable”, apunta Joan Ramon Rovira, director de estudios económicos de la Cambra, en parte pensando en la equidad.


La Cambra apuesta por cambios en el modelo económico






Los datos siguen el carácter cíclico de la economía. Con el año 2000 como base, la renta disponible bruta de las familias –la diferencia entre sus ingresos y sus gastos en impuestos y cotizaciones, lo que por tanto pueden destinar a consumo o ahorro– fue evolucionando de forma positiva hasta el 2008-2009, momento en el que se hundió. No volvió a mejorar hasta el 2013, con la recuperación de la Gran Recesión. El repunte no ha sido suficiente para todos. Porque aunque España esté lejos de los niveles del boom, ha ganado 1,6 puntos desde el 2000, pero Catalunya, también lejos de su techo, incluso está por debajo del nivel de arranque de siglo. A modo comparativo, la Comunidad de Madrid y País Vasco han mejorado tres y cinco décimas, poco, pero esquivando la caída. En todo caso, España ha evolucionado peor que los doce impulsores del euro (UEM-12), en los que la caída no fue tan drástica y de nuevo se acercan a máximos, aunque su PIB creció más.

Renta familiar bruta disponible per cápita
(Rosa M.ª Anechina)

¿Qué explica el pobre resultado? Entran en juego varios factores. De un lado, el eterno reto de ganar productividad e invertir más en I+D, lo que puede impulsar la economía. De otro, la evolución salarial, “con sueldos que crecen menos que la productividad, reduciendo la equidad”. Y también que hoy se pagan más impuestos, sobre todo en Catalunya, “donde la presión fiscal es sistemáticamente superior a la media española”.





De esta manera, si no mejoran o menguan los ingresos –salarios, rentas, ayudas, pensiones– y los gastos –impuestos y cotizaciones– van al alza, “hay un estancamiento del poder adquisitivo”, concluye Rovira. Precisamente lo que se ve en comparación al año 2000. “La evolución no es positiva ni para Catalunya ni para España”, sigue. Y como la economía ha ido creciendo, todo ello se ha traducido en cierta concentración de la riqueza y en un aumento de la desigualdad, mayor a nivel nacional que catalán.

La Cambra apuesta por cambios en el modelo económico, con más desarrollo industrial y en sectores de mayor valor añadido; por crecer en productividad, “la pieza que aguanta todo”, con más inversión en I+D o facilitando el crecimiento empresarial; y por grandes acuerdos en formación o infraestructuras, este último punto sobre todo en Catalunya. Intentar atajar el problema de la renta familiar sólo desde los salarios puede ser peligroso, ya que si crecen más que la productividad se pierde competitividad, advierte.








Fuente: LA Vanguardia

A %d blogueros les gusta esto: